Conoce la oración más antigua a la Santísima Trinidad: el Trisagio

No nos equivocamos cuando decimos que la oración del Trisagio (palabra que significa “tres veces Santo”), o Trisagio Seráfico o Angélico, como también se le conoce a esta oración, es la más antigua que tenemos a la Santísima Trinidad.

Por Rubén de la Trinidad, CM.,

Publicado originalmente en:

https://omsst.wordpress.com/2020/05/05/conoce-la-oracion-mas-antigua-a-la-santisima-trinidad-el-trisagio/

No nos equivocamos cuando decimos que la oración del Trisagio (palabra que significa “tres veces Santo”), o Trisagio Seráfico o Angélico, como también se le conoce a esta oración, es la más antigua que tenemos a la Santísima Trinidad. Pues, de hecho, está compuesta principalmente por las palabras que hallamos en el libro del Profeta Isaías, cuando aún el misterio mismo de la Trinidad no se había revelado a los hombres. Un breve pasaje del profeta nos narra una visión mística:

“El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado, y sus haldas llenaban el templo. Unos serafines se mantenían erguidos por encima de él; cada uno tenía seis alas: con un par se cubrían la faz, con otro par se cubrían los pies, y con el otro par aleteaban. Y se gritaban el uno al otro: «Santo, santo, santo, Yahveh Sebaot: llena está toda la tierra de su gloria.». Se conmovieron los quicios y los dinteles a la voz de los que clamaban, y la Casa se llenó de humo. Y dije: «¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahveh Sebaot han visto mis ojos!» Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar, y tocó mi boca y dijo: «He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado.» Y percibí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré? ¿y quién irá de parte nuestra»? Dije: «Heme aquí: envíame.»” (Isaías 6, 1-8)

Buscando en viejos devocionarios, algunos de los cuales se puede consultar en la web, hemos encontrado esta información, que en varios casos introduce la antigua devoción del Trisagio que ahora te presentamos. Quizás te extrañe un poco el Castellano que leerás en los próximos párrafos, pero ello también habla de una antigüedad en la devoción, que para sorpresa y dolor mío, se ha ido perdiendo bastante entre el pueblo cristiano. Los Caballeros Trinitarios, como es lógico, rezamos esta oración con frecuencia, a la vez que promovemos su devoción. Esperamos que este tesoro te sea de gran provecho.

ORIGEN DEL TRISAGIO

No es invención del ingenio humano el santísimo Trisagio, sino obra del mismo Dios, que lo inspiró al profeta Isaías (6, 1-8) cuando oyó como lo cantaban los Serafines para enaltecer la gloria del Creador.

En la escuela de los mismos Serafines y demás coros celestiales fue donde lo aprendió milagrosamente un niño de corta edad que, a la manera de San Pablo, fue arrebatado al cielo como lo refieren las historias eclesiásticas.

Rosario empleado para el rezo del Santo Trisagio. Se le conoce como Rosario Trinitario. Hallarlo hoy día es una rareza.

En el año 447, y siendo Teodosio el Joven emperador de Oriente, se experimentó un terremoto casi universal y muy violento, y que por su duración y espantosos estragos se hizo el más notable de cuantos hasta entonces se habían visto. Fueron incalculables los daños que seis meses de sacudimientos casi continuos causaron en los más suntuosos edificios de Constantinopla y en toda la famosa muralla del Quersoneso. Se abrió la tierra en muchos puntos, y quedaron sepultadas en sus entrañas ciudades enteras; secáronse las fuentes, y manifestábanse otras nuevas; y era tal la violencia de los sacudimientos, que arrancaban árboles muy corpulentos, aparecían montañas donde había antes llanuras y profundas concavidades donde antes había montañas. El mar arrojaba a las playas peces de gran magnitud, y las playas y los barcos se quedaban sin aguas, que iban a inundar grandes islas.

Ante esta situación, se creyó prudente abandonar las poblaciones, y así lo hicieron los moradores de Constantinopla, con el emperador Teodosio, su hermana Pulqueria, San Proclo, patriarca entonces de aquella Iglesia, y todo su clero.

Detalle de este Rosario Trinitario. En el reverso de la medalla puede leerse parte de la oración del Trisagio en Castellano antiguo.

Reunidos en un paraje llamado el Campo, dirigían al cielo fervorosas súplicas y grandes clamores, pidiendo socorro en necesidad tan apurada, cuando un día, entre ocho y nueve de la mañana, fue tan extraordinario el sacudimiento que dio la tierra, que faltó poco para que causase los mismos estragos que el diluvio universal. A este susto sucedió la admiración del prodigio siguiente: Un niño de pocos años fue arrebatado por los aires, a la vista de todos los del Campo, que le vieron subir hasta perderle de vista. Después de largo rato, descendió a la tierra del mismo modo que había sido arrebatado al cielo; y luego, puesto en presencia del Patriarca, del emperador y de toda la multitud, pasmada, contó cómo, siendo admitido en los coros celestiales, oyó cantar a los Ángeles estas palabras: Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, tened misericordia de nosotros; y cómo se le había mandado poner esta visión en conocimiento de todos los allí reunidos. Dichas estas palabras, el niño murió.

San Proclo y el emperador, oído este relato, mandaron unánimemente que todos entonasen en público este sagrado cántico, e inmediatamente cesó el terremoto y quedó quieta toda la tierra. De aquí provino el uso del Trisagio, que el Concilio General de Calcedonia prescribió a todos los fieles, como un formulario para invocar a la Santísima Trinidad en tiempos funestos y de calamidades. De aquí ha venido el merecer la aprobación de tantos Prelados de la Iglesia, que han apoyado su práctica enriqueciéndola con el tesoro de las indulgencias, y de aquí, finalmente, ha venido que se haya impreso y reimpreso tantas veces, siempre con universal aplauso y aceptación de todos, teniéndolo como un escudo impenetrable contra todos los males que asuelan la tierra.[1]

Detalle del Rosario Trinitario: anverso de la medalla con la imagen de la Trinidad.

En tiempos más recientes, el Padre San Pío de Pietrelcina exhortaba a sus fieles a tener gran devoción a la Santísima Trinidad, especialmente el rezo del Trisagio, y la famosa estigmatizada española, Madre Esperanza de Jesús Alhama, fundadora de las Esclavas e Hijos del Amor Misericordioso, también lo rezaba diariamente, y cuando surgía algún problema o se veían en alguna necesidad, inmediatamente comenzaba el rezo con todas sus monjas y mandaba también que se recitara en todas sus Casas y durante largas temporadas.

San Antonio María Claret, después de una locución que tuvo en la Granja (Segovia), el día 27 de agosto de 1851, en la Iglesia del Rosario, dijo que “la salvación de España se cifraba en tres devociones: el Trisagio, el Santísimo Sacramento y el Rosario”. La hermana Lucía de Fátima, durante su estancia en Tuy (Pontevedra), en junio de 1929, tuvo una visión de la Santísima Trinidad e igualmente era muy amante de esta devoción.


[1] El editor ha visto conveniente modificar esta última oración, que de hecho no aparece en todas las ediciones del Trisagio, y que originalmente tenía un talante poco apropiado. En el texto original decía: “teniéndolo como un escudo impenetrable contra todos los males que Dios envía a la tierra en castigo de nuestros pecados.”


ORACIÓN DEL TRISAGIO ANGÉLICO

SECUENCIA DEL ESPÍRITU SANTO

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
V/. Envía, Señor, tu Espíritu y todo será creado.
R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos.

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; haznos dóciles a sus inspiraciones, para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo. Por Jesucristo nuestro Señor.

R/. Amén.

La anterior invocación se puede sustituir por la siguiente:

Espíritu Santo, Luz de Verdad,
Tesoro de los buenos y Consuelo de los afligidos,
Ven y enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor.
R/. Amén.

OFRECIMIENTO

Para ganar las indulgencias siempre que se haga el Trisagio

Te rogamos, Señor, por la Santa Iglesia y sus prelados; por la exaltación de la fe católica, extirpación de las herejías, paz y concordia entre todas las naciones, conversión de los que se resisten a tu Reino y Señorío, y por los enemigos de la Cristiandad; por los enfermos, pobres y hambrientos; por los agonizantes, emigrantes y sin techo; por los cristianos perseguidos y los niños en peligro de ser abortados; por las benditas almas del purgatorio y demás fines piadosos de la santa madre la Iglesia. Te rogamos por las intenciones del Santo Padre y las de aquellos que se encomiendan a nuestras oraciones: familiares, amigos y bienhechores… (agregar intenciones particulares). Amén.

V/. Bendita sea la Santa e individua Trinidad, ahora y siempre, y por todos los siglos de los siglos.
R/. Amén.
V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza.
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.
V/. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Como era en el principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Tiempo de Cuaresma: Alabanza sea dada a ti, Señor, Rey de la eterna gloria.

ACTO DE CONTRICIÓN

Amorosísimo Dios, Trino y Uno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, en quien espero, a quien amo con todo mi corazón, cuerpo y alma, potencias y sentidos, por ser Tú mi Padre, mi Señor y mi Dios, infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas: me pesa, Trinidad Santísima; me pesa, Trinidad misericordiosísima; me pesa, Trinidad amabilísima, de haberte ofendido, sólo por ser quien eres. Propongo y te doy palabra de nunca más ofenderte y de morir antes que pecar. Espero en tu suma bondad y misericordia infinita, que te dignes perdonar todos mis pecados y me des la gracia para perseverar en un verdadero amor y cordial devoción al inefable misterio de tu adorable Trinidad. Amén.

O bien:

Santísima Trinidad, Dios único y verdadero, que amas a la humanidad y quieres que todos los hombres se salven, ten misericordia de mí que soy un vil pecador, y por tu gran clemencia, admíteme a contemplarte eternamente en compañía de tus santos y elegidos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

H I M N O

Ya se aparta el sol ardiente,
Y así, ¡oh Luz perenne unida!,
Infunde un amor constante
A nuestras almas rendidas.
En la aurora te alabamos,
y también al mediodía,
suspirando por gozar
en el cielo de tu vista.
Al Padre, al Hijo y a Ti,
Espíritu que das vida,
ahora y siempre se den
alabanzas infinitas. Amén.

ORACIÓN AL PADRE

¡Oh Padre Eterno!, fuera de tu posesión, yo no veo otra cosa que tristeza y tormento, por más que digan los amadores de la vanidad. ¿Qué me importa que diga el sensual que su dicha es el gozar de sus placeres? ¿Qué me importa que también diga el ambicioso que su mayor contento es el gozar de su gloria vana? Yo, por mi parte, no cesaré jamás de repetir, con tus Profetas y Apóstoles, que mi suma felicidad, mi tesoro y mi gloria es el unirme a mi Dios y mantenerme inviolablemente junto a Él.

O bien:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Señor, ampáranos; Soberano, perdónanos; Santo, consuélanos.
¡Oh Bendita Trinidad, gloria a tu Santo Nombre!

Padre nuestro… Dios te salve, María…

Se reza nueve veces:

V/. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos,
llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria.
R/. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Al fin de la novena vez se añadirá: Por todos los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN AL HIJO

¡Oh Verdad Eterna!, fuera de la cual yo no veo otra cosa que engaños y mentiras. ¡OH, cómo todo me parece desabrido a vista de tus suaves atractivos! ¡Oh, cómo me parecen mentirosos y falaces los discursos de los hombres, en comparación de las palabras de vida con las cuales Tú hablas al corazón de aquellos que te escuchan! ¡Ah! ¿Cuándo será la hora en que Tú me tratarás sin enigma y me hablarás claramente en el seno de tu gloria? ¡Oh, qué trato! ¡Qué belleza! ¡Qué luz!…

O bien:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Señor, ampáranos; Soberano, perdónanos; Santo, consuélanos.
¡Oh Bendita Trinidad, gloria a tu Santo Nombre!

Padre nuestro… Dios te salve, María…

Se reza nueve veces:

V/. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos,
llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria.
R/. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Al fin de la novena vez se añadirá: Por todos los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

¡Oh Amor! ¡Oh Don del Altísimo, centro de las dulzuras y de la felicidad del mismo Dios! ¡Qué atractivo para un alma el verse en el abismo de tu bondad y toda llena de tus inefables consolaciones! ¡Ah placeres engañadores! ¿Cómo podrán compararse con la mínima de las dulzuras que un Dios, cuando le aparece, sabe derramar en un alma fiel? ¡Oh!, si una sola gota de ellas es tan gustosa, ¿cuánto más será cuando Tú la derrames como un torrente sin medida y sin reserva? ¿Cuándo será esto, ¡oh mi Dios!, cuándo será?

O bien:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
Señor, ampáranos; Soberano, perdónanos; Santo, consuélanos.
¡Oh Bendita Trinidad, gloria a tu Santo Nombre!

Padre nuestro… Dios te salve, María…

Se reza nueve veces:

V/. Santo, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos,
llenos están los cielos y la tierra de la majestad de tu gloria.
R/. Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
Al fin de la novena vez se añadirá: Por todos los siglos de los siglos. Amén.

ANTÍFONA

A Ti, Dios Padre Ingénito; a Ti, Hijo Unigénito; a Ti, Espíritu Santo Paráclito, santa e individua Trinidad, de todo corazón te confesamos, alabamos y bendecimos. A Ti se dé la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

O bien:

Al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
Trinidad consubstancial e indivisible,
sean la gloria y la alabanza por los siglos. (tres veces)

V/. Bendigamos al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. Alabémosle y ensalcémosle en todos los siglos.

O bien:

V/. Bendito sea el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

R/. Bendita sea por siempre la Santa Trinidad.

ORACIÓN

Señor Dios, Uno y Trino, danos continuamente tu gracia, tu caridad y la comunicación de Ti, para que en tiempo y eternidad te amemos y glorifiquemos. Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, en una Deidad por todos los siglos de los siglos. Amén.

_______________

DEPRECACIÓN DEVOTA A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

V/. Padre Eterno, omnipotente Dios:
R/.Toda criatura te ame y glorifique.
V/. Verbo divino, inmenso Dios. R/.Toda criatura…
V/. Espíritu Santo, infinito Dios. R/.Toda criatura…
V/. Santísima Trinidad y un solo Dios verdadero. R/.Toda criatura
V/. Rey de los cielos, inmortal e invisible. R/.Toda criatura…
V/. Criador, conservador y gobernador de todo lo criado. R/.Toda…
V/. Vida nuestra, en quien, de quien y por quien vivimos. R/.Toda...
V/. Vida divina y una en tres personas. R/.Toda criatura…
V/. Cielo divino de celsitud majestuosa. R/.Toda criatura…
V/. Cielo supremo del Cielo, oculto a los hombres. R/.Toda criat…
V/. Sol divino e increado. R/.Toda criatura…
V/. Círculo perfectísimo de capacidad infinita. R/.Toda criatura…
V/. Manjar divino de los Ángeles. R/.Toda criatura…
V/. Hermoso iris, arco de clemencia. R/.Toda criatura…
V/. Luz primera y triduana, que al mundo ilustras. R/.Toda criatura te ame y glorifique.
V/. De todo mal de alma y cuerpo.
R/.Líbranos, Trino Señor.
V/. De todos los pecados y ocasión de culpa. R/.Líbranos, Trino…
V/. De vuestra ira y enojo. R/.Líbranos, Trino Señor.
V/. De repentina y de improvisa muerte. R/.Líbranos, Trino Señor.
V/. De las asechanzas y cercanías del demonio. R/.Líbranos, Trino
V/. Del espíritu de deshonestidad y de sugestión. R/.Líbranos…
V/. De la concupiscencia de la carne. R/.Líbranos, Trino Señor.
V/. De toda ira, odio y mala voluntad. R/.Líbranos, Trino Señor.
V/. De plagas de peste, hambre, guerra y terremoto. R/.Líbranos…
V/. De tempestades en el mar o en la tierra. R/.Líbranos, Trino…
V/. De los enemigos de la fe católica. R/.Líbranos, Trino Señor.
V/. De nuestros enemigos y sus maquinaciones. R/.Líbranos…
V/. De la muerte eterna. R/.Líbranos, Trino Señor.
V/. Por vuestra unidad en Trinidad y Trinidad en unidad. R/.Líbra.
V/. Por la igualdad esencial de vuestras Personas. R/.Líbranos…
V/. Por la alteza del misterio de vuestra Trinidad. R/.Líbranos…
V/. Por el inefable nombre de vuestra Trinidad. R/.Líbranos…
V/. Por lo portentoso de vuestro nombre, Uno y Trino. R/.Líbranos.
V/. Por lo mucho que os agradan las almas que son devotas de vuestra Santísima Trinidad. R/.Líbranos, Trino Señor.
V/. Por el gran amor con que libráis de males a los pueblos donde hay algún devoto de vuestra Trinidad amable. R/.Líbranos, Trino..
V/. Por la virtud divina que en los devotos de vuestra Trinidad Santísima reconocen los demonios contra sí. R/.Líbranos, Trino…
V/. Nosotros pecadores.
R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que acertemos a resistir al demonio con las armas de la devoción a vuestra Trinidad. R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que hermoseéis cada día más con los coloridos de vuestra gracia vuestra imagen, que está en nuestras almas. R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que todos los fieles se esmeren en ser muy devotos de vuestra Santísima Trinidad. R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que todos consigamos las muchas felicidades que están vinculadas para los devotos de esa vuestra Trinidad inefable. R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que al confesar nosotros el misterio de vuestra Trinidad se destruyan los errores de los infieles. R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que todas las almas del purgatorio gocen mucho refrigerio en virtud del misterio de vuestra Trinidad. R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Que os dignéis oírnos por vuestra piedad. R/. Te rogamos, óyenos.
V/. Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal.
R/. Líbranos, Señor, de todo mal.
(Esto último se repite tres veces.)

GOZOS PARA EL TRISAGIO

I

Compuesto por el beato Diego José de Cádiz

Dios Uno y Trino a quien tanto
Arcángeles, Querubines,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Gózate, amable Deidad,
en tu incomprensible esencia,
y de que por tu clemencia
perdonas nuestra maldad;
por esta benignidad,
en místico dulce canto,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

¡Oh Inefable Trinidad,
Bien Sumo, Eterno, Increado,
al hombre comunicado
por exceso de bondad!
Y porque en la eternidad
de tu ser te gozas tanto,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Gózate, pues tu luz pura,
con ser tan esclarecida, no
llega a ser comprendida
por alguna criatura;
por eso al ver tu hermosura,
con sagrado horror y encanto,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Eres Todopoderoso,
Sabio, Inmenso, Criador,
Justo, Remunerador,
Bueno, Misericordioso;
en tus Santos prodigioso
has sido y eres; por tanto,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Gózate de que en tu ser
todo es sumo, todo igual;
que perfección desigual
en Ti no puede caber;
llegando esto a conocer
el Trisagio sacrosanto,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Aunque ciega, nuestra fe
se aventaja a la razón,
pues con la revelación
iluminada se ve;
enigma es todo lo que
ahora vemos; entretanto,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Fiada nuestra esperanza
en tu promesa divina
hacia la patria camina
con segura confianza;
entretanto que esto alcanza,
con el más melifluo canto,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Tu suma amable bondad
nuestro corazón inflama,
derivándose esta llama
de tu inmensa caridad;
amad, criaturas, amad
a quien por amarlo tanto,
Ángeles y Serafines,
dicen: Santo, Santo, Santo.

Sea ya nuestro consuelo
El Trisagio que Isaías
con muy suaves melodías
oyó cantar en el cielo,
donde con ferviente anhelo,
por dar al infierno espanto,
Dios Uno y Trino a quien tanto
Arcángeles, Querubines,
Ángeles y Serafines,
Dicen: Santo, Santo, Santo.

II

Sacra inefable Unidad,
digna de eterna alabanza;
danos fe, amor y esperanza,
Santísima Trinidad.

Eterno, inmenso Señor,
inmutable, e incomprensible,
de lo visible e invisible
Omnipotente Creador:
pues con afectos de amor
publicamos tal verdad;
danos fe, amor y esperanza,
Santísima Trinidad.

Un Dios en Personas Tres
confesar debe el cristiano,
y que el Hijo se hizo humano
por nuestro gran interés:
una en tres Personas es
sola la divinidad:
danos fe, amor y esperanza,
Santísima Trinidad.

El Padre se considera,
que engendrarse a sí no puede:
y es que de otro no procede,
por ser Persona primera:
pues esta verdad venera
pura nuestra cristiandad:
danos fe, amor y esperanza,
Santísima Trinidad.

El Hijo en su nacimiento,
por más que el Arriano ladre,
igual al Eterno Padre
nace de su entendimiento:
fino el cristiano y atento,
confiesa aquesta igualdad:
danos fe, amor y esperanza,
Santísima Trinidad.

El Espíritu de Dios,
debe el Padre y al Hijo el ser:
siendo así un mismo querer
santo ejercicio de dos:
¡Oh! Espíritu Santo, Vos
procedéis por voluntad:
danos fe, amor y esperanza,
Santísima Trinidad.

Tan Santo es el Padre Eterno,
como el Hijo y el Amor,
que no hay mayor, ni menor
en tan soberano terno:
aunque tres en un gobierno,
no hay más de una Santidad:
danos fe, amor y esperanza,
Santísima Trinidad.

Sacra inefable Unidad,
digna de eterna alabanza:
danos fe, amor y esperanza,
Santísima Trinidad.

III

Los hombres en este valle,
Para ahuyentar los quebrantos:
Con la Celeste Milicia
Digan Santo, Santo, Santo.

Este Trisagio armonioso
Oyó cantar Isaías
A celestes Jerarquías,
y lo anunció cuidadoso,
Para que el hombre glorioso
Acompañe en este canto.
Con la Celeste Milicia
Digan Santo, Santo, Santo.

¿Qué mayor dicha y consuelo
Nos puede Dios dispensar,
Que el poder aquí cantar,
Como se canta en el Cielo?
Prosigamos con desvelo
Esta voz que es un encanto.
Con la Celeste Milicia
Digan Santo, Santo, Santo.

Cantemos al Sumo Rey,
Que por la fe toco y veo,
Sol famoso, mi recreo,
Uno, Trino, Santo y Fiel:
y para que nuestra ley
Persevere sin quebranto.
Con la Celeste Milicia
Digan Santo, Santo, Santo.

Dios Santo, Fuerte, Inmortal.
Te venera lo creado,
y a esta voz queda postrado
Todo el poder infernal;
y si este eco celestial
Le causa terror y espanto.
Con la Celeste Milicia
Digan Santo, Santo, Santo.

De rayos, hambres y pestes,
Terremotos y otros males,
Libra el Trisagio, mortales,
y de subitánea muerte:
Para lograr de esta suerte,
Sin que haya causa de llanto,
Con la Celeste Milicia
Digan Santo, Santo, Santo.

Los bienes que esta oración
Franquea a todo mortal,
Ni aun el Coro celestial
Los contará como son;
Por ella se dan por don
La gloria, honra y descanso.
Con la Celeste Milicia
Digan Santo, Santo, Santo.

Los hombres en este valle,
Para auyentar los quebrantos:
Con la Celeste Milicia
Digan Santo, Santo, Santo.

V/. Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo.

R/. Alabémosle y ensalcémosle en todos los siglos.

ORACIÓN CONCLUSIVA

Oremos.

Omnipotente y sempiterno Dios, que concediste a tus siervos el conocer la gloria de tu eterna Trinidad en la confesión de la verdadera fe y el adorar la Unidad en tu augusta Majestad; Te rogamos, Señor, que por la fuerza de esa misma fe nos veamos siempre libres de todas las adversidades. Por Cristo, Señor nuestro. Amén.

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y los lleve a la vida eterna.

R/. Amén.

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