Virgen de Caacupé la Patrona del Paraguay

El 8 de diciembre de cada año Paraguay celebra el Día de la Virgen de Caacupé la Patrona del Paraguay.

CAACUPÉ, LA CAPITAL ESPIRITUAL DE PARAGUAY

El 8 de diciembre de cada año Paraguay celebra el Día de la Virgen de Caacupé la Patrona del Paraguay.

La Virgen de Caacupé es la Patrona del Paraguay, considerada como el Ángel que cuida y vela por el concepto inmaculado de la armonía, paz y amor para el país, así como de sus habitantes.

Cada 8 de diciembre cuando se celebra el día de la Virgen, los peregrinos se acercan hasta su templo para visitarla, honrarla, agradecer y cumplir promesas, su templo se encuentra enclavado en la cima del cerro de Caacupé, desde donde además se observa el lago Ypacarí.

Caacupé deriva de la palabra guaraní que a su vez significa “detrás de la yerba”. Caacupé ha sido llamada la capital espiritual del Paraguay ya que dispone con el mayor santuario de Paraguay. Según la historia todo comenzó cuando un hombre guaraní llamado José quien se había convertido en cristianismo, se encontró en el camino los indios de la tribu mbaya quienes eran considerados como un grupo muy peligroso, ante ello José le prometió a la Virgen María que si el grupo de indios no lo mataba realizaría una imagen de ella la cual prometió que sería venerada.

Según la historia la Virgen María le apareció a José y le dijo en idioma guarní ¡Ka’aguý cupe-pe! (vete detrás de los arbustos de Yerba mate, al escuchar esto el indio se dirigió hacia donde le había sido indicado por la Virgen y para su sorpresa fue hallado un tronco grueso donde pudo refugiarse, fue entonces cuando decidió que un pedazo de madera de ese árbol tallaría a la Virgen.

Luego que el indio José no pudo ser vistos por la peligrosa tribu agradeció a la virgen y cumplió lo prometido tallar la imagen. La festividad en la que se celebra el día d la Virgen de Caacupé es uno de los mayores festejos del Paraguay, ya que la imagen de la Virgen María (Virgen Caacupé) es considerada como la Protectora de la República del Paraguay.

El indígena también era escultor, su nombre era José.

Había sido convertido al cristianismo en Tobatí, volvía de las selvas del Valle Ytú con un gran trozo de madera de muy buena calidad, dijo que se había encontrado involuntariamente ante indios de la tribu mbayá (tribu que había decidido pelear contra la colonización española y portuguesa) a los que consideraba muy peligrosos.

José dijo haberle prometido a la Virgen María que, si los mbayás no lo atrapaban, esculpiría una imagen de ella y lo veneraría.

Entonces dijo que se le apareció la propia Virgen María en persona que le gritó en guaraní: ¡Ka’aguý kupe-pe! El indio corrió y encontró un grueso tronco tras el cual se escondió. En ese momento prometió que con la madera del árbol protector tallaría la imagen de la Virgen, si es que llega a salir con vida del lugar.

Y los mbayás siguieron de largo sin advertir su presencia y el indio agradecido, en cuanto pudo regresar tomó del árbol la madera que necesitaba para esculpir la estatua de madera.

El tronco le alcanzó para esculpir dos estatuas: la mayor fue destinada a la Iglesia de Tobatí y la más pequeña la conservó el indio en su poder, para su devoción personal.

Los misioneros jesuitas decían que en el sitio preciso de la aparición había brotado agua milagrosa y que esa agua había ayudado a los guaraníes a sobrevivir el calor del verano.

Años después, la gran inundación que creó el lago de Ypacaraí amenazaba con destruir los poblados cercanos. Los frailes franciscanos, acompañados de los habitantes de la región, organizaron rogativas pidiendo la tranquilidad de las aguas.

El padre Luis de Bolaños bendijo las aguas y éstas retrocedieron hasta sus límites actuales. Pero en esta ocasión apareció flotando la imagen de la Virgen, que los misioneros dijeron que era la de la misión de Tobatí, la que el indio José talló años atrás. Desde entonces el pueblo la llamó la Virgen de los Milagros.

El indio se había instalado con su familia en ese sitio. Construyó un humilde oratorio, en torno al cual con el correr de los años, fue constituyéndose un poblado conocido primeramente como Los Ytuenses. Hacia 1765, la zona ya era conocida como el Valle de Caacupé. El 4 de abril de 1770, se toma como referencia para la fundación del pueblo de Caacupé.

Segunda parte de la leyenda

Los misioneros jesuitas decían que en el sitio preciso de la aparición había brotado agua milagrosa, y que esa agua había ayudado a los guaraníes a sobrevivir el calor del verano. Años después, la gran inundación que creó el lago de Ypacaraý amenazaba con destruir los poblados cercanos. Los frailes franciscanos, acompañados de los habitantes de la región, organizaron rogativas pidiendo la tranquilidad de las aguas. El padre Luis de Bolaños bendijo las aguas y —como cada año— éstas retrocedieron hasta sus límites actuales. Pero en esta ocasión apareció flotando la imagen de la Virgen, que los misioneros dijeron que era la de la misión de Tobatí, la misma que el indio desconocido tallara años atrás. Desde entonces el pueblo la llamó la Virgen de los Milagros.

El indio desconocido se había instalado con su familia en ese sitio. Construyó un humilde oratorio, en torno al cual, con el correr de los años, fue constituyéndose un poblado conocido primeramente como Los Ytuenses. Hacia 1765, la zona ya era conocida como el Valle de Caacupé. El 4 de abril de 1770, se toma como referencia para la fundación del pueblo de Caacupé. El nombre Caacupé proviene de la palabra guaraní ka’a kupé, que significa ‘detrás de la yerba’ o ‘detrás del bosque de yerba’. El término ka’aguý significa ‘monte’ (en su acepción Como ‘bosque’), y ka’á es ‘yerba mate’. Se suele decir que Caacupé es la Capital Espiritual del Paraguay, porque cuenta con el mayor santuario del país.

CONSAGRACIÓN DE PARAGUAY A LA VIRGEN DE CAACUPÉ

ORACIÓN DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II

Santuario Mariano de Caacupé
Miércoles 18 de mayo de 1988

1. ¡Salve María, Estrella de la mañana!

Con todo el pueblo del Paraguay,
Santísima Virgen de Caacupé,
Purísima en tu Concepción Inmaculada,
Señora de los Milagros y Madre de la patria,
vengo a ratificar en tu presencia
la ofrenda de amor y de fidelidad
que te presentan agradecidos
los hijos de esta tierra
a quienes acompañas en su peregrinación en la fe.
Tu imagen nos habla de unión
entre Evangelio y cultura nativa,
del arraigo de la religiosidad popular,
del atractivo que ejercen desde siglos
tu nombre y tu santuario.

2. ¡Virgen Inmaculada, llena de gracia!

Ante tu imagen se inclinaron las generaciones pasadas,
y todos los paraguayos te reconocen como Patrona y guía.
En este día venturoso te ofrezco y te confío
la Iglesia entera del Paraguay,
los Pastores y los fieles,
los sacerdotes, los religiosos y religiosas,
los seglares, las familias, los jóvenes.
Encomiendo a tus solícitos cuidados la fidelidad del Paraguay
a su vocación y a sus raíces cristianas,
para que bajo tu continua protección
pueda alcanzar la plena realización
que Tú, María, nos indicas en tu Hijo
verdadero Dios y verdadero hombre.

3. ¡María de Nazaret, signo de consuelo y de esperanza!

A Ti que precedes y guías nuestro camino de fe,
nuestra peregrinación hacia el futuro,
encomendamos la nueva evangelización
que comienza en este santuario de Caacupé,
al igual que comenzó en Nazaret
con el misterio de la Encarnación,
y en el Cenáculo de Pentecostés
con la venida del Espíritu Santo.
Tú que eres primicia de la humanidad nueva,
salvaguarda los valores de la cultura autóctona,
la fe que arraiga en los corazones sencillos,
la profunda religiosidad del pueblo.

4. ¡Reina y Señora del Paraguay!

Reaviva en las mentes y en los corazones
el fervor de tus misterios,
grabados en lo más profundo
de nuestra fe y de nuestra cultura,
esos misterios que canta la geografía de la nación.
Tu Concepción: el amor del Padre que te llenó de gracia,
signo de la victoria sobre el pecado y sobre el mal.
La Encarnación: el misterio del Hijo de Dios hecho hombre,
la cercanía y el amor de nuestro Dios
que nos ha llegado por Ti.
Tu Asunción: el destino definitivo de la Iglesia
que resplandece en tu glorificación
a la derecha de Cristo, el Redentor Resucitado.
Hoy anhelamos y rogamos por tu intercesión
que toda la Iglesia del Paraguay,
reunida en torno a tu imagen,
como los Apóstoles en Pentecostés,
reciba una renovada efusión del Espíritu
para proclamar el Evangelio
con la entereza de una fe profunda
y la fecundidad del testimonio cristiano.
Sé Tú, oh María, el signo de la verdadera libertad
de todos los hijos de Dios en el Paraguay,
congregados en la unidad de la Iglesia
de la que Tú eres modelo perfecto
y Madre amorosa. Amén.

Oración a la Virgen de Caacupé escrita por el Papa Francisco

¡Oh! Señora y Madre Nuestra, Virgen de tantos rostros y tantos nombres, que aquí eres infinitamente amada como Tupasý Caacupé, te consagramos el Paraguay, Corazón de América, con todos sus habitantes, ten bajo tu amparo constante a la Iglesia de Cristo aquí presente, a los gobernantes y a todas las familias. Protege también a todos los paraguayos y paraguayas que tuvieron que migrar y aún en la distancia y con tantas pruebas no se olvidan de ti.

Ayuda virgencita serrana a que todos podamos experimentar la infinita misericordia de Dios, para que como discípulos misioneros de tu hijo Jesucristo podamos construir una nación santa inspirados en el evangelio donde reinen la solidaridad, la justicia, la verdad, la alegría y la paz y logremos la Reconciliación tan anhelada para todos los hijos de esta bendita tierra guaraní. Amén.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s