Lectio Divina Reflexión al Evangelio del Lunes de la Cuarta Semana en Pascua «Misionando Con Amor»

“El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a las suyas por su nombre y las hace salir.”

Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. Aleluia. 

Rom 6, 9

Audios originales

Del libro de los Hechos de los Apóstoles  

Hch 11, 1-18

En aquellos días1los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. 2 Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron 3diciéndole: «¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?».

4 Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: 5 «Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí. 6 Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves. 7 Y oí una voz que me dijo: «Vamos, Pedro, mata y come». 8 «De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro». 9 Por segunda vez, oí la voz del cielo que me dijo: «No consideres manchado lo que Dios purificó». 10 Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo.

11 En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme. 12 El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre. 13 Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: «Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro. 14 El te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia». 15 Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros. 16 Me acordé entonces de la palabra del Señor: «Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo». 17 Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿Cómo podía yo oponerme a Dios?».

18 Después de escuchar estas palabras se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: «También a los paganos ha concedido Dios el don de la conversión que conduce a la Vida».

P/ Palabra de Dios
R/Te alabamos Señor

Salmo responsorial del día

Libro de los Salmos

Sal 41, 2-3; 42, 3. 4 

R/. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo


Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío;
mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿Cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.

Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría,
y te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R/.

Evangelio de hoy lunes 9 de mayo de 2022

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN san Juan (10,1-10)


“El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: 1 «Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. 2 El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. 3 El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. 4 Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. 5 Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz».

6 Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. 7 Entonces Jesús prosiguió: «Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.

9 Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento 10 El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

Jesús es la Puerta por donde deben pasar todas las ovejas para encontrar el alimento de la vida, la salvación.

Estamos invitados a reconocer a Jesús como nuestro Buen Pastor Resucitado. Quienes escuchan a Jesús conocían cómo los pastores llevan a las ovejas a pastar al campo, las llaman al atardecer para llevarlas al redil, adonde entran por la puerta para estar seguras. Este relato no inicia hablando directamente del buen Pastor, sino describe las acciones del falso pastor, siendo un ladrón y asaltante, pues no entra por la puerta, sino que trepa por otro lado y llevan al pueblo a experiencias de opresión, desesperación y destrucción (cf. Ez 34,15-16; 37,24; Miq 2,12-13). En el Antiguo Testamento, Dios se presenta como el pastor del pueblo de Israel (cf. Is 40,11; Jer 31,10; Sal 23,1-6), que reemplazará a los malos pastores que se apacientan (se dan de comer) a sí mismos olvidándose del rebaño. En contraposición, luego nos detalla las acciones que identifican al verdadero Pastor y cómo responden las ovejas: Entra por la puerta; el portero le abre; llama a cada una por su nombre; las ovejas escuchan su voz; las hace salir; camina delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz.

Con los fariseos Jesús estaba debatiendo luego de la curación del ciego de nacimiento (cf. Jn 9,40s). Jesús se identifica con la puerta de las ovejas, por cuanto hay que entrar y salir por Él para encontrar la salvación y el alimento. Así Jesús se presenta como el único camino de salvación (cf. Jn 14,6: «Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie va al Padre sino por mí»); es la única puerta que lleva a la vida que procede del Padre. Luego identifica a los ladrones y salteadores con quienes vinieron antes que Él. Al final, siguiendo la contraposición con el ladrón y salteador, se identifica con el pastor que ha venido para “que tengan vida y la tengan en abundancia”, mientras aquellos vienen a hacer daño a las ovejas, incluso a quitarles la misma vida. Los falsos pastores serían todos los que ofrecen caminos de salvación que no se identifican con Jesucristo.

En nuestra historia aparecerán muchas otras voces que no son las de Jesús, querrán apartarnos del camino de Jesús y de su Iglesia; por ello es fundamental el ejercicio del discernimiento en el camino de la vida. El Papa Francisco en “Alegraos y regocijaos”,n° 166 dice: “¿Cómo saber si algo viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el espíritu del diablo? La única forma es el discernimiento, que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir. Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la lectura y el buen consejo, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual”. ¿Cuál es la esencia de la vocación al sacerdocio ministerial? Es hacer presente a Jesús Buen Pastor en medio de su pueblo. Para lograr eso, los sacerdotes deben encarnar en sus vidas las actitudes del Buen Pastor. Sin embargo, «El que sube por otro lado, ese es un ladrón y un salteador» (Jn 10,1). Esta palabra «sube» evoca la imagen de alguien que trepa al recinto para llegar, saltando, a donde legítimamente no podría llegar. «Subir»: se puede ver aquí la imagen del arribismo, del intento de llegar «muy alto», de conseguir un puesto mediante la Iglesia: servirse, no servir. Es la imagen del hombre que, a través del sacerdocio, quiere llegar a ser importante, convertirse en un personaje; la imagen del que busca su propia exaltación y no el servicio humilde de Jesucristo. Pero el único camino para subir legítimamente hacia el ministerio de pastor es la cruz. Esta es la verdadera subida, esta es la verdadera puerta (Papa Benedicto XVI).

Por ello, Dios dispone elegir a hombres que, aunque sean frágiles y débiles, puedan hacer presente a Jesús Buen Pastor. Esto es posible mediante la Gracia del Sacramento del Orden Sagrado que resulta ser absolutamente inmerecido, pues es un Don y un llamado a configurarse con la vida de Jesús. El pa´i (presbítero) es llamado a pasar por la Puerta (por Cristo), a dejarse pastorear por Él, a escuchar con total atención su voz y a identificarse con Él. Sólo así podrá llegar a cumplir su misión de ser signo visible del Buen Pastor invisible en medio de su Pueblo.Jesús es la Puerta por donde deben pasar todas las ovejas para encontrar el alimento de la vida, la salvación. Es una invitación a hacer pasar toda nuestra vida por Jesús para que la misma tenga un valor y sabor de plenitud, de eternidad. Es la vida en abundancia y trascendente que Jesús como buen Pastor nos está ofreciendo. “Un padre, una madre, para ocuparse de sus hijos, deben pasar por la puerta que es Jesús, es decir, deben unirse a Él, a fin de ser realmente progenitores que eduquen bien a sus hijos en el amor de Dios, en la caridad para con el prójimo, en la honestidad, en la acción de gracias a Dios. Todas nuestras relaciones con el prójimo deben pasar por Jesús» (Card. Vanhoye). Todo debe pasar por Jesús: Un matrimonio para ser santo, los trabajadores para hacer el bien, la amistad, la diversión, la comida, el descanso, el tiempo libre, los proyectos, los emprendimientos, para llegar a ser un medio de unión con el Padre.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s