Evangelio de hoy miércoles, 15 de diciembre de 2021

«Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios…»

Jesús sana a un hombre paralítico en el día de reposo - YouTube

Texto del Evangelio (Lc 7,19-23): 

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a decir al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?». Llegando donde Él aquellos hombres, dijeron: «Juan el Bautista nos ha enviado a decirte: ‘¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?’».

En aquel momento curó a muchos de sus enfermedades y dolencias, y de malos espíritus, y dio vista a muchos ciegos. Y les respondió: «Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!».

https://evangeli.net/evangelio

Rev. D. Bernat GIMENO i Capín (Barcelona, España)

Hoy, cuando vemos que en nuestra vida no sabemos qué hemos de esperar, cuando a veces perdemos la ilusión porque no nos atrevemos a mirar más allá de nuestras deficiencias, cuando estamos alegres por ser fieles a Jesucristo y, a la vez, inquietos o lánguidos por no saborear los frutos de nuestra misión apostólica, el Señor quiere que nos preguntemos como Juan Bautista: «¿Debemos esperar a otro?» (Lc 7,20).

Está claro, el Señor es “listo”, y quiere aprovechar esta incertidumbre —por cierto, de lo más normal— para que hagamos examen de toda nuestra vida, veamos nuestras deficiencias, nuestros esfuerzos, nuestras enfermedades… y, así, nos reafirmemos en nuestra fe y multipliquemos “infinitamente” nuestra esperanza.

El Señor no tiene límites a la hora de cumplir su misión: «Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios…» (Lc 7,22). ¿Dónde tengo puesta mi esperanza? ¿Dónde tengo situada mi alegría? Porque la esperanza está íntimamente relacionada con la alegría interior. El cristiano, como es natural, ha de vivir como una persona normal de la calle, pero siempre con los ojos puestos en Cristo, que no falla nunca. Un cristiano no puede vivir su vida al margen de la de Cristo y de su Evangelio. Centremos nuestra mirada en Él, que todo lo puede, absolutamente todo, y no pongamos límites a nuestra esperanza.

«En Él encontrarás mucho más de lo que puedes desear o pedir»

(San Juan de la Cruz).



La liturgia no es un “juego sagrado”, y la Iglesia nos da este tiempo de Adviento porque quiere que cada creyente reanime en Cristo la virtud de la esperanza en su vida. Frecuentemente, la perdemos porque confiamos demasiado en nuestras fuerzas y no queremos reconocernos “enfermos”, necesitados de la mano sanadora del Señor. Pero así ha de ser, y como Él nos conoce y sabe que todos estamos hechos de la misma “pasta”, nos ofrece su mano salvadora. —Gracias, Señor, por sacarme del barro y llenarme de esperanza el corazón.

Eres tú el que ha de venir o debemos de esperar otro?. Mt. 11, 2-6 - YouTube

https://www.ciudadredonda.org/

¿Eres tú el que ha de venir?

¿Existes? ¿Te podemos encontrar? ¿Dónde estás? ¿Te podemos reconocer? ¿Eres tú la esperanza que no defrauda? ¿Eres tú la clave de las contradicciones? ¿Eres tú para todos? ¿Eres tú el que asombras y nunca decepcionas? ¿Eres tú asidero seguro para débiles e indefensos? ¿Eres tú consuelo para angustiados y deprimidos? ¿Eres Tú el Señor?
¿Eres tú, de verdad, hermano y amigo? ¿Eres tú el amor verdadero? ¿Eres tú justicia para los condenados? ¿Eres tú pan para hambrientos? ¿Eres tú gozo para los tristes? ¿Eres tú, en verdad, esperanza para los pobres? ¿Eres tú luz para los ciegos? ¿Eres tú salud para el enfermo? ¿Eres tú vida para el que muere? ¿Eres Tú el Señor?

¿Eres tú necesario? ¿Eres tú salud y vida? ¿Eres tú el camino y la fuerza para caminar? ¿Eres tú el sentido del sinsentido? ¿Eres tú luz entre nieblas y sombras? ¿Eres tú el que enjugas las lágrimas? ¿Eres tú quien unes a tu alrededor a los más diversos y distintos? ¿Eres tú el pobre que a todos enriqueces? ¿Eres Tú el Señor?

¿Eres tú real o sólo un sueño? ¿Eres tú un hombre de verdad? ¿Eres tú el amor desarmado? ¿Eres tú la alegría de vivir? ¿Eres tú el hálito que nos hace respirar? ¿Eres tú la fuerza que nos mantienes vivos y despiertos? ¿Eres tú el amigo del alma? ¿Eres tú el crucificado que no morirá más? ¿Eres tú una ingenua ilusión? ¿Eres, Tú, el Señor?

¿Eres tú esperanza contra toda esperanza? ¿Eres tú el Amor no amado? ¿Eres tú la belleza oculta? ¿Eres tú misterio que se aclara? ¿Eres tú Verdad que ilumina? ¿Eres tú Palabra en el silencio? ¿Eres tú pobreza que enriquece? ¿Eres tú la fuerza que destroza el miedo? ¿Eres tú el que fascinas y atraes? ¿Eres tú el que vive en la Iglesia? ¿Eres Tú el Señor?

¿Eres Tú el Señor o tenemos que seguir esperando?


¡No deseamos a otro, sino a Ti! ¡¡Ven pronto, Señor Jesús!!


Pensamientos para el Evangelio de hoy

«Que nuestro pensamiento se disponga para la venida de Cristo con una preparación no inferior a la que haríamos si Él todavía tuviera que venir al mundo»

(San Carlos Borromeo)

«‘Él debe crecer, yo debo disminuir’. Ésta es la etapa más difícil de Juan, porque el Señor tenía un estilo que él no había ni imaginado. Porque el Mesías tiene un estilo tan cercano…»

(Francisco)

«Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida. Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: ‘Es preciso que El crezca y que yo disminuya’ (Jn 3,30)»

(Catecismo de la Iglesia Católica, nº 524)

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