NO SE PUEDE QUEDAR INDIFERENTES ANTE CRISTO EN CRUZ: LOS COBARDES ESCAPAN DEL CRUCIFIJO.

La respuesta es que, a diferencia de todos los demás crímenes, el crucifijo nos acusa. Podemos mirar más escenas de injusticia sin sentirnos involucrados en ellas; pero no podemos mirar un crucifijo sin sentir que tenemos algo que ver con él, para bien o para mal…

EL CRISTO SINDÓNICO DE JUAN MANUEL MIÑARRO . - LA HUIDA DEL MUNDANAL RUIDO  . - Gabitos

El Calvario no es una historia que a todos les gusta sentirse recordar y, en general, quienes más se restan de la vista del Salvador en la Cruz son precisamente los que se deleitan en las grotescas historias de asesinatos en nuestros tabloides y siguen con atrevimiento los detalles desgarradores de Un crimen sexual.

Por qué el amante del terror no aguanta la vista del crucifijo? Por qué los fanáticos de las historias de asesinatos son tan fríos con la historia del sacrificio más grande del mundo? La respuesta es que, a diferencia de todos los demás crímenes, el crucifijo nos acusa.

Podemos mirar más escenas de injusticia sin sentirnos involucrados en ellas; pero no podemos mirar un crucifijo sin sentir que tenemos algo que ver con él, para bien o para mal… Ante todo lo demás, podemos permanecer un poco indiferentes, porque la injusticia inhumana, las cuestiones del bien y del mal, no siempre son claras. Pero en el Calvario hay una absoluta absoluta… En el crucifijo se simboliza la crisis perenne del alma de cada hombre… están enfocados todos los microscópicos conflictos del bien y del mal que ocurren en cada conciencia; o, por decirlo de otra manera , el alma de cada hombre es el Calvario escrito en pequeño.

Por eso el crucifijo es ineludible; o se retira de él, o se abraza, pero no se puede ser indiferente a él. Alejarnos como un animal asustado es solo la forma deshonesta de decir que nos acusa. Forma parte de esa psicología perversa que nos hace adaptar nuestra forma de pensar en nuestra forma de vivir, en lugar de adaptar nuestra manera de vivir a nuestra forma de pensar.

En realidad solo hay dos clases de almas alrededor del mundo: las que se atreven a contemplar el crucifijo y las cobardes que huyen de él.

(Fulton J. Sheen, da ′′ Las Siete Virtudes ′′)

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