Oraciones a San José en su Solemnidad

Actos de consagración a San José

Acto de consagración a San José

¡Oh glorioso Patriarca y Patrono de la Iglesia! ¡Oh, virginal Esposo de la Virgen Madre de Dios! ¡Oh Guardián y ¡Padre virginal del Verbo Encarnado! En presencia de Jesús y de María, te elijo este día como mi padre, mi guardián y mi protector.

Oh, grandioso San José, a quien Dios eligió como Cabeza de la Sagrada Familia, acéptame, te lo ruego, aunque completamente indigno, como miembro de tu “santa casa.” Preséntame con tu Inmaculada Esposa y pídele que me adopte también como hijo suyo. Junto a ella, ruega para que yo piense constantemente en Jesús y lo sirva fielmente hasta el final de mi vida. Oh, Terror de los Demonios, incrementa en mí la virtud, protégeme del enemigo y ayúdame a no ofender a Dios de ninguna manera.

Oh, mi Padre espiritual, hoy me consagro a ti. En fiel imitación a Jesús y a María, pongo todas mis preocupaciones bajo tu cuidado y protección. A ti, después de Jesús y de María, consagro mi cuerpo y mi alma con todas sus facultades, mi crecimiento espiritual, mi hogar y todos mis asuntos y proyectos. No me abandones, más bien adóptame como siervo e hijo de la Sagrada Familia. Cuídame en todo momento, pero especialmente a la hora de mi muerte. Consuélame y fortaléceme con la presencia de Jesús y de María para que contigo alabe y adore a la Santísima Trinidad por toda la eternidad. Amén.

Acto de consagración a San José

por Padre Donald Calloway, MIC

En este día, ante la inmensa multitud de testigos celestiales, yo, ______________________________, pecador(a) arrepentido(a), me consagro en cuerpo y alma a ti, San José.

Acudo a ti como mi padre espiritual y pongo mi vida y mi salvación en tus manos. Confiando en tu bondad, me resguardo bajo tu sagrado manto paternal pidiéndote que me protejas del mundo, de la carne y del demonio.

San José, tú que eres el esposo virginal de la Madre de Dios, ayúdame a amarla con tierno afecto y devoción filial. María es mi Madre espiritual y el camino más seguro, rápido y fácil para ir a Jesús. Mantenme cerca de ella y,

junto con ella, acércame a Jesús.

Nunca te alejes de mí, San José. Nútreme con el Pan de Vida, instrúyeme con la sabiduría de los santos, ayúdame a cargar mi cruz, y consérvame siempre en la Iglesia Católica. Cuando muera, llévame al Reino de los Cielos para ver a Jesús y María.

A partir de ahora jamás te olvidaré. Hablaré de ti frecuentemente, pasaré tiempo contigo en la oración y, con tu ayuda, me esforzaré sinceramente en no volver a pecar. Si caigo, ayúdame a arrepentirme acudiendo a la Confesión. Si me pierdo, guíame de vuelta a la verdad.

Ante el cielo y la tierra mi alma clama: ¡Alabada sea la Santísima Trinidad que te hizo Príncipe de todas sus posesiones! ¡Alabada sea la Virgen María que te ama y anhela verte amado! Alabanzas a ti, mi Padre espiritual, ¡el ¡gran San José! ¡Te entrego todo, San José! Tómame como posesión tuya. Soy tuyo. Amén.

Acto de consagración a San José

por Padre Donald Calloway, MIC

Yo, ________________________________, hijo(a) de Dios, te acepto a ti, San José, como mi padre espiritual. Confío en que Jesús y María me guiaron hasta ti para que te conozca, te ame y me consagre totalmente a ti.

Por eso, habiendo llegado a conocerte y amarte, me consagro del todo a ti, San José. Te quiero en mi vida, te necesito en mi vida. ¡Adóptame como hijo espiritual tuyo, oh grandioso San José! No quiero perderme nada de tu paternidad protectora.

Fuiste esposo providente de María, mi Madre espiritual, y te agradezco haberle sido siempre fiel; gracias por amarla tanto y por ofrecer toda tu vida en su servicio.

Como padre virginal de Jesús, cuidaste de mi Señor y lo protegiste de los hombres malvados; gracias por proteger la vida de mi Salvador. Gracias a ti, Jesús pudo derramar su Sangre por mí en la Cruz. Gracias a ti, San

José, tengo esperanza en la vida eterna celestial.

Como mi padre espiritual, sé que tú me guiarás también y me protegerás. Te pido que me instruyas en los caminos de la oración, de la virtud y de la santidad. Quiero ser como tú, San José. Quiero ser puro, humilde, amoroso y misericordioso.

Ahora que ya soy tuyo y tú eres mío, prometo nunca olvidarte. ¡Sé que nunca me olvidarás, y esto me da una inmensa alegría! ¡Soy amado por San José! ¡Yo le pertenezco!

Alabada sea la Santísima Trinidad que te bendijo y te elevó a la mayor santidad después de María. Alabada sea la Virgen que te ama tanto y quiere que las almas te amen. ¡Alabado seas, San José, mi padre, mi custodio y mi todo! ¡Amén!

Acto de consagración a San José

por San Pedro Julián Eymard

Me consagro a ti, buen San José, mi padre espiritual. Te elijo para gobernar mi alma y enseñarme la vida interior, la vida oculta con Jesús, con María y contigo.

Sobre todo, quiero imitar el humilde silencio con el que envolviste a Jesús y a María. Para mí, todo se basa en eso, en la abnegación, como la de Nuestro Señor en su vida oculta, haciendo que el mundo me olvide, por mi silencio y mi práctica de la virtud. Me consagro a ti como mi guía y modelo en todos mis deberes, para que aprenda a cumplirlos con mansedumbre y humildad: con mansedumbre hacia mis hermanos, mi prójimo y todos aquellos con quienes tengo contacto; con humildad hacia mí mismo, y sencillez delante de Dios.

Te elijo, buen santo, como mi consejero, confidente y protector en todas mis dificultades y pruebas. No pido ser liberado de cruces y sufrimientos, sino sólo del amor propio que podría quitarles su valor si me glorío de mis tribulaciones.

Te elijo como mi protector. Sé mi padre como lo fuiste de la Sagrada Familia en Nazaret. Sé mi guía; sé mi protector. No pido bienes temporales, grandeza o poder, sólo pido servir con fidelidad y dedicación a mi Rey divino.

Te honraré, amaré y serviré con María, mi Madre, y nunca separaré su nombre del tuyo.

Oh, Jesús, dame a José por padre, así como me diste a María por Madre. Lléname de devoción, confianza y amor filial. Escucha mi oración. Sé que lo harás. Ya me siento más devoto, más lleno de esperanza y confianza en el buen

San José, tu padre adoptivo y mi padre espiritual. Amén.

Acto de consagración a San José

por San Alfonso María de Ligorio

Oh santo patriarca, me regocijo contigo a causa de la elevadísima dignidad por la que fuiste considerado digno de servir a Jesús como un padre, de darle órdenes y de ser obedecido por Aquél a quien el cielo y la tierra obedecen.

Oh gran santo, puesto que fuiste servido por Dios, yo también quiero ponerme a tu servicio. Te elijo, después de María, para ser mi principal defensor y protector.

Prometo honrarte todos los días con algún acto especial de devoción, y entregarme diariamente a tu protección.

Por esa dulce compañía que Jesús y María te dieron durante tu vida, protégeme durante toda mi vida, para que nunca me separe de mi Dios por la pérdida de su gracia. Mi querido San José, ruega a Jesús por mí. Ciertamente, Él jamás te negará nada, ya que obedeció todas tus órdenes mientras estaba en la tierra. Pídele que me desapegue de toda criatura y de mí mismo, que me inflame con su santo amor, y que luego haga conmigo lo que le plazca.

Por las atenciones que Jesús y María te prodigaron al morir, te suplico que me protejas de una manera especial a la hora de mi muerte, para que muriendo asistido por ti, en compañía de Jesús y de María, pueda ir a agradecerte al paraíso, y en tu compañía, alabar a mi Dios por toda la eternidad. Amén.

Acto de consagración a San José

por San Bernardino de Siena

Oh, mi amado San José, adóptame como hijo tuyo. Te encomiendo mi salvación; cuida de mí día y noche; guárdame de las ocasiones de pecado; obtén para mí pureza de cuerpo. Por tu intercesión ante Jesús, concédeme un espíritu de sacrificio, humildad, abnegación, amor ardiente a Jesús en el Santísimo Sacramento y un dulce y tierno amor a María, mi Madre. San José, quédate a mi lado mientras viva, quédate a mi lado mientras muera, y obtén para mí un juicio favorable de Jesús, mi Salvador misericordioso. Amén.

Actos diarios de Consagración a San José

Padre y guardián mío, me entrego enteramente a ti, y en prueba de la gran devoción que te tengo, te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi boca, mi corazón, todo mi ser sin reservas, y ya que soy todo tuyo, oh buen padre, guárdame y protégeme como propiedad y posesión tuya. Amén.

Acto diario de Consagración a San José

Oh querido San José, me consagro a tu honor y me entrego a ti para que siempre seas mi padre, mi protector y mi guía en el camino de la salvación. Obtén para mí mayor pureza de corazón y un amor ferviente por la vida interior.

Que, con tu ejemplo, pueda hacerlo todo para mayor gloria de Dios, en unión con el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María. Oh, bendito San José, ruega por mí para que pueda tener parte en la paz y la alegría de tu santa muerte. Amén.

Acto diario de Consagración a San José

por Padre Donald Calloway, MIC

San José, esposo de María, padre virginal de Jesús y mi padre espiritual, me consagro enteramente a ti. Abrazo amorosamente tu paternidad y me refugio bajo tu sagrado manto paternal. Ayúdame hoy a rezar y ser virtuoso.

Instrúyeme en la sabiduría de los santos, protégeme de los engaños del enemigo, ayúdame a no pecar, y si hoy expirara mi último aliento, quédate a mi lado y llévame al cielo con Jesús y María. Amén.

Oraciones a San José

Memorare a San José

Acuérdate, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno que haya invocado tu protección e implorado tu auxilio, no haya sido consolado. Confiando plenamente en tu poder, ya que ejerciste con Jesús el cargo de Padre, vengo a tu presencia y me encomiendo a Ti con todo fervor. No deseches mis súplicas, antes bien acógelas propicio y dígnate acceder a ellas piadosamente. Amén.

Oración de San Luis de Montfort

Salve, José, el justo, la sabiduría está contigo; bendito eres entre todos los hombres y bendito es Jesús, el fruto de María, tu fiel esposa.

Santísimo José, digno padre adoptivo de Jesucristo, ruega por nosotros, pecadores, y obtennos de Dios la sabiduría divina, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración del Beato Guillermo José Chaminade

Oh, casto Esposo de la más pura y santa de todas las criaturas; qué gozo el tuyo de haber hallado tan grande favor y gracia del Padre Eterno que nos entregó a su Hijo; ante el Hijo que te hizo tutor de su sagrada humanidad; ante el Espíritu Santo que te confió a su cónyuge para que pudieras ser como los querubines que guardaban el fruto de la vida en el jardín del Edén. ¡Cuán felices y bendecidos son aquellos a quienes amas y tomas bajo tu protección!

Oh fiel guardián de la Madre de Dios, guarda a los que te honran en medio de las pruebas y alegrías de esta vida. Amable tutor de Jesús, socorre a tus siervos en los peligros y dificultades de su exilio; que sientan los efectos de tu amor. Obtén para ellos la devoción a tu Esposa, la fidelidad a tu Hijo, y el respeto inquebrantable por el Padre Eterno que reina con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Oración del Papa León XIII

(para recitarse después del Rosario en octubre)

A ti acudimos, bendito San José, en nuestra tribulación, y después de haber invocado el auxilio de tu Santísima Esposa, ahora te pedimos, con el corazón lleno de confianza, que nos protejas. Por ese sagrado vínculo de caridad que te unió a la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y por el amor paternal con el que abrazaste al Niño Jesús, te suplicamos humildemente que mires con misericordia la amada descendencia que Jesucristo adquirió con su Sangre, y que con tu poder y fortaleza nos socorras en nuestras necesidades.

Protege, oh providentísimo custodio de la Sagrada Familia, a los hijos elegidos de Jesucristo. Aparta de nosotros, oh, amadísimo padre, toda mancha de error y corrupción. Asístenos desde el cielo, valientísimo defensor, en esta lucha contra los poderes de las tinieblas, y así como libraste al Niño Jesús del peligro mortal, ahora defiende a la santa Iglesia de Dios de los engaños del enemigo y de toda adversidad. Cúbrenos con tu constante protección para que, apoyados con tu ejemplo y fortalecidos con tu ayuda, podamos vivir una vida virtuosa, tener una muerte dichosa y obtener en el cielo la bendición eterna. Amén.

Oración del Papa San Pío X a San José Obrero

Glorioso San José, modelo de todos los trabajadores, obtenme la gracia de trabajar con espíritu de penitencia por la expiación de mis innumerables pecados; de trabajar a conciencia, poniendo el culto al deber por encima de mis inclinaciones; de trabajar con alegría y gratitud, considerando un honor el emplear y desarrollar por el trabajo los dones que he recibido de Dios; de trabajar con orden, paz, moderación y paciencia, sin retroceder jamás ante el cansancio y las dificultades; de trabajar sobre todo con pureza de intención y desprendimiento de mí mismo, teniendo siempre ante mis ojos la muerte y la cuenta que deberé rendir del tiempo perdido, de los talentos inutilizados, del bien omitido y de las vanas complacencias en el éxito, tan funestas para la obra de Dios. Amén

Oración del Papa San Juan XXIII

Oh, San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tú que pasaste tu vida en el cumplimiento perfecto del deber, sosteniendo a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos, guarda amablemente a quienes con total confianza ahora acuden a ti. Tú conoces sus aspiraciones, sus miserias y sus esperanzas. Vienen a ti porque saben que los entiendes y los proteges. Tú también has experimentado las pruebas, el trabajo y el cansancio, pero aun en medio de las preocupaciones de la vida material, tu alma estaba llena de una paz profunda, y se regocijaba en una alegría infalible por la intimidad con el Hijo de Dios que te fue confiada, y con María, su dulcísima Madre.

Que aquellos a quienes proteges comprendan que no están solos en sus duros afanes, y enséñales a descubrir a Jesús que permanece a su lado, a recibirlo con gracia y protegerlo fielmente como tú lo hiciste, y que con tu intercesión, en cada familia, fábrica, taller, o donde sea que trabaje un cristiano, puedan estar colmados de caridad, paciencia, justicia y buscando lo recto, para que el cielo derrame sobre ellos sus abundantes dones. Amén.

Oración de San Francisco de Sales

Glorioso San José, Esposo de la Virgen María, te suplicamos a través del Corazón de Jesucristo, que nos concedas tu protección paterna. Tú, que con tu poder alcanzas todas nuestras necesidades y que sabes cómo hacer posibles las cosas más imposibles, vuelve tus ojos paternales a las necesidades de tus hijos. En la confusión y el dolor que nos aprisionan, recurrimos a ti con confianza.

Dígnate tomar bajo tu guía caritativa este importante y difícil asunto, la causa de nuestras preocupaciones, y haz que su feliz resultado sirva para la gloria de Dios y el bien de sus devotos servidores. Amén.

Oración de San Juan Pablo II para la Solemnidad de San José (marzo 19)

San José, Esposo de la Virgen Madre de Dios, ¡enséñanos incesantemente todas las verdades divinas y toda la dignidad humana contenida en la vocación de los esposos y padres!

San José, obtennos de Dios que cooperemos, constantemente, con la gracia del gran sacramento en el que el hombre y la mujer se prometen mutuamente amor, fidelidad e integridad conyugal ¡hasta la muerte!

San José, hombre de justicia, enséñanos el amor responsable hacia los que Dios nos ha encomendado de una forma especial: amor entre los esposos, amor entre los padres y aquellos a quienes han dado vida. Enséñanos a ser responsables de cada vida desde el primer momento de su concepción hasta el último instante en esta tierra.

Enséñanos a tener un gran respeto por el don de la vida. Enséñanos a adorar profundamente al Creador, Padre y Dador de vida.

San José, patrono del trabajo humano, asístenos siempre en el trabajo, que es la vocación del hombre sobre la tierra. Enséñanos a resolver los problemas difíciles relacionados con el trabajo en la vida de cada generación, comenzando con los jóvenes, y en la vida de la sociedad.

San José, protector de la Iglesia, hoy, en tu solemnidad, oramos a Dios con estas palabras: “Dios Todopoderoso, que elegiste confiar el inicio de nuestra redención al amoroso cuidado de San José, por su intercesión concédenos que tu Iglesia coopere fielmente en el cumplimiento de la obra de salvación.” Amén.

Oración de San Bernardino de Siena

Recuérdanos, San José, y ruega por nosotros a tu Hijo adoptivo. Pídele a tu santísima Esposa, la Virgen María, que nos mire piadosamente ya que ella es la Madre de Aquél que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina eternamente. Amén.

Oración de San Pedro Julián Eymard

Oh, glorioso San José, tú que obedeciste fielmente la ley de Dios, tu corazón fue traspasado al ver la Preciosa Sangre que fue derramada por el Salvador Niño durante su circuncisión, pero el nombre de Jesús te dio nueva vida y te llenó de una silenciosa alegría. Por ese dolor y alegría, obtén para nosotros la gracia de ser liberados de todo pecado durante la vida, y morir gozosos con el santo nombre de Jesús en nuestros corazones y en nuestros labios. Amén.

Oración del Beato Bartolo Longo

Postrado a tus pies, oh gran santo, te venero como padre de mi Señor y Dios. Eres la cabeza de la Sagrada Familia, y causa de alegría y deleite de la Santísima Trinidad. ¡Qué gloria para ti ser padre de un Hijo que es el Unigénito de Dios! Qué bendición saber que eres un padre para nosotros y que somos tus hijos. Sí, somos tus hijos porque somos hermanos de Jesucristo, que quiso llamarse Hijo tuyo.

Como hijos tuyos, tenemos derecho a la ternura y bondad de tu corazón paterno; por eso te pedimos: ¡acéptanos! ¡Tómanos bajo tu protección! Enséñanos a amar la paciencia, la prudencia, la amabilidad, la modestia y la pureza. Sé nuestro refugio y consuelo en todos nuestros dolores, en todas nuestras necesidades, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Oración del Beato Bartolo Longo

San José, Vicario del Espíritu Santo en el cumplimiento de los deberes de tu maravilloso matrimonio con María, preséntale el Espíritu Santo a mi voluntad, para que ésta se encienda con el santo amor de Dios. Preséntale a mi voluntad la Santísima Trinidad para que mis deseos estén siempre a disposición de Dios. Ofrece mi corazón a Dios para que Él lo habite como un trono de amor y misericordia. Presenta los movimientos de mi alma y todos los afectos de mi corazón a Dios para que, por tu intercesión, siempre sea fiel a la gracia y las inspiraciones del Espíritu Santo. Amén.

Oración de San Alfonso María de Ligorio por una buena muerte

San José, por la asistencia que Jesús y María te dispensaron al morir, te suplico que me protejas de una manera especial en la hora de mi muerte, para que muriendo asistido por ti, en compañía de Jesús y de María, pueda ir a agradecerte en el cielo, y en tu compañía cantar alabanzas a Dios por toda la eternidad. Amén.

Salutaciones a San José de San Juan Eudes

Te saludo, José, imagen de Dios Padre

Te saludo, José, padre de Dios Hijo

Te saludo, José, santuario del Espíritu Santo

Te saludo, José, amado de la Santísima Trinidad

Te saludo, José, fidelísimo coadjutor del gran consejo

Te saludo, José, dignísimo Esposo de la Virgen María

Te saludo, José, padre de todos los fieles

Te saludo, José, guardián de los que han abrazado la santa virginidad

Te saludo, José, fiel observador del sagrado silencio

Te saludo, José, amante de la santa pobreza

Te saludo, José, modelo de mansedumbre y paciencia

Te saludo, José, espejo de humildad y obediencia

Bendito eres entre todos los hombres

Benditos tus ojos que han visto lo que tú has visto

Benditos tus oídos que han escuchado lo que tú has escuchado

Benditas tus manos que han tocado y atendido al Verbo encarnado

Benditos tus brazos que han sostenido a Aquél que todo lo sostiene

Bendito tu pecho sobre el que el Hijo de Dios descansó tiernamente

Bendito tu corazón inflamado de amor ardiente

Bendito sea el Padre Eterno que te eligió

Bendito sea el Hijo que por siempre te amó

Bendito sea el Espíritu Santo que te santificó

Bendita sea María, tu Esposa, que te cuidó como Esposo y hermano

Bendito sea el Ángel que te sirvió de guardián

Y benditos sean por siempre todos los que te aman y te bendicen. Amén.

Oración de la Novena al Manto Sagrado

Oh glorioso patriarca San José, tú que fuiste elegido por Dios sobre todos los hombres para ser la cabeza terrenal de la más sagrada de las familias, te suplico que me aceptes dentro de los pliegues de tu sagrado manto, para que seas el guardián y custodio de mi alma.

A partir de este momento te elijo como mi padre, mi protector, mi consejero y mi patrono, y te suplico que pongas bajo tu custodia mi cuerpo, mi alma, todo lo que soy, lo que poseo, mi vida y mi muerte. Mírame como a uno de tus hijos; defiéndeme de la traición de mis enemigos, invisibles o no, ayúdame en todo momento en todas mis necesidades; consuélame en la amargura de mi vida y especialmente a la hora de mi muerte, y aunque sea una sola palabra, háblale de mí al Redentor Divino, a quien fuiste digno de sostener entre tus brazos, y a la Santísima Virgen María, tu castísima Esposa. Pide para mí esas bendiciones que me llevarán a la salvación. Inclúyeme entre aquellos que te son más queridos, y me dedicaré a demostrarte que soy digno de tu especial patrocinio. Amén.

Oración a San José, Terror de los Demonios

San José, Terror de los Demonios, lanza tu solemne mirada sobre el demonio y todos sus secuaces, y protégenos con tu poderosa vara. Huiste de noche para evitar los malvados planes del maligno; ahora, con el poder de Dios, ¡aniquila a los demonios que huyen de ti! Te suplicamos que protejas especialmente a los niños, a los padres, a las familias y a los moribundos. Por la gracia de Dios, ningún demonio se atreve a acercarse cuando tú estás cerca, y por eso te pedimos que ¡siempre estés junto a nosotros! Amén.

Oración a San José por la salvación de un alma

por Padre Donald Calloway, MIC

Oh, maravilloso San José, con todo mi corazón encomiendo a tu cuidado la salvación de _____________. Jesús derramó su Sangre por esta persona; no permitas que la Preciosa Sangre de Nuestro Salvador haya sido derramada en vano. Libera a ______________________ de los engaños del demonio. Sana a _________________ del veneno del mundo, y te suplico que no dejes de interceder por _______________ hasta que las puertas del cielo se abran a su alma. Ruégale a tu Esposa que ponga a ___________________ bajo su manto maternal. Mientras esta alma viva en la tierra, concédele la conversión, el amor a Jesús, a María y a la Iglesia Católica, y que regrese a participar plenamente de los Sacramentos. ¿A quién podría yo recurrir sino a ti, mi padre espiritual? En ti está puesta mi confianza, en ti pongo mi esperanza, escucha mi oración, padre espiritual, y aleja mis temores. Dios te escuchará.

Pídeselo en mi nombre por el amor que nos tienes a todos. Amén.

Oración a San José por un alma del purgatorio

por Padre Donald Calloway, MIC

San José, tú que reinas en el cielo con Jesús y María, intercede por las almas del purgatorio. Hoy, en particular, te pido que dirijas tu mirada al alma que está más olvidada en el purgatorio. Esta alma anhela ver el rostro de Dios, oh, buen padre. Pídele a la Santísima Trinidad que hoy lleve esta alma a la gloria celestial. Acuérdate de mí, San José, cuando yo muera, y te ruego que no tardes en liberarme del purgatorio para que pueda verte a ti, a Jesús y María cara a cara. Amén.

Oración a San José por la pureza

por Padre Donald Calloway, MIC

San José, fuerte padre espiritual, defiéndeme de los pecados de la carne. Jesús dijo: “Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios”. San José, Terror de los Demonios, protégeme de la lujuria, de los deseos inmorales de mi corazón y de las acciones impuras de mi cuerpo. Ayúdame a no ofender a Dios. Aquí y ahora me encadeno a ti y sacrifico todo por el bien, la verdad y la belleza. Te amo, San José, y te agradezco que seas mi padre espiritual. Amén.

Oración a San José dormido

Oh, San José, hombre altamente favorecido por el Altísimo, el ángel del Señor se te apareció en sueños mientras dormías para advertirte y guiarte en tu misión de cuidar a la Sagrada Familia. Tu actitud de silencio y fortaleza te convirtió en un gran protector, leal y valiente. Querido San José, mientras descansas en el Señor, confiado de su absoluto poder y bondad, mírame y lleva mis necesidades a tu corazón, sueña con ellas y preséntalas a tu Hijo (menciona tu petición). Ayúdame, buen San José, a escuchar la voz de Dios, a levantarme y a actuar con amor. Alabo y agradezco a Dios con alegría. San José, te amo. Amén.

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