Lectio Divina Reflexión al Evangelio Miércoles 13/04/2022 «Misionando Con Amor» Semana Santa

“Les aseguro que uno de ustedes me entregará”

Miércoles Santo de la Preparación de la Pascua.

Al nombre de Jesús, toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra y en los abismos, porque el Señor se hizo obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Jesucristo está en la gloria de Dios Padre..

Flp 2, 10. 8. 11

Primera lectura de hoy

Del libro del profeta Isaías 

Isaías 50, 4-9a

Yavé me ha abierto los oídos

En aquel entonces dijo el profeta Isaías: 4 El Señor Yavé me ha concedido el poder hablar como su discípulo. Y ha puesto en mi boca las palabras para fortalecer al que está aburrido. A la mañana él despierta mi mente y lo escucho como lo hacen los discípulos.

5 El Señor Yavé me ha abierto los oídos y yo no me resistí ni me eché atrás.”

6 He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, mis mejillas a quienes me tiraban la barba, y no oculté mi rostro ante las injurias y los escupos.

7 El Señor Yavé está de mi parte, y por eso no me molestan las ofensas; por eso puse mi cara dura como piedra. y yo sé que no quedaré frustrado.

8 Aquí viene mi juez, ¿quieren meterme pleito? Presentémonos juntos, y si hay algún demandante, ¡que se acerque!

9 Si el Señor Yavé está de mi parte, ¿Quién podrá condenarme?

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor


Salmo responsorial del día

Sal 68, 8-10. 21-22. 31 y 33-34

R/. Señor, que me escuche tu gran bondad el día de tu favor

Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos,
un extranjero para los hijos de mi madre.
Porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mi. R/.

La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco.
Espero compasión, y no la hay;
consoladores, y no los encuentro.
En mi comida me echaron hiel,
para mi sed me dieron vinagre. R/.

Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes, y alegraos;
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN san Mateo (26,14-25)

“¿Seré yo, Maestro?”. “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús

Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?”. Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?”. Él respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: ‘El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos’”. Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”. Él respondió: “El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!”. Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: “¿Seré yo, Maestro?”. “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti Señor Jesús

MEDITACIÓN

“Toda persona siempre tiene la posibilidad de cambiar, aunque humanamente parezca imposible porque “para Dios nada hay de imposible”

El trasfondo en el texto es la codicia y la traición, experiencia que todo ser humano en algún momento la pasa. Pero nos muestra que, a pesar del pecado y la maldad humana, el plan de Dios continúa, y se irá concretando de igual manera. Qué nivel el de Jesús: aunque haya traición de por medio, igual pide que se prepare celebrar la Pascua con los suyos. Como la cena tenía muchos detalles (cordero asado, pan ázimo, hierbas amargas, vino, etc.), era importante prepararla bien. Es una gran contradicción: justamente uno de los suyos, uno de los doce, que comía y compartía con Él, lo vende por treinta monedas de plata (lo que valía un esclavo en aquella época, -cf. Éx 21,32-). Encontramos en Zac 11,12-13 que ya había anunciado el precio de la venta del rey manso y humilde, que se cumple en Jesús (cf. Zac 9,9). El texto nos indica que se celebra en casa de un conocido y llama la atención que la traición se dé en medio de la preparación de la Pascua.

Esta lectura es tan cuestionadora para nosotros, y cuánto lo habrá sido para los otros apóstoles que vivían intensamente estas experiencias. “¿Cuánto me darán si se lo entrego?” (Mt 26,15). El autor insiste en la traición de Judas con muchos detalles inclusive, tal vez para dar a conocer la bajeza en que cae el discípulo traidor y también, sobre todo, para mostrar la misericordia y bondad de Jesús, quien ya sabiendo que su amigo lo traiciona, igual con muchísima paciencia lo sigue mimando y sirviendo ofreciéndole su sincero perdón. Como su ambición de ser y tener más, rompió la relación con su Señor, hace que no calculara las consecuencias de lo que estaba haciendo.

También nosotros en muchas ocasiones perdemos la gracia de Dios, perdemos su compañía, su amistad, le perdemos a Dios por ser comodones, por ser perezosos, por ser lujuriosos, por dejarnos asombrar por el dinero, un puñado de monedas o billetes que nos llevan a vaciarnos de la felicidad con nuestro Dios. Traicionamos difamando a un hermano, tenga o no responsabilidad, obrando con maldad, siendo cómplices de la corrupción. Sería lindo ver a hermanos que tienen más posibilidades económicas, que sean más generosos, renunciando a una parte de lo que tienen para poner al servicio del bien de los hermanos necesitados. Reconocemos la gran generosidad de tantas personas en nuestros pueblos, y agradecemos ese gesto cristiano que todavía está vivo en nuestras culturas. Por eso, el camino principal en la Semana Santa es la humildad, reconociendo la seria necesidad que tenemos de la Gracia de Dios para perseverar en la fidelidad al seguimiento al Señor para no ser traidores con nadie, menos con Jesús. ¡Qué lección nos da Dios al aceptar a todo ser humano así como es y confiar en él, hasta en una persona traidora! De la misma manera, se nos invita a aceptar y ayudar a toda persona por más vil o baja que nos parezca. Toda persona siempre tiene la posibilidad de cambiar, aunque humanamente parezca imposible porque “para Dios nada hay de imposible” (Lc 1,37). La mejor manera de preparar la Pascua del Señor es con nuestra conversión.

Dios siempre espera la conversión del pecador, porque vino para salvar a los pecadores. Además, una ínfima gracia de Dios puede limpiar y sanar pecados que nos parecen imposibles de perdonar. “¿Acaso deseo yo la muerte del malvado, oráculo del Señor, y no que se convierta de su conducta y viva?” (Ez 18,23; cf. Ez 33,11), nos dice el Señor. Su objetivo siempre será la vida, que viene con la conversión verdadera. Ciertamente Dios siempre respeta nuestra libertad, podemos decir sí o podemos decir no. Tanto es el respeto que nos tiene que nos da la responsabilidad de responderle de corazón a su llamado de estar con Él.

Jesús fue traicionado porque Él lo quiso al aceptar la voluntad del Padre. Pudo ser vendido Jesús por Judas por treinta monedas, pero porque Él mismo lo quiso se entregó y sin abrir sus labios dio su vida por las ovejas. Siendo Dios pudo haber evitado pasar por todo ese dolor. Es un día triste y conjuntamente con el viernes, cuando se celebra la muerte, son días de penitencia, pero al mismo tiempo, lleno de gestos y palabras de amor y misericordia con nosotros los pecadores de parte de nuestro Dios. ¿Por qué será que no reaccionaron de otro modo los discípulos al ser descubierto el traidor por el mismo Jesús? Acá se pone de manifiesto el conocimiento sobrehumano de Jesús y el proyecto de Dios que se van ejecutando con medios humanos. La intención no se centra en el traidor sino fundamentalmente en el plan de Dios que tiene una finalidad: redimir pasando por ese camino. Al expresar “¿seré yo, Señor?”, está simbolizando la actitud universal del temor ante el poder traicionar y negar al Señor. Es una pregunta que cada uno de nosotros podemos hacernos, ¿seré yo, Señor? ¿Soy yo quien te estoy negando o te traicioné no cumpliendo con lo que Te prometí?

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