DEVOCIONARIO 11 de Mayo

Ora con nosotros en los siguientes grupos: Fiat, Amando a la Santísima Virgen, Conociendo a San José, Adoradores Eucarísticos, Por las Benditas Almas del Purgatorio, Aumentando Nuestra Fe, Oración por los Sacerdotes, Meditando con los Santos, Devocionario, Actos de Reparación, Sanación y Liberación

FIAT

Vos sois, ¡Oh María!

Vos sois, ¡oh María! la verdadera mujer fuerte en quién el Señor ha encontrado reposo, y a quien ha hecho depositaría de todos sus tesoros. El universo entero honra vuestro casto seno como el verdadero templo de Dios donde ha comenzado la salud del mundo, y donde se ha efectuado la reconciliación entre Dios y el hombre. Vos sois el paraíso cerrado donde no ha podido penetrar el pecado para devastarlo; Vos sois el hermoso jardín en que Dios ha colocado todas las flores que adornan su Iglesia, y entre otras la hermosa violeta de vuestra humildad y la aromática rosa de vuestra caridad. ¡Oh, Madre de gracia y de bondad! ¿A quién podremos compararos? Vos sois el paraíso de Dios; de Vos brota la fuente de agua viva que riega la tierra y la fecunda; vuestros sufrimientos en el Calvario os han hecho merecedora de ser el acueducto saludable del género humano, y por Vos ha recibido el mundo inmensos beneficios. Dignaos hacer que lleguen hasta nosotros los benéficos efectos de vuestra poderosa influencia, para que lavados en sus purísimas aguas, podamos algún día ser admitidos en el reino eterno en donde no tiene entrada la más leve mancha. Amén.

(Anónimo)

AMANDO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

SÚPLICA A LA VIRGEN PARA SER BUEN CRISTIANO

Santísima Señora, Madre de Dios; tú eres la más pura de alma y cuerpo, que vives más allá de toda pureza, de toda castidad, de toda virginidad; la única morada de toda la gracia del Espíritu Santo; que sobrepasas incomparablemente a las potencias espirituales en pureza, en santidad de alma y cuerpo; mírame culpable, impuro, manchado en el alma y en el cuerpo por los vicios de mi vida impura y llena de pecado; purifica mi espíritu de sus pasiones; santifica y encamina mis pensamientos errantes y ciegos; regula y dirige mis sentidos; líbrame de la detestable e infame tiranía de las inclinaciones y pasiones impuras; anula en mí el imperio de mi pecado; da la sabiduría y el discernimiento a mi espíritu en tinieblas, miserable, para que me corrija de mis faltas y de mis caídas, y así, libre de las tinieblas del pecado, sea hallado digno de glorificarte, de cantarte libremente, verdadera madre de la verdadera Luz, Cristo Dios nuestro. Pues sólo con Él y por Él eres bendita y glorificada por toda criatura, invisible y visible, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

(San Efrén)

CONOCIENDO A SAN JOSÉ

ORACIÓN A SAN JOSÉ

San José, casto esposo de la Virgen María intercede para obtenerme el don de la pureza.

Tú que, a pesar de tus inseguridades personales supiste aceptar dócilmente el Plan de Dios tan pronto supiste de él, ayúdame a tener esa misma actitud para responder siempre y en todo lugar, a lo que el Señor me pida.

Varón prudente que no te apegas a las seguridades humanas sino que siempre estuviste abierto a responder a lo inesperado obténme el auxilio del Divino Espíritu para que viva yo también en prudente desasimiento de las seguridades terrenales.

Modelo de celo, de trabajo constante, de fidelidad silenciosa, de paternal solicitud, obténme esas bendiciones, para que pueda crecer cada día más en ellas y así asemejarme día a día al modelo de la plena humanidad: EL SEÑOR JESÚS.

Jaculatoria.-¡Oh glorioso San José! Haced que sea constante en el bien; corregid mis faltas y alcanzadme el perdón de mis pecados.

ADORADORES EUCARÍSTICOS

ACTOS DE CARIDAD

R: ¡JESÚS MÍO, YO TE AMO!

Te amo, Jesús mío, y te amo con todo mi corazón y como a nadie. R.
Porque Tú me amas infinitamente. R.
Porque Tú me has amado desde la eternidad. R.
Porque Tú has muerto para salvarme. R.
Porque Tú me amas tanto que no podrías amarme más. R.
Porque me haces participante de tu Divinidad y quieres que lo sea también de tu Gloria. R.
Porque te entregas del todo a mí en la Comunión. R.
Porque me das en manjar tu Cuerpo y en bebida tu Sangre. R.
Porque estás siempre por amor a mí en la Santa Eucaristía. R.
Porque me recibes siempre y nunca me rechazas. R.
Porque eres mi mejor Amigo. R.
Porque me colmas de tus dones. R.
Porque me tratas siempre con misericordia a pesar de
mis pecados e ingratitudes. R.
Porque me has enseñado que Dios es mi Padre y que
me amas mucho. R.
Porque me has dado por Madre a tu propia Madre. R.
Dulce Corazón de Jesús, haz que te ame cada día más. R.
Dulce Corazón de Jesús, sé mi Amor. R.
Te amo por los que no te aman; R.
Te amo por los que nunca piensan en Tí; R.
Te amo por los que no te visitan; R.
Te amo por los que te ofenden e injurian. R.
¡Qué pena por todo esto! R.

Te amo y te digo con aquél tu siervo: “¡Oh, Jesús, yo
me entrego a Tí para unirme al amor eterno, inmenso
e infinito que tienes a tu Padre Celestial! ¡Oh, Padre
Adorable! Te ofrezco todo el amor eterno, inmenso e
infinito de tu amado Hijo Jesús”.

(San Juan Eudes.)

POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo quisisteis nacer, ser circuncidado, desechado de los judíos, entregado con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como inocente cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes; escupido y acusado con falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes, coronado de espinas, golpeado con la caña, cubierto el rostro con una púrpura por burla; desnudado afrentosamente, clavado en la cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones, como uno de ellos, dándoos a beber hiel y vinagres y herido el costado con la lanza. Librad, Señor, por tantos y tan acerbísimos dolores como habéis padecido por nosotros, a las almas del Purgatorio de las penas en que están; llevadlas a descansar a vuestra santísima Gloria, y salvadnos, por los méritos de vuestra sagrada Pasión y por vuestra muerte de cruz, de las penas del infierno para que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde llevasteis al buen ladrón, que fue crucificado con Vos, que vivís y reináis con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

San Agustín

AUMENTANDO NUESTRA FE

Oración de fe y esperanza

¡Espíritu Santo de Dios! Me acerco ante ti porque tengo la seguridad de que me atiendes y me escuchas en todo momento, quiero suplicarte que siempre me protejas y alejes de mi todo lo que pudiera hacerme daño, te pido que permitas que mi fe y esperanza tengan mayor tamaño que un grano de mostaza, acudo a ti por ser quien me ama, protege y desea siempre lo mejor para mí, ilumina y orienta mis pasos en el camino.

Te suplico mediante esta humilde plegaria, que pueda comprender las trabas que se me presenten, te pido a ti, que te adoro sin poder verte pero sentirte, que mi fe sea fortalecida y sobrepase toda circunstancia, permanece siempre de mi lado, bendice en grande mi vida.

Agradecido estoy por poder sentirte y saber que estás conmigo en todo momento, te ruego que no dejes que nadie que pretenda disminuir mi confianza en ti, se me acerque, se la fortaleza y protección para alejarlos, ven a mi vida y corazón.

Tengo orgullo y gratitud por ser tu hijo (a), tu eres vida y Dios vivo, permite que mi fe este en constante crecimiento, que no decaiga y que cada día sea más sólida y fuerte. ¡Jesucristo! Tengo la confianza de que me otorgaras esa fuerza que te estoy pidiendo, porque tú reinas con poder.

En tus manos reposo esta plegaria llena de esperanza, confianza y humildad, tengo la plena seguridad que será escuchada y atendida, confió en tu palabra y por ello, esperare tranquilamente a que me regales la bendición de tu respuesta y concedidas mis más nobles peticiones. Amen.

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

ORACIÓN DIARIA POR LOS SACERDOTES

Que todos traten de hacerse perfectos como el Padre celestial es perfecto: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que la S. Misa sea ofrecida continuamente por la vida y necesidades del mundo: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que el Santísimo sea amorosamente accesible y adorado:
Señor, danos Sacerdotes santos.

Que el Evangelio sea proclamado fielmente y sin descanso:
Señor, danos Sacerdotes santos.

Que en la absolución sacramental encontremos nuestra paz y felicidad: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que la unión en la oración traiga la unión entre todos los cristianos: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que nuestras Iglesias locales y sus líderes sean siempre leales al Santo Padre: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que toda vida humana sea protegida y defendida como sagrada: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que la misericordia de Dios se extienda a los pecadores, moribundos y difuntos: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que la juventud tenga ayuda para crecer libre de las drogas y toda adición: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que los encarcelados, los ancianos y los sin techo encuentren fe y esperanza en Cristo: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que el amor de Cristo sane los desamparados, los que guarden cama y los enfermos: Señor, danos Sacerdotes santos.

Que Cristo sea la meta y el gozo de los jóvenes y los fuertes:
Señor, danos Sacerdotes santos.

Que los que han oído la llamada de Dios escúchenlo para hacerse líderes futuros: Señor, danos Sacerdotes santos.

OREMOS. Dios de misericordia y santidad, escucha el grito angustiado de tu pueblo para tener sacerdotes santos que les guien. Llena sus corazones con celo luminoso a fin de que puedan desempeñarse dignamente en tu presencia, sean siempre leales a tu Iglesia, y alcancen amarte con un amor eterno. Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.

MEDITANDO CON LOS SANTOS

Del Tratado de san Hilario, obispo, Sobre la Santísima Trinidad

De los Sermones de san Pedro Crisólogo, obispo

Si es verdad que la Palabra se hizo carne, también lo es que en el sagrado alimento recibimos a la Palabra hecha carne; por eso hemos de estar convencidos que permanece en nosotros de un modo connatural aquel que, al nacer como hombre, no sólo tomó de manera in- separable la naturaleza de nuestra carne, sino que también mezcló, en el sacramento que nos comunica su carne, la naturaleza de esta carne con la naturaleza de la eternidad. De este modo somos todos una sola cosa, ya que el Padre está en Cristo, y Cristo en nosotros. Por su carne, está él en nosotros, y nosotros en él, ya que, por él, lo que nosotros somos está en Dios.

Él mismo atestigua en qué alto grado estamos en él, por el sacramento en que nos comunica su carne y su sangre, pues dice: El mundo ya no me verá; pero vosotros me veréis, porque yo seguiré viviendo y vosotros también; porque yo estoy en mi Padre, y vosotros estáis en mi y yo estoy en vosotros. Si se hubiera referido sólo a la unidad de voluntades, no hubiera usado esa cierta gradación y orden al hablar de la consumación de esta unidad, que ha empleado para que creamos que él está en el Padre por su’naturaleza divina, que nosotros, por el contrario, estamos en él por su nacimiento corporal, y que él, a su vez, está en nosotros por el misterio del sacramento. De este modo se nos enseña la unidad perfecta a través del Mediador, ya que, permaneciendo nosotros en él, él permanece en el Padre y, permaneciendo en el Padre, permanece en nosotros; y, así, tenemos acceso a la unidad con el Padre, ya que, estando él en el Padre por generación natural, también nosotros estamos en él de un modo connatural, por su presencia permanente y connatural en nosotros.

A qué punto esta unidad es connatural en nosotros lo atestigua él mismo con estas palabras: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y yo en él. Para estar en él, tiene él que estar en nosotros, ya que sólo él mantiene asumida en su persona la carne de los
que reciben la suya.

Ya antes había enseñado la perfecta unidad que obra este sacramento, al decir: Así como me envió el Padre que posee la vida y yo vivo por el Padre, de la misma manera quien me come vivirá por mí. Él, por tanto, vive por el Padre; y, del mismo modo que él vive por el Padre, así también nosotros vivimos por su carne.

Emplea, pues, todas estas comparaciones adecuadas a nuestra inteligencia, para que podamos comprender, con estos ejemplos, la materia de que trata. Ésta es, por tanto, la fuente de nuestra vida: la presencia de Cristo por su carne en nosotros, carnales; de manera que no- sotros vivimos por él a la manera que él vive por el Padre.

DEVOCIONARIO

Himno de Pascua

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa. Amén.

ACTOS DE REPARACIÓN

Oración de reparación al Sagrado Corazón

“Sagrado Corazón de Jesús:
Tú compartiste nuestra vida humana, alegrías y penas,
y, sin acusarnos, por amor,
cargaste con la responsabilidad
de nuestras culpas para redimirnos.

Ayúdanos a seguir tu ejemplo desde
nuestra situación de pecadores redimidos.
Ante Ti, Señor, nos sentimos sinceramente responsables
de un mundo al que pertenecemos,
que estamos contribuyendo a forjar,
y con el que estamos comprometidos,
especialmente por tu amor.

Avergonzados de nuestras obras,
fruto del olvido o rechazo culpable de tus enseñanzas,
te pedimos perdón y ayuda”

Amén.

SANACIÓN Y LIBERACIÓN

Oración para recuperar salud

Querido Dios, lleno de amor y bondad, en el día de hoy me acerco a ti, primeramente para darte gracias por la vida que tengo, por regalarme una nueva mañana y por permitirme pronunciar esta plegaria para la salud, confiado de que cada una de mis palabras a ti llegaran y por ti serán atendidas.

¡Ante ti mi amado Dios! me pongo de rodillas, sabiendo que para ti nada es imposible, te pido por mi salud y por todos aquellos que en este momento estén atravesando por una enfermedad. Te imploro que nos cubras con tu manto para curar y sanar todas las células enfermas de los que te aclamamos.

Te suplico que revientes las cadenas llenas de malestares, y también que a los que hoy están atravesando circunstancias de enfermedades, los alivies y los conviertas sanos y salvados, en tu infinito y amoroso nombre Señor.

De igual forma te suplico que seas tú, quien acompañes el andar de quienes por su voluntad decidieron seguir el camino de sanidad y transformación. Cubre de valor y fortaleza a todo aquel que hoy tiene que aguantar fuertes tratamientos médicos, mantén en ellos su completa fe, que por ella es que se presentan los más grandes milagros.

Sé que para ti, nada es imposible, querido y amado Dios, no hay enfermedad existente que no tengas el poder de sanar, porque tu Señor, le diste vista al ciego, al paralitico le diste movimiento y tu Señor, venciste a la muerte, para librarnos del pecado.

En el día de hoy, mi fervor elevo ante ti, para rogarte que me des tu bendición y a toda mi familia, con un cuerpo sano, vive con nos nosotros y dispersa toda enfermedad de mi hogar, llena nuestras vidas y hogares de completa salud, bendiciones, maternos prósperos y con sabiduría.

Tu inmenso amor no tiene límite y porque quien eleva plegarias ante ti, ve tu gran obra en su vida en todo momento. Te expreso mi gratitud amado Dios, porque la salud será conmigo y con todos los míos y también porque sé que los que ahora están enfermo serán salvados y sanados pronto.

Por todo esto, gracias te doy Señor, y que tanto en la tierra como en el cielo, siempre se haga tu santa voluntad y maravillosa voluntad. Amen.

NO TE QUEDES SIN LA LECTIO DIVINA…

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