Reflexión al Evangelio miércoles 2 de febrero 2022/ «Misionando Con Amor» 4ª Semana Tiempo Ordinario

“luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo”

Fiesta de la Presentación del Señor

Meditamos, Señor, los dones de tu amor en medio de tu templo. Tu alabanza llega a los confines de la tierra como tu fama. Tu diestra está llena de justicia. Sal 47, 10-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según  San Lucas (2,22-40)

“mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos.”

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación de ellos, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”. También debían ofrecer en Sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: “Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel”]. Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”. Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor R. Gloria a ti Señor Jesús.

MEDITANDO CON LOS SANTOS

SANTORAL

MEDITACIÓN

El perdón es lo que sana las heridas y traumas que se nos presentan en la experiencia de nuestra historia”

El texto de hoy inicia con la presentación de la Sagrada Familia, quien para cumplir la ley de Moisés lleva al Niño Jesús al Templo de Jerusalén. Se nos presentan dos prescripciones: La primera, era la consagración del hijo primogénito al Señor, según lo estipula Éx 13,1-2. La segunda, es la purificación de la madre, cuarenta días después del parto según lo establece Lv 12,6-8. Como ellos eran pobres, ofrecen un par de pichones de paloma. “Este hecho memorable viene celebrándose desde el siglo IV en Oriente. Hoy, la Iglesia celebra con ello la Jornada de la vida consagrada” (La Liturgia Cotidiana, 2/02/2021).

Lo que más se resalta en el Evangelio de hoy es que la Ley y los Profetas se cumplen en Jesús. María y José llevan al Niño Jesús al templo para cumplir lo que manda la ley de Moisés (mostrando que son cumplidores de la Ley de Dios). Aunque sabían que el Niño era el Mesías, el Salvador y Señor, no se sintieron dispensados de la responsabilidad de llegar a cumplir la voluntad de Dios que se manifiesta en su Ley para todo israelita. Además, pasan por las dificultades propias de cualquier familia de esa época, e inclusive, a consecuencia del Niño, llegarán a ser perseguidos y tendrán mayores dificultades que las demás familias. El anciano Simeón expresa que, si bien el Niño será luz para los hombres y causa de gozo y salvación para todos, también llegará a ser signo de contradicción, pues será rechazado, que desgarrará el corazón de la Madre (una espada le atravesará el corazón).

A los 40 días del nacimiento de Jesús, María tenía que hacer el rito de purificación según la Ley (cf. Lv 12,1-8). Atención: el autor no habla de la purificación de María, sino “de ellos”. Refiriéndose a la profecía de Malaquías: “El Señor vendrá a su Templo…, y purificará a los sacerdotes…” (Mal 3,1-3). Si Él viene y entra al Templo, quedan purificados el Templo y los sacrificios en él. Luego hacia el fin de su ministerio volverá a entrar al Templo y lo purificará cuando expulsa a los vendedores que violaron la casa de oración (cf. Lc 19,45-46).El número 40 es simbólico en el mundo bíblico, significando el preludio de los grandes acontecimientos de salvación. Lo que nos indica que luego vendrán experiencias maravillosas del Señor. El anciano Simeón representa a los profetas de Israel, que esperan el consuelo de Israel, esto es, su redención. Este cántico de Simeón es el canto de despedida de todos los profetas de Israel, que dan por cumplida su tarea y pueden retirarse a descansar en paz, porque ha llegado la salvación que ellos anunciaron. Nada de lo que se había anunciado antiguamente fue una mentira, sino que todo fue verdad y se está concretando. La alabanza del anciano Simeón, por ver al Mesías frente suyo y en sus brazos, nos genera agradecer a Dios por todos los consagrados del mundo entero a lo largo de la historia. ¡Cuánto amor donado en tantos hermanos necesitados y cuánto servicio compartido en diversos ambientes y culturas!

La profetisa Ana hace referencia a los piadosos de Israel, que sirven al Señor con oraciones y ayunos. Personas que se entregan totalmente al servicio de Dios en alabanzas y cánticos de amor. Representa a las personas que saben identificar la presencia de Dios en sus vidas y en la vida de los demás. Tenemos tantas personas que realmente se ofrecen por los demás de manera tan generosa que llegan a ser ofrendas vivas de amor. María llevará en su corazón lo que le anuncia el anciano, y que acompañará a su Hijo, con todo el amor, pero sabiendo que una espada atravesará su corazón, pues el amor llega a ser tal, especialmente cuando duele en la donación total. ¡Qué privilegio ser la Madre del Salvador! Y, ¡cuánto dolor implica ese privilegio! Así como cualquier ser humano, que al nacer depende totalmente de su papá y mamá, también Jesús se hace carne, se hace bebé, y se deja acompañar.

Dediquemos tiempo de calidad a nuestras familias y creamos en que se puede vivir, así como vivieron Jesús, José y María; no rechacemos el regalo antes de revisarlo y entenderlo, pues el mismo Dios nos muestra que Él eligió el camino de la Familia para manifestarse. Resaltamos la figura de San José, como quien impresionantemente sabe acoger la vida. El Papa Francisco en PatrisCorden° 4, dice: “José acogió a María sin poner condiciones previas. Confió en las palabras del ángel”; deja atrás sus razonamientos para centrarse en lo que acontece, aunque se presente tan misterioso, lo acoge asumiendo su responsabilidad y se reconcilia con su historia. Sabemos que el perdón es lo que sana las heridas y traumas que se nos presentan en la experiencia de nuestra historia, que sólo Dios sabe de ello, pues para eso ha venido.

GOTAS DE AMOR

NUESTRA LECTURA RECOMENDADA

NUESTRO VIDEO RECOMENDADO

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s