Día 19 De camino en la Cuaresma 3ª Semana

El Santo Rosario: arma que debilitará a satanás

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

ORACIÓN INICIAL

Jesús, hoy inicio este desierto de la libertad. Es un desierto que me va a costar porque no hay nada más mío que mi libertad. ¡Cuánto me cuesta entregarla! Ilumíname para que pueda entender cómo usarla para mi santificación; cómo entregarla para aprender a amar más y cómo purificarla para que me acerque más a ti. Yo quiero entregarte mi inteligencia y mi voluntad para cumplir siempre fielmente el plan que tú has dispuesto sobre mi vida.

Para meditar mientras hacemos nuestro camino de Fe

Originalmente de: https://haciadios.com/

El cielo es nuestro, lo único que hace falta es que lo anhelemos y pongamos de nuestra parte para conseguirlo. Hemos surgido del corazón de Dios, hemos sido creados para amarle y ser amados por Él.

Desde el inicio de la historia de la humanidad, el Señor se ha asegurado de que las creaturas que tanto ama tengamos la posibilidad de regresar hacia Él cuando nuestra libertad nos conduce por caminos que nos apartan de su corazón. Numerosos profetas y su Palabra en las Escrituras han sido nuestra guía; pero la máxima garantía de nuestra redención, ha sido la sangre derramada por Jesús y su gloriosa Resurrección.

La Ley de Dios no es otra que el amor, amarle a Él y amar al prójimo. Esa ley está grabada en lo más profundo de nuestro corazón y al ser templos del Espíritu Santo, no podemos ser indiferentes a ella. Su voz resuena en nuestra conciencia, lo que nos permite distinguir entre el bien y el mal. Ambas opciones están siempre delante de nosotros y somos libres de elegir entre ellas.

La herida que ha dejado el pecado original en nuestra alma ciertamente nos inclina al mal, de modo que hay una primera elección, una más importante, que viene antes de todas las demás: elegir que sea Dios quien actúe en nosotros, reconocer nuestra limitación y miseria acogiéndonos a su omnipotencia y bondad.

Ante todo, elegir creer en quien es fiel a sus promesas, escoger confiar en el amor que todo lo puede, optar por el seguimiento de Cristo… de esta manera, aunque podamos equivocarnos en otras decisiones, a pesar de que caigamos por nuestra fragilidad, sabremos levantarnos, renovar nuestra elección y aspirar a ser bendecidos, a salir de nuestra tierra para entrar a su Cielo.

Meditemos el Mensaje de Hoy

Adaptación Del Libro de Oro (Agustín del Divino Corazón) Escucha este mensaje Aquí en el siguiente video:

El Santo Rosario: arma que debilitará a satanás

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