DEVOCIONARIO 30 de Mayo

Encuentra una oración para tu Devoción preferida: Amando a la Santísima Virgen, Conociendo a San José, Adoradores Eucarísticos, Por las Benditas Almas del Purgatorio, Aumenta tu Fe, Orando por los Sacerdotes, Meditando con los Santos, Devocionario, Actos de Reparación, Oraciiones de Sanación y Liberación

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FIAT / AMANDO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

¡Oh María!

¡Oh María! ¡Haced que por vuestra mediación podamos acercarnos a vuestro Divino Hijo! ¡Haced que el que por Vos se ha dado al mundo, nos reciba también por vuestra protección. Vos que sois nuestra Reina y nuestra Mediadora; dignaos recomendarnos y presentarnos a Vuestro Hijo adorable. Os lo pedimos por la gracia con que habéis sido honrada, y por la misericordia con que os habéis manifestado al mundo. Haced que el que por vuestro medio se ha revestido de nuestras miserias, nos haga por vuestros méritos partícipes de su felicidad y de su gloria. Amén.

San Bernardo
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CONOCIENDO A SAN JOSÉ

ORACIÓN POR DIVERSAS NECESIDADES

Santo Patriarca, dignísimo esposo de la Virgen María y Padre adoptivo de Nuestro Redentor Jesús, que por vuestras heroicas virtudes, dolores y gozos merecisteis tan singulares títulos; y por ellos, especialísimos privilegios para interceder por vuestros devotos; os suplico, Santo mío, alcancéis la fragante pureza a los jóvenes y doncellas, castidad a los casados, continencia a los viudos, santidad y celo a los sacerdotes, paciencia a los confesores, obediencia a los religiosos, fortaleza a los perseguidos, discreción y consejo a los superiores, auxilios poderosos a los pecadores e infieles para que se conviertan, perseverancia a los penitentes, y que todos logremos ser devotos de vuestra amada Esposa, Maria Santísima, para que por su intercesión y la vuestra podamos vencer a nuestros enemigos, por los méritos de Jesús, y conseguir las gracias y favores que os hemos pedido para santificar nuestras almas hasta conseguir dichosa muerte, y gozar de Dios eternamente en el Cielo. Amén.

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ADORADORES EUCARÍSTICOS

ORACIONES PARA ANTES DE LA COMUNIÓN

ACTO DE FE
¡Señor mío Jesucristo!, creo firmemente que voy a recibir tu Cuerpo, tu Sangre, tu Alma y tu Divinidad.

ACTO DE ESPERANZA
Espero, Señor, que ya que te das todo a mí, en la Eucaristía tendrás misericordia de mí y me otorgarás las gracias necesarias para mi salvación eterna.

ACTO DE CARIDAD
Dios mío, te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas y sobre todas las cosas.

ACTO DE ADORACIÓN
¡Señor!, te adoro y te reconozco como mi Creador, Redentor y soberano Dueño.

COMUNIÓN ESPIRITUAL
Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los Santos.

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POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

Oración por las Almas del Purgatorio

Padre misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante en el cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio.

Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has concedido a las almas de los fieles difuntos.

Amable Salvador, Jesucristo.
Eres el Rey de reyes en el país de la dicha.
Te pido que por tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas del Purgatorio, en particular, N…
Llévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu gloria.

Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna.
Dios Espíritu Santo, enciende en mí el fuego de tu divino amor.

Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio.

Quiero aplicar los méritos de esta devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos.

Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria.

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna.

Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo:

«¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo» (Mt 25, 34).

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AUMENTANDO NUESTRA FE

ORACIÓN A LA SANTA CRUZ DE JERUSALÉN

Poderoso Señor Jesucristo, hoy te imploro que a través de la santísima cruz, símbolo de tu obediencia y confianza en Dios Padre, y de tu triunfo sobre la muerte, me permitas acercarme a Ti.

Te ruego amado Jesús, que en cada paso que doy en este día, Tú, estés delante de mí, con la santa cruz que me protege de todo peligro, que va limpiando mis caminos de todo mal, de todo daño que el maligno quiera causarme.

Santa cruz, tú que sostuviste al Señor durante su dolorosa pasión, te pido que me sostengas en mis momentos de mayor sufrimiento.

Cuando mis problemas me quiten la paz, cuando tenga que afrontar mis días más difíciles, cuando la gente en quien confío me dé la espalda, cuando la enfermedad me quebrante.

Bendita y santa cruz, tú que fuiste testigo del último aliento de nuestro Señor en este mundo y te convertiste en esperanza de nosotros, los pecadores; aléjame de las tentaciones y dame firmeza en mis principios y creencias cuando esté frente a ellas.

Santa cruz de Jesucristo, aleja de mí todo accidente, atentado, pelea y peligro.

Derrama bendiciones de salud, amor y prosperidad en mi vida.

Cuídame todos los días de mi vida, sin importar donde y con quien me encuentre.

Santa cruz de Jesucristo, acompáñame en este día y cúbreme con tu poder destructor del mal.

Que los que se acercan a mí con malas intenciones salgan despavoridos ante tu presencia.

Mantenme alejad@ de los sitios donde ocurran siniestros o eventos catastróficos.

Protégeme ante los eventos de la naturaleza que no podemos controlar y vela por mi seguridad.

Santa cruz bendita de Jesús, te pido que seas el escudo protector para toda mi familia.

Que te poses sobre nuestra casa y en cada entrada de ella como un gran símbolo, para que ningún mal pueda entrar.

Que nuestro Señor Jesús, habite en el centro de nuestro hogar y de nuestros corazones.

Trayéndonos la paz y armonía en nuestra convivencia; la salud y juventud física y mental, la alegría, la abundancia y prosperidad en nuestras vidas y el amor y la unión que caracterizan a las familias cuando Cristo está presente.

Jesucristo crucificado, ten piedad de mí, perdona mis pecados y dame tu fuerza de espíritu para no dejarme vencer más por el pecado que me aleja de Ti y me hace indign@ de tu amor.

Señor, que podamos ver con el corazón y no con nuestros ojos impuros todas las maravillas de tu reino.

Que tu reino se manifieste cada día entre nosotros y podamos vencer nuestro carácter violento y nuestra inconsciencia.

Señor, ayúdame a través de tu santa cruz, a morir yo también a mi pecado, a mi terquedad, a mi pereza y a mi ignorancia.

Y acompáñame a resucitar a una vida nueva, con mayor sabiduría, amor, compasión y santidad.

Hoy, amado Jesucristo, abrazo tu santa cruz, la acerco a mi pecho y siento el dolor que te he causado, pero también me lleno de un sentimiento profundo y verdadero de amor celestial.

Me hago un@ con tu cruz mi Señor, para que todo lo que no me sirva en mi vida, se desvanezca, muera y deje el vacío que quiero llenar solo con tu luz.

Padre amado, por los méritos de la pasión de Cristo, te pido que escuches mi oración y me cubras con el poder del Espíritu Santo, que renueva mi alma y sana todo mi sufrimiento.

Dios Padre, ayúdame a cargar mi cruz con la fe de que Tú, no me dejas nunca sol@, que no me das ninguna carga que yo no pueda soportar y liberarme de ella a través de mi fe, mi oración y tu misericordia.

Señor, a través de tu santa cruz, te pido perdón por todo el odio que hay en el mundo, por la falta de amor, tolerancia y compasión.

Perdona nuestra indiferencia por los que más sufren Señor, y por todas las veces que nos hacemos cómplices de su sufrimiento.

Señor, te recibo en mi corazón y guardo en él también tu santa cruz que me protege y me acompaña en cada una de mis resurrecciones para acercarme cada día más a Ti.

Amén.

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ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES MISIONERAS

Oh Dios, que admites a los hombres al incomparable honor de asociarlos a Cristo en la obra de la salvación de las almas, dígnate, te suplicamos, multiplicar entre nosotros las vocaciones y las almas verdaderamente apostólicas. Ensancha tu mirada y dilata nuestros corazones, para que por encima de intereses y ambiciones terrenas, aspiremos a triunfos superiores a los de la fuerza, para contribuir todos de esta manera, según nuestros medios, a la extensión del Reino de Jesucristo. Amén

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MEDITANDO CON LOS SANTOS

De las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo

EL AGUA VIVA DEL ESPÍRITU SANTO

El agua que yo le dé se convertirá en él en manantial de agua viva, que brota para comunicar vida eterna. Se nos habla aquí de un nuevo género de agua, un agua viva y que brota; pero que brota sólo sobre los que son dignos de ella. Mas, ¿por qué el Señor da el nombre de agua a la gracia del Espíritu? Porque el agua es condición necesaria para la pervivencia de todas las cosas, porque el agua es el origen de las plantas y de los seres vivos, porque el agua de la lluvia baja del cielo, porque, deslizándose en un curso siempre igual, produce efectos diferentes. Diversa es, en efecto, su virtualidad en una palmera o en una vid, aunque en todos es ella quien lo hace todo; ella es siempre la misma, en cualquiera de sus manifestaciones, pues la lluvia, aunque cae siempre del mismo modo, se acomoda a la estructura de los seres que la reciben, dando a cada uno de ellos lo que necesitan.

De manera semejante, el Espíritu Santo, siendo uno solo y siempre el mismo e indivisible, reparte a cada uno sus gracias según su beneplácito. Y, del mismo modo que el árbol seco, al recibir el agua, germina, así también el alma pecadora, al recibir del Espíritu Santo el don del arrepentimiento, produce frutos de justicia. Siendo él, pues, siempre igual y el mismo, produce diversos efectos, según el beneplácito de Dios y en el nombre de Cristo.

En efecto, se sirve de la lengua de uno para comunicar la sabiduría; a otro le ilumina la mente con el don de profecía; a éste le da el poder de ahuyentar los demonios; a aquél le concede el don de interpretar las Escrituras. A uno lo confirma en la temperancia; a otro lo instruye en lo pertinente a la misericordia; a éste le enseña a ayunar y a soportar el esfuerzo de la vida ascética; a aquél a despreciar las cosas corporales; a otro más lo hace apto para el martirio. Así, se manifiesta diverso en cada uno, permaneciendo él siempre igual en sí mismo, tal como está escrito: A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para común utilidad.

Su actuación en el alma es suave y apacible, su experiencia es agradable y placentera y su yugo es levísimo. Su venida va precedida de los rayos brillantes de su luz y de su ciencia. Viene con la bondad de genuino protector; pues viene a salvar, a curar, a enseñar, a aconsejar, a fortalecer, a consolar, a iluminar, en primer lugar, la mente del que lo recibe y, después, por las obras de éste, la mente de los demás.

Y, del mismo modo que el que se hallaba en tinieblas, al salir el sol, recibe su luz en los ojos del cuerpo y contempla con toda claridad lo que antes no veía, así también al que es hallado digno del don del Espíritu Santo se le ilumina el alma y, levantado por encima de su razón natural, ve lo que antes ignoraba.

DEVOCIONARIO

Himno de Pascua

¿CUÁNDO, SEÑOR, TE LLEVARÁS CAUTIVA?

¿Cuándo, Señor, te llevarás cautiva
la historia de pecado que el mundo concibió?;
¿cuándo, Señor, serán cielos y tierra
el cielo de tu amor?

¿Cuándo, también, emprenderá su vuelo
la débil esperanza de nuestro corazón?;
¿cuándo, Señor, florecerá en el barro
tu sangre y tu pasión?

¿Cuándo, Señor, los gritos de los hombres
serán clamor eterno de júbilo y de paz?;
¿cuándo, Señor, las penas y tristezas
tu gloria alumbrarán?

Y ¿cuándo, finalmente, Padre amado,
seremos en el Hijo tus hijos de adopción?;
¿cuándo, Señor, será ya todo en todos
tu Espíritu de amor? Amén.

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ACTOS DE REPARACIÓN

Acto de desagravio del Papa Pío XI

“¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén”.

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SANACIÓN Y LIBERACIÓN

Oración de intercesión a la Virgen María para recobrar la salud

“¡Virgen María, madre de la Salud! Bienaventurada, purísima y siempre virgen madre de Dios, milagrosa, tierna y compasiva que siempre proteges a los que te honran y auxilias con presteza y generosamente a los que te invocamos con fe.

Tu Hijo divino te encargó que fueras también madre de todos los hombres.

Desde entonces, con admirable fidelidad, y con inagotable bondad, has estado presente en nuestras vidas, en cada uno de tus hijos, en nuestros sufrimientos y pesares, en nuestros padecimientos y enfermedades pues eres nuestra medianera ante Dios, y no dejas de pedir para que seamos ayudados. 

Querida Señora, tú conoces nuestros padecimientos, sabes lo que necesitamos, por ello te ruego por mi salud, (si es para pedir por la sanación de otra persona decir ahora su nombre)  toda mi confianza esta en ti madre mía, me entrego en tus manos.

Bendita Virgen de la salud, escucha mi ardiente súplica, yo alabaré para siempre la bondad de tu corazón: alivia mis dolores, dame fuerza y ánimo, Madre, te pido con fervor que me ayudes a sanar, no me abandones, divina señora de la salud, cúbreme con tu manto, dirige tu mirada hacia mí.

Sé que el tesoro de gracias, que con amor y entrega dispensas sobre tus hijos es inagotable, y que tu poder sobre Dios todopoderoso es ilimitado,  sé que puedes obrar el milagro que necesito,  por ello te suplico con todo mi ser pidas para mí (o para …….) la gracia de la salud, de la sanación de mi cuerpo, y haz que pueda sobrellevar mis sufrimientos con fe y esperanza.

Te ruego tu protección todos los días de mi vida dame fuerzas para superar todas las adversidades, dirígeme, encamíname, ampárame, y líbrame de todo mal, implora para mí la misericordia del Señor.

Todo te lo pido, oh milagrosa Virgen de la salud, en nombre de tu Divino Hijo, mi único Señor y amado redentor. Amén.”

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NO TE QUEDES SIN LA LECTIO DIVINA…

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