Lectio Divina – Reflexión al Evangelio del Martes de la Quinta Semana en Pascua «Misionando Con Amor»

“Les dejo la paz, les doy mi paz.”

Alaben a nuestro Dios, todos los que lo temen, pequeños y grandes; porque llegó la salvación, el poder y el reino. Aleluia. 

Apoc 19, 5; 12, 10

Audios originales

Primera lectura de hoy

Del libro de los Hechos de los Apóstoles  

Hch 14, 19-28

En aquellos días,19 vinieron de Antioquía y de Iconio algunos judíos que lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. 20 Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad. Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe.

21 Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. 22 Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. 23 En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.

24 Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. 25 Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. 26 Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababa de cumplir. 27 A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. 28 Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor


Salmo responsorial del día

Libro de los Salmos
Sal 144, 10-11. 12-13ab, 21

R/. Tus amigos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad. R/.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.  R/.

Evangelio de hoy martes 17 de mayo de 2022

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN san Juan (14,27-31ª)


“Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 27 Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! 28 Me han oído decir: «Me voy y volveré a ustedes». Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. 29 Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. 30 Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, 31 pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado».

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

El discípulo no tiene que desesperarse si existen conflictos, persecuciones, miedos, decepciones, pues Dios nos comunica su paz.”

El contexto sigue con relación a la partida de Jesús y el anuncio de la paz. La partida de Jesús no debería generar turbación, miedo, inseguridad, sino paz y alegría, por todo lo que explicamos anteriormente. Su partida implica la liberación de su ministerio acá en la tierra y se orienta hacia de la gloria del Padre. Entre los judíos siempre se deseaban la paz (entendiendo como un estado de bienestar integral: estar bien en todas las dimensiones de la vida, incluyendo la vida Espiritual, la que sin Dios es imposible vivir esa paz), sea en el saludo o en la despedida.

Pero cuando Jesús dice “Les dejo la paz, les doy mi paz”, ya no es una simple expresión de deseo, sino una acción, es decir, al pronunciar algo, se hace realidad, porque no puede hablar sin que se convierta en realidad aquello que dice. Habla y acontece. Es la palabra creadora de Dios, así como en el libro del Génesis encontramos “y dijo Dios” en referencia al acto creador, y acontecía en la realidad aquello que decía. Así mismo es, Jesús (pues Él es Dios) habla, y se realiza aquello que dice. Y Él sigue hablando, sigue comunicando esa paz a través de la sanación, curación y liberación de tantos hermanos, pero fundamentalmente a través de las conversiones de los corazones a la vida cristiana.

La paz que Jesús anuncia es don, es regalo, no como un premio que se recibe por merecimiento (cf. Rom 6,23). Es una paz específica, la de Jesús, no como la da el mundo. La motivación última de Jesús es el amor, totalmente gratuito, sin merecimiento. Habrá paz si hay justicia y misericordia, habrá paz si se les tiene en cuenta a todos, particularmente a los más débiles del mundo. Más que nunca imploramos a Dios para que toque los corazones de los más poderosos de la tierra, y que quieren seguir dominando por las fuerzas y no amando y compartiendo lo que han recibido como regalo de lo alto.

“Me voy y volveré a ustedes”, afirmaciones no contradictorias sino que forman una unidad: hace referencia a la muerte y glorificación de Jesús. El creyente, el discípulo de Jesús, debe alegrarse de que Jesús se vaya junto al Padre, porque le proporcionará todos los beneficios de la vida nueva como discípulo, inundada y plenificada por el amor que sólo el Espíritu les podrá dar cuando venga. La presencia de Jesús, de esta manera, será ya espiritual, podrá estar al mismo tiempo en todas partes y en cada uno de nosotros. Ni el tiempo ni el espacio lo limitarán como antes cuando Él vivía en carne y hueso con sus discípulos. El fruto del Espíritu Santo, el Paráclito, principalmente es la paz. El mal, las tinieblas, el miedo, la muerte, están vencidos por el gran amor del Padre, que nos entregó a su propio Hijo, quien venció a la muerte y el pecado inmolándose y enviando a su Espíritu, quien nos llevará a la Verdad plena. Un gran llamado a no quedarnos en la angustia, desesperación, tristeza o depresión por la situación que se nos presenta enfrente. Todavía necesitamos seguir aprendiendo de la Palabra de Dios, la que nos anima a mirar nuestro destino final, a pesar de si nuestro presente esté lleno de problemas que aparentemente no tienen una solución a corto plazo.

El discípulo no tiene que desesperarse si existen conflictos, persecuciones, miedos, decepciones, pues Dios nos comunica su paz, no como la da el mundo, sino de manera plena con su Presencia y lo que salga de Él. Al comprender esto, nos ayuda a entender que cuando venga el “Príncipe de este mundo”, que no tiene poder sobre Jesús, tampoco lo tendrá sobre los suyos (los discípulos) quienes permanecen en Él. Así como Jesús está inmune al poder de Satanás sobre Él porque no tiene pecado, y porque ama y obedece íntegramente al Padre, de la misma manera todo discípulo que se envuelva de la Gracia de Dios, que reciba ese Amor de Dios y sea obediente a su Palabra en las buenas y en las malas, estará inmune al poder de Satanás. Jesús amó hasta el extremo de entregar su vida, para que la tenga de vuelta en plenitud y comunique a los suyos ese mismo amor. El mismo camino de entregar la vida por amar tanto a Dios es el llamado a los discípulos de todos los tiempos. La verdadera identidad de un cristiano debe ser el amor, la caridad. Como dijo san Juan de la Cruz: En el atardecer de tus días te examinarán en el amor. Lo único que te preguntarán es: ¿amaste? Pero entiéndase desde el verdadero concepto cristiano, desde el amor recibido, vivido, compartido y donado con toda la vida para que los demás también sigan amando como Él nos ama.

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