Lectio Divina Reflexión al Evangelio Lunes de la Tercera Semana en Pascua «Misionando Con Amor»

“La obra de Dios es que ustedes crean en Aquel que él ha enviado.”

San Atanasio, Obispo y Doctor de la Iglesia

Resucitó el buen pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluia. 

Audios originales

Del libro de los Hechos de los apóstoles  

Hch 6, 8-15

En aquellos días, 8 Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.

9 Algunos miembros de la sinagoga llamada «de los Libertos», como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. 10 Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, 11 sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios.

12 Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín. 13 Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: «Este hombre no hace otra cosa que hablar contra el Lugar santo y contra la Ley. 14 Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés».

15 En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor

Salmo responsorial del día

Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30

R/. «Dichoso el que camina en la ley del Señor» o «Me devora Señor el celo de tu templo»

Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus decretos;
tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R/.

Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus mandamientos;
instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas. R/.

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu ley;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R/.

Evangelio de hoy lunes 2 de mayo de 2022

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN san Juan

Jn 6, 22-29

Al día siguiente de la multiplicación de los panes, cuando Jesús dio de comer a cinco mil hombres, 22 la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. 23 Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. 24 Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. 25 Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?».

26 Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. 27 Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello».

28 Ellos le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?».

29 Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado».

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

Vayamos no detrás de los milagros, sino detrás del Señor de los milagros, Quien hará de toda nuestra vida un gran milagro de amor para el mundo

Jesús ayuda a discernir entre lo perecedero y lo imperecedero, entre lo eterno y lo efímero interpelándonos a tomar una postura. Quien cree en Jesús no puede permanecer indiferente, debe obrar en obediencia a sus mandatos, ser fiel a su voluntad. En muchas ocasiones nos acercamos a Dios sólo cuando las papas queman, cuando tenemos algún problema grave en nuestra vida en el presente y buscamos soluciones mágicas, soluciones inmediatas y definitivas. Jesús no pretende la espectacularidad, siempre está en lo cotidiano, en lo ordinario, pero toda su Persona y lo que nos ofrece son sólidos, seguros, buenos e imperecederos. Nos ofrece no algo pasajero o efímero sino definitivo, algo eterno. Nos promete y ofrece algo para siempre. ¿Nuestra respuesta como cristianos va para lo efímero o para lo eterno?

Él mismo se dona todo a cada uno de nosotros quienes creemos en Él sin pedirnos nada a cambio. Nuestra respuesta debería ser hacia el cielo que nos tiene prometido, pues somos ciudadanos no de la tierra sino del cielo, nos encaminamos hacia la patria celestial y toda nuestra vida debe responder en esa dirección. Al don del Amor de Dios, respondemos con otro don: toda nuestra vida al servicio del amor a los demás, especialmente a los heridos esparcidos por todas partes. Creer verdaderamente en Jesús y todo su Mensaje implica un estilo de vida, una forma de ser y estar en el mundo, que implican decisiones que ayudarán a encaminarse en el camino correcto o alejado de Dios.

La gente está impresionada por los milagros de la multiplicación de los panes obrados por Jesús y no quieren separarse de Él. Lo buscan y lo encuentran, aunque sólo por curiosidad. Maestro, ¿cómo has llegado aquí? O tal vez sólo porque comieron hasta saciarse gratuitamente, mostrando una actitud muy egoísta. También están quienes querían coronarlo rey para ya no estar siendo dominados por otro poder. Tres actitudes equivocadas: aquellos que se acercan sólo por curiosidad, otros, por egoísmo interesándose sólo en el pan material, y otros, por el sensacionalismo mirando el dominio terreno, una especie de Jesús con súper poderes para librarse del dominio de los extranjeros. Actitudes erróneas para ser discípulos de Jesús, no entendiendo la profundidad de la vida cristiana. Vayamos no detrás de los milagros, sino detrás del Señor de los milagros, Quien hará de toda nuestra vida un gran milagro de amor para el mundo. Jesús aprovecha para aclararles e indicarles que tengan intenciones y sentimientos sanos. Es decir, les pide que no tengan actitudes erróneas, sino que se orienten adecuadamente como verdaderos discípulos. Les amonesta y les pide que obren no por el alimento que perece sino por el que permanece. Y lo que permanece es su Persona, presente en su Iglesia, particularmente en el sacramento de la Eucaristía, también en los más necesitados de su misericordia. Por otro lado, presente en su Mensaje, en su Palabra, que ilumina nuestro obrar, nuestro caminar hacia el Padre.

Por eso, creer en “Aquel que él ha enviado”, es la mayor obra. Es la fe, pues gracias a esa fe, como don y como repuesta a la manera de un don, le dejamos entrar a Dios en nuestras vidas y nos ayuda a renovarnos permanentemente. Y así, una persona que cree con todo el corazón en Jesús actuará siempre y en todas partes como creyente. No se le ocurra decir que es creyente, pero actúa como pagano, como alguien que no cree, pues sus obras hablan muy fuertes diciendo por todas partes que ni le importa Dios ni los seres humanos. El discípulo que cree de verdad actúa como su Maestro: siempre con amor y misericordia, pues sabe que la acción misericordiosa será la llave para entrar definitivamente a la vida eterna.

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