Día 7 De camino en la Cuaresma

Si la humanidad alcanzara a comprender

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

ORACIÓN INICIAL

Señor, concédenos la disposición de desapegarnos de todo aquello que nos aleja de Ti. Regálanos tu Santo Espíritu para que con docilidad e infinita confianza en tu bondad y misericordia, podamos imitar a María Santísima. Que ella nos alcance la gracia de encontrar a Jesús en el silencio de nuestro corazón.

Lectura del libro de Isaías (55,10-11):

ESTO dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo».

Palabra de Dios

Para meditar mientras hacemos nuestro camino de Fe

Originalmente de: https://haciadios.com/

A menudo me doy cuenta lo frágil que soy, lo profunda que es la huella del pecado en mi corazón. Fácilmente me dejo llevar por las pasiones y al querer satisfacerla pienso solo en mí, olvidándome de Dios y lo que para Él significó que yo pueda un día regresar al cielo y a su amor a pesar de mi egoísmo.

Me pregunto ¿cuántas veces me he hecho propósitos que no he cumplido? ¿Cuántas veces he ofrecido sacrificios por las intenciones de quienes quiero? Y cuando me descubro incapaz de lograrlo, cuando caigo en la tentación, inmediatamente soy conducido al desánimo y a una nueva tentación: abandonar mis mejores propósitos.

Existen hábitos desordenados profundamente arraigados en el corazón. Pretender acabar con ellos de un solo golpe no es sencillo. De aquí el valor de ejercitar con constancia la voluntad, aprendiendo a ofrecer primero aquellos sacrificios que aunque parezcan pequeños me cuestan. Así, poco a poco lograré ir formando la voluntad para dominar mejor las grandes pasiones de mi corazón y podré dar gloria a Dios por su amorosa y sabia pedagogía.

En el sacrificio de mis gustos, también puedo encontrar la ocasión para ser generoso con los demás, para compartir aquello de lo que me privaré con quien más lo necesite.

Salir de uno mismo, ver al otro, acercarse a él, compadecerse de él y compartir con él; son de las acciones más eficaces contra el egoísmo. Cristo se compadeció de nosotros, salió de su Cielo y se acercó a nosotros para alcanzarnos la redención. Que esta Cuaresma sea la ocasión para conocerle mejor, amarle más y crecer en imitarle.

Si los hombres alcanzaran a comprender

Del Libro de Oro (Agustín del Divino Corazón)

Adaptación.

Toda la reflexión Completa Aquí:

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