Lectio Divina Reflexión al Evangelio Jueves de la Octava de Pascua «Misionando Con Amor»

“La paz esté con ustedes. 

Señor, todos celebraron tu mano protectora; porque tu sabiduría abrió la boca de los mudos y soltó la lengua de los más pequeños. Aleluia.

Sab 10, 20-21 
Audios originales

Primera lectura de hoy

Del libro de los Hechos de los Apóstoles

Hechos 3, 11-26

En aquel tiempo, 11 el hombre que había sido sanado no se separaba de Pedro y Juan, por lo que toda la gente, fuera de sí, acudió y se reunió alrededor de ellos en el pórtico llamado de Salomón. 12 Al ver esto, Pedro se dirigió al pueblo y les dijo: Israelitas, ¿por qué se quedan tan maravillados? Ustedes nos miran como si hubiéramos hecho caminar a este hombre por nuestro propio poder, o por ser unos santos. 13 Pero no; es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, el que acaba de glorificar a su siervo Jesús. Ustedes lo entregaron y, cuando Pilato decidió dejarlo en libertad, renegaron de él. 14 Ustedes pidieron la libertad de un asesino y rechazaron al Santo y al Justo. 15 Mataron al Señor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello.

16 Miren lo que puede la fe en su Nombre, pues en su Nombre acaba de ser restablecido este hermano al que ustedes ven y conocen. La fe que él nos inspira es la que lo ha sanado totalmente en presencia de todos ustedes. 17 Yo sé, hermanos, que ustedes obraron por ignorancia, al igual que sus jefes, 18 y Dios cumplió de esta manera lo que había dicho de antemano por boca de todos los profetas: que su Mesías tendría que padecer.

19 Arrepiéntanse, pues, y conviértanse, para que sean borrados sus pecados. Así el Señor hará llegar el tiempo del alivio, 20 enviándoles al Mesías que les ha sido destinado, que es Jesús. 21 Pues el cielo debe guardarlo hasta que llegue el tiempo de la restauración del universo, según habló Dios en los tiempos pasados por boca de los santos profetas. 22 Moisés afirmó: El Señor Dios hará que un profeta como yo surja de entre sus hermanos. Escuchen todo lo que les diga. 23 El que no escuche a ese profeta será eliminado del pueblo. 24 Y después todos los profetas, empezando por Samuel, anunciaron estos días. 25 Ustedes son los hijos de los profetas y los herederos de la alianza que Dios pactó con nuestros padres, al decir a Abrahán: A través de tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra. 26 Por ustedes, en primer lugar, Dios ha resucitado a su Siervo, y lo ha enviado para bendecirles, con tal que cada uno renuncie a su mala vida.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor

Salmo responsorial del día

Sal 8, 2a y 5. 6-7. 8-9

R/. ¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

Señor, Dios nuestro,
¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R/.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN san Lucas (24, 35-48) 


“EL MESÍAS DEBÍA SUFRIR Y RESUCITAR DE ENTRE LOS MUERTOS AL TERCER DÍA. 

Los discípulos, que retornaron de Emaús a Jerusalén, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: “¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo”. Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: “¿Tienen aquí algo para comer?”. Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; él lo tomó y lo comió delante de todos. Después les dijo: “Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”. Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: “Así estaba escrito: El Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti Señor Jesús 

MEDITACIÓN

“ES FUNDAMENTAL DEJARNOS ACOMPAÑAR, QUE EL SEÑOR SE PONGA A CAMINAR CON NOSOTROS, AUNQUE ESTEMOS TRISTES Y NOS SINTAMOS DERROTADOS ANTE LOS DESAFÍOS QUE SE NOS PRESENTAN 

A los dos discípulos en medio de la decepción ante lo que esperaban, Jesús mismo les explica las Escrituras y se abren sus ojos en la fracción del pan. Al reconocer la presencia del Resucitado, ya no es necesario que esté delante de ellos físicamente, pues con los ojos abiertos (con una fe viva), son capaces de ver los obstáculos a enfrentar, y con el Señor dentro de ellos, estarán iluminados en medio de cualquier oscuridad. Nos llama la atención que las primeras reacciones de los discípulos ante Jesús resucitado fueron muy humanas, de miedo y duda. Jesús comprende esa situación porque él también participa de la naturaleza humana y sabe lo que se siente ante una situación así, pero les ayuda a descubrir que es Él, a través de algunos signos en los que los discípulos podrán reconocerlo y comunicarlo:  

a) Les llena de paz que proviene de Dios, pero atención: porque entre los judíos siempre se saludan con el shalom (la paz), entre ellos, es una expresión de deseo (de paz), pero cuando Jesús la pronuncia, como Él es Dios, y su Palabra es viva y eficaz, produce aquello que dice, y entonces, termina de ser una expresión de deseo convirtiéndose en una realidad, Él dice: “la paz”, y hay paz; b) Les muestra las llagas en su cuerpo glorioso, indicándoles que el mismo a quien lo vieron crucificado es quien se les presenta resucitado, vivo. Les enseña lo que anunció el profeta Isaías: “Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y quebrantado por nuestros crímenes. Sobre él recayó el castigo que nos trae la paz, y por sus llagas fuimos curados” (Is 53,5);  

c) Come con ellos, como otras veces, compartiendo con ellos su intimidad porque los ama incondicionalmente y quiere generar ambiente de fiesta porque Él está vivo. «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?», expresan los discípulos, luego de compartir la mesa y la fracción del pan lo reconocen; d) Les confirma que en Él se cumplieron las profecías sobre el Mesías, porque los ciegos ven, los paralíticos se levantan, los sordos oyen, los mudos hablan, los impuros son purificados con el perdón y se proclama el año de Gracia del Señor, donde Él es quien perdona todas las deudas (cf. Lc 4,14-21). 

 e) Reafirma su fe en Él, al decirles que son sus testigos. Necesitamos desde nuestra comunidad y familia (la Iglesia doméstica) que arda nuestro corazón y se abran nuestros ojos reconociendo al Señor Jesús, el mismo Muerto en la Cruz, quien está Vivo. Y una vez de reconocerlo, el júbilo será tal que no podemos permanecer como siempre, pues hay que retomar la misión con más vigor, con más ímpetu, con más amor y misericordia., f) Les recuerda su promesa de enviarles al Espíritu Santo, pues sólo con el Espíritu Santo podrán  

entender en profundidad las Escrituras y la voluntad de Dios. Es el Espíritu quien les dará la capacidad de valentía, la parresía, como dice Pablo, que sólo viene de Dios. 

El evangelista explica que el mismo que murió en la cruz, es el que está vivo. No ven un fantasma. Lo ven a Jesús Resucitado, que darán testimonio viendo, escuchando y tocándolo. Incluso come en presencia de ellos. Recién al constatar y entender que es el mismo quien murió, el que está vivo, les da la capacidad de entender las Escrituras, porque serán los servidores de la Palabra e irán a llevar la Buena Nueva al mundo entero. La misión excede a nuestras facultades o capacidades, por ello pedimos al Espíritu Santo a que nos ayude a ser fieles a la misión que el Señor nos da.  

Pero es fundamental dejarnos acompañar, que el Señor se ponga a caminar con nosotros, aunque estemos tristes y nos sintamos derrotados ante los desafíos que se nos presentan. Y en ese marco de generosidad, decirle al Señor: “quédate con nosotros, pues ya es de noche”. Aunque estemos sucios y olamos mal, por nuestros múltiples pecados, Tú eres compasivo y misericordioso, no te olvides de la promesa que has hecho con cada uno de tus hijos. 

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