Reflexión al Evangelio Sábado 9 de abril 2022/ «Misionando Con Amor» 5ta. Semana del Tiempo de Cuaresma

“Muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él”

Tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven aprisa a ayudarme; pues yo soy un gusano, no un hombre, despreciado por la gente y rechazado por el pueblo.  

Sal 21, 20. 7

Primera lectura de hoy

Del libro del profeta Ezequiel

Ezequiel 37, 21-28


En aquel tiempo, Yavé, habló así al profeta Ezequiel 21 “Sacaré a los hijos de Israel de las naciones adonde partieron, los reuniré de todas partes y los juntaré en su tierra. 22Haré de ellos una sola nación en mi país en las montañas de Israel; un único rey reinará sobre todos ellos, ya no serán más dos naciones, ni estarán más separados en dos reinos. 23No se ensuciarán más con sus inmundos ídolos, porque los libraré de sus pecados y de todas sus rebeldías y los purificaré; serán mi pueblo y yo seré su Dios. 24Sobre ellos reinará mi servidor David, y tendrán todos un solo pastor. Entonces caminarán según mis mandamientos, observarán mis leyes y las pondrán en práctica. 25Vivirán en esa tierra que di a mi servidor Jacob, esa tierra en que han vivido. Vivirán en ella para siempre, ellos y sus hijos y los hijos de sus hijos; y mi servidor David será su príncipe para siempre. 26Firmaré con ellos una alianza de paz, una alianza conmigo para siempre; pondré en medio de ellos mi santuario para siempre. 27Mi morada permanecerá por encima de ellos, yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 28Cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que yo soy Yavé quien santifica a Israel.”

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor

Salmo responsorial del día

Jer 31, 10. 11-12ab. 13

R/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño
Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla a las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño. R/.

Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte».
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R/.

Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R/.

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN san Juan (11,45-57)


“Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación

Al ver que Jesús había resucitado a Lázaro, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron. “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación”. Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”. No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de dios que estaban dispersos. A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y allí permaneció con sus discípulos. Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?”. Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.  

Palabra del Señor. R. Gloria a ti Señor Jesús

MEDITACIÓN

Desde la fe, la cruz es lo que colma y supera a la muerte, es la puerta de la Resurrección”

Encontramos cuando Jesús es perseguido a muerte. Quien resucitó a Lázaro y se declaró la Resurrección y la Vida, morirá por la nación y lograr la unidad de todos los pueblos, reuniendo a todos los que están divididos por ideologías, clases sociales, razas, ideologías, etc. Es notable que Jesús tenga que morir, ya que Él se presentó como el Pan de Vida, el portador de la Vida, la Resurrección y la Vida, teniendo todo el poder para destruir a la muerte, tenga que morir. La actitud y obras de Jesús provocaron reacciones diversas, unos, creían en Él, otros, lo rechazaban decididamente con hostilidad. Ante esta situación se convoca a una reunión del Consejo supremo para ver qué hacer. Si la situación seguía de la misma manera, teniendo presente que la policía no actuó eficazmente, Jesús seguiría obrando milagros. Esto acarrearía que la gente crea en Él, lo acepte como Mesías, en el sentido político-social como lo pensaban, y como consecuencia, Roma intervendría privando a los judíos del culto en el templo y de su misma existencia nacional. Nada fácil la salida.

La desesperación de los fariseos y de los príncipes de los sacerdotes ante el éxito de Jesús y su temor por el futuro político de la nación, deben ser entendidos desde ese temor del judaísmo en los tiempos también en que Juan escribió el Evangelio. Es decir, el orden antiguo, que era representado por la Ley y la nación judía, se estaba sustituyendo por un orden nuevo y por un nuevo pueblo que estaba surgiendo en torno a la fe en Cristo Jesús. Esto apuntaba a tomar una decisión. La discusión es candente, hasta que el Sumo sacerdote interviene, reprochando a sus colegas su ineptitud y falta de iniciativa. El Sumo sacerdote, Caifás, habla diciendo que es preferible que un hombre muera por toda la nación, antes que la nación pierda su seguridad y existencia. El autor nos dice que Caifás habló así no por cuenta propia, sino con la plena autoridad que su oficio le daba. Dijo más de lo que sabía; igual que los demás miembros del Consejo, deseaba eliminar a Jesús, de tal manera que el pueblo elegido pudiera sobrevivir como nación judía. Sabemos que una vez más fracasó el cálculo humano, porque excesivamente previnieron todo. Dios tenía otros planes, pues la muerte de Cristo generó la aparición de la Iglesia, si bien Él en vida la ha fundado, luego de su muerte más rápidamente se propagó con el testimonio de los mártires. La Iglesia será el verdadero pueblo elegido de Dios, quien acoge personas provenientes del judaísmo y de cualquier otra parte del mundo, por quienes Jesús entregó su vida. Sabemos que entre las funciones que el sumo sacerdote judío ejercía, una de las más importantes, era entrar una vez al año en el Santo de los Santos para ofrecer a Dios la sangre de las víctimas como expiación por los pecados propios y por los del pueblo. En aquella profecía inconsciente de Caifás refiere a esta función sacerdotal, como que Jesús ofrece su vida no por Él mismo, sino por todos los hombres, para realizar la unidad de los hijos de Dios que estaban dispersos. Impresionante, porque desde el momento en que Caifás intervino, el Consejo buscaba la oportunidad propicia para llevar a cabo lo que había predicho.

Me llama la atención que luego de dar vida Jesús a un muerto (Lázaro), los judíos deciden arrestar y quietarle la vida a un vivo, porque les molestaba. Es significativa la profecía de Caifás que se cumplirá, pues quien morirá reunirá a todos los dispersados en torno a sí. Pero atención: el sacrificio de Jesús logrará que los hombres se salven llegando a ser hijos de Dios. Como Jesús recibe amenazas de muerte, lo lleva a retirarse de la vida pública, viviendo de manera aislada hasta que llegue “la hora” querida por el Padre para su revelación final y su glorificación. Jesús obedecerá, lo que nos indica que tiene la libertad de decir también no. Él se decide por la obediencia, para congregar al nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios, salvándolo de la muerte eterna, de la perdición para llevarlo a la salvación de una nueva vida, la vida de Dios.

Bendita cruz, ahí se ve la eficacia de la muerte de Jesús en la Cruz, muerte que para nosotros es la verdadera vida. De la cruz surge la vida, de la cruz del dolor, del sacrificio, del vencimiento, de la humillación, de las persecuciones del ser humano, ojalá digamos como san Pablo “nosotros predicamos a un Cristo crucificado” (1 Cor 1,23). Es que humanamente la cruz es lo contrario al ideal de los judíos y de los griegos, es un fracaso y no una manifestación gloriosa, es necedad en vez de sabiduría. Ahora, desde la fe, la cruz es lo que colma y supera a la muerte, es la puerta de la Resurrección (no se llega a la gloria de la Resurrección sin pasar por la Pasión y la Muerte). Queremos llegar a la gloria, dejemos que Dios sea todo en nosotros, “ya nos soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Gál 2,20), Él nos da la salvación, “La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios” (Ap 19,1).

¿Podríamos salvarnos a través de nuestras propias fuerzas? De ninguna manera, porque estamos perdidos en nuestro pecado y por nuestro pecado, es Jesús quien toma sobre sí nuestras culpas y asume la responsabilidad de las mismas; ellas caerán sobre sus espaldas y lo harán caer en tierra y lo harán sudar sangre en la oración del huerto de Getsemaní; esas culpas le obligan a someterse a la muerte en la cruz para que nosotros podamos de vuelta mirar sin vergüenza al cielo y volver a llamar a Dios nuestro Padre esperando estar contemplando su rostro.

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