La fiesta de la Virgen de la Candelaria

Virgen de la Candelaria, Madre nuestra, que llevas al Niño a presentarlo en el templo, a ti venimos con la confianza y sencillez de hijos.

La fiesta de la Virgen de la Candelaria se celebra cada anualmente en el día 2 de febrero. Su fiesta fue establecida por el Papa Gelasio I en el año 496 después de Cristo, y su fecha, 2 de febrero, es justo 40 días después de la navidad, para así recordar la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén.

La Virgen de la Candelaria se representa sosteniendo una vela o candela, con una canasta donde lleva un par de palomas (ofrendas para purificación) y cargando al niño Jesús en brazos, recordando su presentación en el templo.


Iglesia santa, esposa bella,
sal al encuentro del Señor,
adorna y limpia tu morada
y recibe a tu Salvador.

Abre tus brazos a María,
Virgen Madre del Redentor,
puerta del cielo siempre abierta
por la que vino al mundo Dios.

¿A quién sostienes en tus manos,
dinos, anciano Simeón,
por qué te sientes tan alegre?
«Porque ya he visto al Salvador.

Este Niño será bandera
y signo de contradicción,
con su muerte, traerá la vida,
por la cruz, la resurrección.»

Jesús, el hijo de María,
es el Hijo eterno de Dios,
la luz que alumbra a las naciones
los caminos de salvación.

La Virgen Madre ofrece al Niño
como una hostia para Dios;
la espada de la profecía
atraviesa su corazón.

Honor y gloria al Padre eterno,
y al Hijo eterno que engendró,
y que, por obra del Espíritu,
de la Virgen Madre nació. Amén.


Virgen de la Candelaria

Virgen de la Candelaria, Madre nuestra, que llevas al Niño a presentarlo en el templo, a ti venimos con la confianza y sencillez de hijos. A ti llegamos con nuestras angustias y esperanzas, con nuestras penas y alegrías, con las fatigas del trabajo y el peso de nuestros errores; con todo lo que somos y tenemos. Virgen de la Candelaria, tú eres la primera portadora de la Luz, que es Cristo; tú eres nuestra Madre; tú nos reúnes junto a Cristo Salvador; tú eres nuestra esperanza, consuelo y gozo; tú nos acompañas cada día; tú eres nuestra estrella en el camino hacia el Padre; tú, nuestra huella para encontrar a Jesús. Virgen de la Candelaria, Virgen Madre de Dios, escucha nuestras peticiones, bendice nuestros hogares, alcánzanos trabajo y salud; enséñanos a escuchar la palabra de tu Hijo y a vivirla cada día, para que, dóciles al Espíritu Santo, sepamos construir una Nación de hermanos útiles, amorosos, libres y unidos. Amén.


Día de la Virgen de la Candelaria: 2 de febrero. ¡Descubre el origen de su  celebración! - Calendarr

En tiempos oscuros, rézale a María, Nuestra Señora de la Candelaria, quien siendo la madre de Jesús -el eterno Sol- se convierte también en una preciosa luz que alumbra el camino de nuestra vida y lo hace más cálido:

Te saludamos, Madre y Reina,
luz que irradia del eterno Sol,
clara estrella de nuestra esperanza,
Virgen morenita,
dulce madre del Divino Amor.

Tu candela nos alumbra y guía
por la senda de la fe más alta,
como un faro que señala al mundo
los caminos de la eterna patria.

Tu amor nos calienta y enciende
inconmovible como las montañas
siempre puro como el agua,
querida Virgen de la Candelaria.


Oraciones para peticiones en el Día de la Virgen Candelaria | AhoraMismo.com

Querida Virgen de la Candelaria, nos reunimos junto a ti. Traemos nuestra devoción y nuestro cariño. Acéptalo, Madre nuestra.

Déjanos contemplar tus virtudes y enséñanos a imitarlas. Que nos parezcamos a ti cada día más, para agradar al Señor como tú lo hiciste y vivamos así, en paz y alegría y lleguemos luego a compartir contigo la dicha eterna de la gloria.

Virgen Inmaculada de la Candelaria apiádate, Señora, porque de cuantos en ti confían, tú eres el puerto de salvación.

Oh, María, nuestra esperanza, nuestro amparo y nuestro auxilio.

Oh Virgen Santísima de la Candelaria: más que todas las criaturas bienaventuradas te rogamos que hoy tu alma esté con nosotros, líbranos, Señora, de todos los peligros, aléjanos de enemigos, enfermedades y todo mal, y danos tu ayuda para salir de esta difícil situación que nos acongoja el ánimo y nos hace sufrir, te suplicamos nos alcances de tu Hijo amado, bendición y remedio.

Oh, Virgen de la Candelaria, te damos gracias, Madre y Señora nuestra, conscientes de nuestras debilidades acudimos a ti, somos tus hijos y nos ponemos en tus manos, haz que con tu poderosa intercesión sea concedido lo que solicitamos, y no nos dejes sin tu amparo y maternal cuidado para que nos eduques y logres hacer de nosotros verdaderos hijos de Dios.

Amada Virgen de la Candelaria haz que también nosotros suspiremos por tener a Cristo en nuestro corazón y así tú puedas entregarlo a Dios. Amén


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