DEVOCIONARIO 31 de Mayo

Encuentra una oración para tu Devoción preferida: Amando a la Santísima Virgen, Conociendo a San José, Adoradores Eucarísticos, Por las Benditas Almas del Purgatorio, Aumenta tu Fe, Orando por los Sacerdotes, Meditando con los Santos, Devocionario, Actos de Reparación, Oraciiones de Sanación y Liberación

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FIAT / AMANDO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

¡Oh María!

¡Oh Madre y Señora mía! Mis pecados me hacen indigno de llegar hasta Vos, y solo tengo derecho a esperar castigos; pero aun cuando me rechazaseis, aun cuando me quitaseis la vida, yo nunca dudaría de que vuestra voluntad es salvarme. En Vos deposito toda mi confianza, y puesto que soy bastante dichoso para implorar siempre vuestra misericordia, tengo la firme esperanza de alabaros en el cielo como esa multitud de siervos vuestros que se han salvado por vuestra intercesión. Amén.

San Buenaventura
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CONOCIENDO A SAN JOSÉ

SAN JOSÉ BENDITO

San José bendito tú has sido el árbol elegido por Dios no para dar fruto, sino para dar sombra. Sombra protectora de María, tu esposa; sombra de Jesús, que te llamó Padre y al que te entregaste del todo. Tu vida, tejida de trabajo y de silencio, me enseña a ser fiel en todas las situaciones; me enseña, sobre todo, a esperar en la oscuridad. Siete dolores y siete gozos resumen tu existencia: fueron los gozos de Cristo y María, expresión de tu donación sin límites. Que tu ejemplo de hombre justo y bueno me acompañe en todo momento para saber florecer allí donde la voluntad de Dios me ha plantado. Amén.

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ADORADORES EUCARÍSTICOS

FORMULA DE INTENCIÓN DE LA MISA

Yo quiero celebrar el Santo Sacrificio de la Misa y hacer el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, según el rito de la Santa Iglesia Romana, para alabanza de Dios omnipotente y de toda la Iglesia triunfante, para mi beneficio y el de toda la Iglesia militante, para todos los que se encomendaron a mis oraciones en general y en particular, y por la feliz situación de la Santa Iglesia Romana. Amén. El Señor omnipotente y misericordioso nos conceda la alegría con la paz, la enmienda de la vida, tiempo de verdadera penitencia, la gracia y el consuelo del Espíritu Santo, y la perseverancia en las buenas obras. Amén.

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POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

ORACIÓN POR LAS ALMAS EN PARTICULAR DEL PURGATORIO 

¡Oh Jesús! Tú sufriste y moriste para que toda la humanidad fuera salvada y llevada a la felicidad eterna. Escucha nuestras Súplicas para que tengas mayor piedad de las almas de: (después de cada una decimos: ¡ Jesús, ten piedad! )

Mis queridos padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos … ¡Jesús ten piedad!

Mis hermanos, hermanas, y demás parientes cercanos

Mis padrinos de bautismo y confirmación

Mis benefactores temporales y espirituales

Mis amigos y vecinos

Todos los que por el amor me llevan a rezar

Aquellos que sufrieron perjuicios o daño por mí

Aquellos que son amados especialmente por ti

Aquellos que están cerca de la liberación

Aquellos que más desean estar junto a Ti

Aquellos que soportan los mayores sufrimientos

Aquellos que son menos recordados

Aquellos que están lejos de la liberación

Aquellos que más lo merecen por sus servicios a la Iglesia

Los ricos, que ahora son los más indigentes

Los poderosos que ahora no tienen poder

Aquellos ciegos espiritualmente que ahora ven su insensatez

Los frívolos que dedicaron el tiempo a frivolidades

Los del Purgatorio que no buscaron los tesoros del cielo

Los tibios que dedicaron poco tiempo a la oración

Los indolentes, que se negaron a realizar buenas obras

Aquellos de poca fe, que rechazaron recibir con frecuencia los sacramentos

Los habituales pecadores, que debieron su salvación a un milagro de gracia

Los padres que no cumplieron con el cuidado de sus hijos

Los superiores que no se ocuparon de la salvación de los que tenían a cargo

Aquellos que lucharon por riquezas y placeres mundanos

Los mundanos que no utilizaron sus riquezas y talentos al servicio de Dios

Aquellos que fueron testigos de la muerte de otros pero no pensaron en la propia

Aquellos que no se aseguraron la vida eterna

Aquellos que tienen una sentencia severa por las grandes responsabilidades encomendadas a ellos

Los Papas, reyes y gobernantes

Los obispos y sus consejeros

Mis maestros y asesores espirituales

Los sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica

Los defensores de la Santa Fe Católica

Aquellos que murieron en el campo de batalla

Aquellos que lucharon por su país

Aquellos que fueron sepultados en el mar

Aquellos que murieron de apoplejía e infartos

Aquellos que sufrieron y murieron de cáncer o SIDA

Aquellos que murieron inesperadamente en accidentes

Aquellos que murieron sin cumplir con los últimos ritos de la Iglesia

Aquellos que morirán dentro de las próximas 24 horas

Mi propia pobre alma cuando deba presentarme ante el trono de Tu Juicio

Concédeles el descanso eterno y permite que la luz perpetua los ilumine por siempre junto a tus Santos, porque Tú eres misericordioso.

Oremos : que la oración de tu pueblo suplicante, te rogamos, oh Señor, beneficie a las almas de tus siervos que partieron. Que Tú las liberes de todos sus pecados así como también las hagas participar de tu redención. Amén.

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AUMENTANDO NUESTRA FE

ORACIÓN ALMA DE CRISTO

¡Alma de Cristo, santifícame!

Llena mi alma de tu alma, imprégname de la serenidad y la luz de tu alma.

Y con ella ilumina mi tristeza, mi desánimo por todo y mi apatía.

Para que vuelva a encontrar la felicidad en mi vida. Para que sienta tu presencia en todas las cosas, desde las más sencillas hasta las más grandes.

Santifícame Señor, eleva mi alma para estar más cerca de Ti, y que nada pueda quitarme la alegría de mi alma.

¡Cuerpo de Cristo, sálvame!

Amado Cristo, con toda mi fe te entrego todas mis enfermedades, dolores y sufrimientos físicos, para que Tú, obres en él, salvándome de mis padecimientos.

Restaurando mi salud por completo, aunque los médicos no encuentren explicación. Lo único importante es lo que Tú, mi Dios, haces en mí.

Lo único importante, es lo que Tú, quieres para mí. Y Tú, solo quieres lo mejor para mí.

Señor, por el sufrimiento que padeciste en la cruz; ¡sálvame!

Perdóname por todas las veces que consciente o inconscientemente, no he sabido cuidar mi cuerpo como el templo que es, y que Tú me diste para cuidarlo.

Perdóname también por todas las veces que no he sabido expresar amor para servir y ayudar a los demás con mi cuerpo.

Si de alguna forma has hecho daño al cuerpo de alguien, has cometido aborto, abuso, maltrato, etcétera. Arrepiéntete y di: ¡Cuerpo de Cristo, Sálvame!

Siente al Señor, dándote ese abrazo de perdón que tanto necesitas, siente el rostro de Jesús, sonriéndote mientras te extiende los brazos.

¡Sangre de Cristo, embriágame!

Cristo Jesús, embriágame de tu ser, para que mi ser reviva de nuevo y encuentre pasión en lo que hago.

Para que cada día me levante con la motivación para hacer todas las cosas que siempre he querido hacer, pero que no he hecho por falta de sentir ese fuego que me despierte del letargo y la inacción que hoy sufro.

Ese fuego que proviene de tu alma y que reaviva mi alma para encontrar el camino y poner toda mi energía en lo que quiero y en lo que le da sentido a mi vida.

Embriágame de tu Espíritu Santo, para sentir el amor por la vida y por todo lo que hago.

Sentirte a Ti, mi amado Cristo en todas las cosas y reconocerte en todas las personas.

¡Agua del Costado de Cristo, lávame!

Señor Jesucristo, lávame, limpia mi alma, mi cuerpo y mi mente.

Límpiame de toda impureza de sentimiento y de pensamiento.

Límpiame de toda la suciedad que mis pecados han dejado en mi ser.

De toda mancha que ha quedado grabada en mi vida cuando he actuado mal y me he apartado de Ti.

Señor, limpia mi pecado de mi vida y de mi corazón.

Que de ahora en adelante pueda andar nuevamente con la frente en alto, sabiendo que Tú me has perdonado y caminas a mi lado.

Poderoso Cristo, limpia también mi mente de tanta suciedad, de los pensamientos impuros y egoístas; y que solo me embarguen pensamientos armoniosos, llenos de bondad y creatividad.

Agua del costado de Cristo, lava mi corazón de todo sentimiento de celos, rencor, venganza o desamor.

Lava toda impureza de mi cuerpo y mi alma que he creado en ellos como consecuencia de mis acciones.

¡Pasión de Cristo, confórtame!

Por tu dolorosa pasión, Cristo Jesús, ten piedad de nosotros.

Confórtame en mi enfermedad y en mi dolor.

Confórtame en mi sufrimiento físico y emocional.

Conforta a todas las personas de mi familia que están sufriendo de cualquier manera.

Señor, por tu pasión, confórtame cuando siento que los problemas me agobian.

Cuando la desesperación no me permite encontrar la salida a los problemas.

Cuando el dolor y la enfermedad me pesen como te pesaba a Ti la cruz, consuélame Señor, dame fuerzas para seguirla cargando hasta que gracias a tu misericordia me pueda librar de ella.

¡Oh mi buen Jesús, óyeme!

Escucha mi llamado urgente Señor, escucha la intensión de mi corazón al buscarte, al querer estar más cerca de Ti.

Señor, óyeme. Escucha la voz de mi interior que quiere comunicarse contigo, que quiere hablarte y desahogarse de todo lo que antes ha callado.

Aunque mis palabras no sean las correctas Señor, Tú sabes lo que quiero expresarte, todo lo que siento y necesito decirte, y cuánto necesito que me escuches.

Señor, que mi oración no se quede en solo palabras, sino que llegue directo a Ti.

Óyeme Señor Jesús.

¡Dentro de tus llagas, escóndeme!

Señor, en el peligro, sé Tú mi refugio, mi escondite.

Donde el enemigo no me pueda encontrar y su maldad no me alcance.

Escóndeme dentro de tus llagas mi Señor.

Que allí encuentre un lugar cálido, seguro y oculto para todo mal que me quiera alcanzar.

En tus llagas quiero estar Señor, en mis momentos de mayor temor, en la soledad y la desesperación.

Porque solo desde allí puedo tomar fuerzas, puedo cargarme de tu poder para vencer toda adversidad y sentir que no estoy sol@.

¡No permitas que me aparte de Ti!

Señor, cuando las cosas del mundo me aparten de Ti, ábreme los ojos para tener la capacidad de vivir mi vida plenamente, pero siempre teniéndote a Ti como mi eje principal.

¡Del enemigo, defiéndeme!

Señor, cuando el enemigo me quiera causar dolor, defiéndeme.

No permitas que me encuentre, ni que pueda lograr lo que se propone conmigo.

Defiéndeme también de mis enemigos internos, mis miedos, que a veces me paralizan y no me dejan actuar ni ser feliz.

De mis malos pensamientos, que me acechan y me apartan de Ti y de mis metas.

Señor, defiéndeme también de las calumnias, la ruina, la traición, las deudas, el odio de los demás, la violencia y las tentaciones.

¡En la hora de mi muerte, llámame!

Señor, cuando mi cuerpo este cansado y enfermo, y sienta que ya no responde a los tratamientos de este mundo; llámame Señor, pronuncia mi nombre como lo hiciste con Lázaro, y levántame de cualquier enfermedad que me quiera derrumbar.

Con tu llamado lléname de vida nueva Señor. Que todo mi cuerpo te obedezca y se levante con fortaleza, hasta el día en que Tú, me abras las puertas de tu reino y me mandes ir a Ti, para toda la eternidad.

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame.

Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame.

Oh, mi buen Jesús, óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame y mándame ir a Ti; para que con tus santos te alabe por los siglos de los siglos.

Amén.

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ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

ORACIÓN AL CORAZÓN DE JESÚS POR LOS MISIONEROS

Corazón de Jesús, tiende una mirada hacia las tierras de infieles y hacia los trabajos de los misioneros, quienes, por tu amor y por el de las almas, tan preciosas para Ti, han abandonado su casa, su patria y sus cariños más íntimos. Bendice sus trabajos y concédeles la gracia de repartir el pan de la divina Palabra entre los mendigos de la Verdad. Hazles sentir que Tú estás con ellos en sus trabajos y preocupaciones, y dales la gracia de perseverar hasta el fin en la vida de abnegación para la que los has escogido:

Sagrado Corazón de Jesús, por amor de tu misma gloria, protege los esfuerzos de tus Misioneros. Amén.

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MEDITANDO CON LOS SANTOS

De las Homilías de san Beda el Venerable, presbítero

MARÍA PROCLAMA LA GRANDEZA DEL SEÑOR POR LAS OBRAS QUE HA HECHO EN ELLA

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador. Con estas palabras, María reconoce en primer lugar los dones singulares que le han sido concedidos, pero alude también a los beneficios comunes con que Dios no deja nunca de favorecer al género humano.

Proclama la grandeza del Señor el alma de aquel que consagra todos sus afectos interiores a la alabanza y al servicio de Dios y, con la observancia de los preceptos divinos, demuestra que nunca echa en olvido las proezas de la majestad de Dios.

Se alegra en Dios su salvador el espíritu de aquel cuyo deleite consiste únicamente en el recuerdo de su creador, de quien espera la salvación eterna.

Estas palabras, aunque son aplicables a todos los santos, hallan su lugar más adecuado en los labios de la Madre de Dios, ya que ella, por un privilegio único, ardía en amor espiritual hacia aquel que llevaba corporalmente en su seno.

Ella con razón pudo alegrarse, más que cualquier otro santo, en Jesús, su salvador, ya que sabía que aquel mismo al que reconocía como eterno autor de la salvación había de nacer de su carne, engendrado en el tiempo, y había de ser, en una misma y úrica persona, su verdadero hijo y Señor.

Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. No se atribuye nada a sus méritos, sino que toda su grandeza la refiere a la libre donación de aquel que es por esencia poderoso y grande, y que tiene por norma levantar a sus fieles de su pequeñez y debilidad para hacerlos grandes y fuertes.

Muy acertadamente añade: Su nombre es santo, para que los que entonces la oían y todos aquellos a los que habían de llegar sus palabras comprendieran que la fe y el recurso a este nombre había de procurarles, también a ellos, una participación en la santidad eterna y en la verdadera salvación, conforme al oráculo profético que afirma: Todo el que invoque el nombre del Señor se salvará, ya que este nombre se identifica con aquel del que antes ha dicho: Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.

Por esto se introdujo en la Iglesia la hermosa y saludable costumbre de cantar diariamente este cántico de María en la salmodia de la alabanza vespertina, ya que así el recuerdo frecuente de la encarnación del Señor enardece la devoción de los fieles y la meditación repetida de los ejemplos de la Madre de Dios los corrobora en la solidez de la virtud. Y ello precisamente en la hora de Vísperas, para que nuestra mente, fatigada y tensa por el trabajo y las múltiples preocupaciones del día, al llegar el tiempo del reposo, vuelva a encontrar el recogimiento y la paz del espíritu.

DEVOCIONARIO

Himno de Pascua

MARÍA SUBIÓ A LA MONTAÑA

María subió a la montaña,
y en ella subió el Señor;
supo Isabel el misterio,
y Juan exultó a su voz.

El lucero aún no nacía
ni había aparecido el Sol;
no hablaba aún la Palabra
y el pregonero exultó.

Los vecinos, asombrados
y mudos de admiración,
vieron llegar por María
la Buena Nueva de Dios. Amén.

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ACTOS DE REPARACIÓN

Acto de desagravio del Papa Pío XI

“¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Vednos postrados ante vuestro altar, para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren vuestro amantísimo Corazón.

Mas recordando que también nosotros alguna vez nos manchamos con tal indignidad de la cual nos dolemos ahora vivamente, deseamos, ante todo, obtener para nuestras almas vuestra divina misericordia, dispuestos a reparar, con voluntaria expiación, no sólo nuestros propios pecados, sino también los de aquellos que, alejados del camino de la salvación y obstinados en su infidelidad, o no quieren seguiros como a Pastor y Guía, o, conculcando las promesas del Bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de vuestra ley.

Nosotros queremos expiar tan abominables pecados, especialmente la inmodestia y la deshonestidad de la vida y de los vestidos, las innumerables asechanzas tendidas contra las almas inocentes, la profanación de los días festivos, las execrables injurias proferidas contra vos y contra vuestros Santos, los insultos dirigidos a vuestro Vicario y al Orden Sacerdotal, las negligencias y horribles sacrilegios con que es profanado el mismo Sacramento del amor y, en fin, los públicos pecados de las naciones que oponen resistencia a los derechos y al magisterio de la Iglesia por vos fundada.

¡Ojalá que nos fuese dado lavar tantos crímenes con nuestra propia sangre! Mas, entretanto, como reparación del honor divino conculcado, uniéndola con la expiación de la Virgen vuestra Madre, de los Santos y de las almas buenas, os ofrecemos la satisfacción que vos mismo ofrecisteis un día sobre la cruz al Eterno Padre y que diariamente se renueva en nuestros altares, prometiendo de todo corazón que, en cuanto nos sea posible y mediante el auxilio de vuestra gracia, repararemos los pecados propios y ajenos y la indiferencia de las almas hacia vuestro amor, oponiendo la firmeza en la fe, la inocencia de la vida y la observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, mientras nos esforzamos además por impedir que seáis injuriado y por atraer a cuantos podamos para que vayan en vuestro seguimiento.

¡Oh benignísimo Jesús! Por intercesión de la Santísima Virgen María Reparadora, os suplicamos que recibáis este voluntario acto de reparación; concedednos que seamos fieles a vuestros mandatos y a vuestro servicio hasta la muerte y otorgadnos el don de la perseverancia, con el cual lleguemos felizmente a la gloria, donde, en unión del Padre y del Espíritu Santo, vivís y reináis, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén”.

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SANACIÓN Y LIBERACIÓN

ORACIÓN PARA RECIBIR EL SUSTENTO DIARIO

Mi Señor y redentor, Jesucristo, te doy gracias por la vida que me has dado, por la familia donde nací y por la familia que me has permitido formar.

Te pido mi amado Señor Jesús, que me bendigas cada día para tener el sustento diario para mi familia y para mí.

No te pido grandes riquezas materiales Señor, porque mis mayores riquezas son mi familia, mi salud y tu amor.

Pero si te pido que no permitas que nos falte lo básico para vivir con dignidad y tranquilidad.

Que nuestra mesa siempre sea abundante, que los alimentos y los suministros que necesitamos lleguen fácilmente a nuestra casa y sean para nuestro bien y nuestra salud.

Señor, que no nos falte en el hogar el sustento diario, un refrigerador lleno de comida, el dinero suficiente para pagar los servicios, los estudios y todas las necesidades que se nos presentan en la familia.

Pero, sobre todo, Jesús misericordioso, que no nos falte el amor, la unión, la lealtad y la alegría.

Que todos los días se refleje en el seno de nuestro hogar tu presencia y nuestro amor por Ti.

Señor, que todos los días tengamos más motivos para agradecerte y alabarte por todas las bendiciones recibidas.

Te pido Jesús, que los pequeños problemas que a veces se presentan se solucionen rápidamente y no pasen a ser grandes problemas.

Que en nuestro hogar siempre prevalezca el respeto, la bondad, la colaboración y la confianza entre nosotros.

Y que la confianza que tenemos en tu misericordia y tu provisión divina todos los días, nos permita vivir llenos de paz y tranquilidad.

Señor, enséñanos a educar a nuestros hijos en el amor hacia Ti, que sepan valorar la vida que Tú nos has dado, la familia y todo lo que recibimos diariamente de tus propias manos.

Líbrame Señor, de las deudas y ayúdame para poder brindarle a mi familia todo lo necesario con el fruto de mi trabajo.

Señor Jesucristo, te ofrezco mi trabajo y me propongo a hacerlo con amor, para recibir de él una remuneración digna, un reconocimiento justo con el que tenga la seguridad de que en mi hogar no falte nada.

Jesús, que todas las cosas, situaciones y necesidades de nuestro hogar sean manejadas por Ti.

Guíame cuando me esté desviando del camino que Tú has trazado para mí, con amor. Y enséñame a ver siempre el camino de la prosperidad que Tú has preparado para darme un sustento seguro.

Te pido, que ningún miedo o inseguridad llegue a nuestras vidas, que sintamos en nuestro corazón que cada vez que sale el sol, Tú, estás preparando un día maravilloso para nosotros, con todo lo necesario y mucho más.

Señor, te ruego, que seas Tú, administrando mi salario y mis ingresos para que con ellos pueda vivir tranquilamente, que me alcance para todos los gastos, para no quedarle mal a nadie, y hasta para ahorrar y hacer planes.

Y bendíceme Señor, para multiplicar todo el dinero que llegue a mis manos, que sepa invertirlo y no me lo gaste fácilmente en cosas innecesarias.

Porque Tú, eres nuestro sustento espiritual Señor, y de Ti, proviene nuestro sustento material, yo te confío en este día todas mis necesidades.

Amado Cristo Jesús, te pido también por tantos hogares que están atravesando por situaciones de desesperanza porque no tienen empleo o la forma segura de conseguir el sustento diario, y caen cada vez más en un abismo de pobreza y desolación.

Te ruego Señor, por todas las familias que hoy no tienen comida sobre sus mesas.

Por todos los padres que no pueden satisfacer las necesidades básicas de sus hijos.

Te pido Señor, por un mundo con mayor equidad y menos brechas sociales.

Tú Señor, que sabes que todos somos iguales, ayúdanos a sentirnos y vivir con menor indiferencia hacia los más necesitados y compartir nuestras bendiciones con amor cada día.

Amén.

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NO TE QUEDES SIN LA LECTIO DIVINA…

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