Lectio Divina – Reflexión al Evangelio de hoy y Lecturas del día, viernes 10 de junio de 2022

“No cometerás adulterio”

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El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? Cuando avanzan contra mí los enemigos, son ellos los que tropiezan y caen.   

   Sal 26, 1-2

 

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Audios Originales tomados de: https://panversia.com/

Primera lectura de hoy

Lectura del primer libro de los Reyes       

1 Re 19, 9. 11-16

Al llegar al monte de Dios en Horeb, el profeta Elías 9 entró en la gruta y pasó la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Señor. 11 El Señor le dijo: «Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor».

Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. 12 Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave.

13 Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: «¿Qué haces aquí, Elías?». 14 El respondió: «Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida».

15 El Señor le dijo: «Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Aram. 16 A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor
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Salmo responsorial del día

Libro de los Salmos

Sal 26, 7-8ab. 8c-9abcd. 13-14    

R/. Tu rostro buscaré, Señor

Escúchame, Señor,
que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón:
«Buscad mi rostro». R/.

Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,

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Evangelio de hoy jueves 9 de junio de 2022

EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO SEGÚN san Mateo Mt 5, 27-32


El que mira a una mujer deseándola ya cometió adulterio con ella en su corazón

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 27 ustedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. 28 Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

29 Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena. 30 Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti; es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.

31 También se dijo: “El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio”. 32 Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

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MEDITACIÓN

El sacrificio siempre vale la pena si el objetivo es estar con Dios y en su Presencia.”

Este texto del Evangelio según San Mateo nos muestra con claridad que Jesús no rechaza las normas morales del Antiguo Testamento, que se resumen en los diez mandamientos, y que no propone una ley sin moral ni exigencias. Pero plantea que nuestro cumplimiento de la ley de Dios debe ser más perfecto que el de los que cuidan solamente la apariencia externa. Por eso, no se trata sólo de evitar el adulterio, por ejemplo, sino de sanar el corazón para que no esté dominado por la intención de cometerlo. El corazón que está planificando, en realidad, ya está cometiendo lo que planea y Dios mira el corazón y no las apariencias.

Las antítesis, cuando dice: “Ustedes oyeron que se dijo… pero yo les digo”, manifiestan la novedad que va más allá de las actitudes que se exigían a los israelitas. Estas exigencias de Jesús nos muestran la continuidad de los dos períodos de la única Historia de la Salvación (el camino encontrado en el AT y el cumplimiento encontrado en el NT –cf. Mt 5,1-7,29-), pero también nos enseña una superación del segundo período (NT) con relación al primero (AT).

Este texto refiere que no es suficiente evitar el pecado, sino también todo aquello que nos puede llevar al pecado. Se suele decir una frase popular: “la ocasión hace al ladrón”; moraleja: no dar ocasión a nada de lo que podríamos luego lamentarlo una vez que caigamos en algún pecado, llámese como se llame. Nos preguntamos ¿existen algunas cosas que de por sí puedan constituir un peligro de pecar? La respuesta es no. Porque todas las cosas han sido hechas por Dios y si han sido hechas por Él, entonces son buenas. Incluso las cosas materiales y los goces de orden natural o satisfacciones que el ser humano pueda darse en el marco de la razón y la fe, todo es bueno. ¿Qué pasa entonces? Pueden llegar a ser buenas, para la persona que es buena, y pueden llegar a ser malas para la persona que es mala. La maldad o bondad está en nosotros mismos, somos quienes con nuestra buena o mala intención ponemos la bondad o maldad a las cosas.

¿Vale la pena perder la vida eterna y la gracia del Señor, que son bienes suficientemente grandes y hermosísimos, aunque se hagan grandes sacrificios, por un pecado por más maravilloso que parezca? Obviamente que no. Es decir, el sacrificio siempre vale la pena si el objetivo es estar con Dios y en su Presencia. Más que nunca pidamos la Gracia del Espíritu Santo para discernir siempre entre lo que está bien y lo que está mal, es más, que le entreguemos todo nuestro ser y nuestro obrar, de tal modo a que nuestro querer siempre sea el querer de Dios. Es la Gracia de Dios la que nos hará saborear de los misterios sacros de salvación. No existe nada ni nadie más querido, amado y valorado por nosotros, que la Gracia de Dios y su amor Misericordioso. El resto, lo que nos ofrece el mundo, por más espectacular que parezca, es pasajero, pasa velozmente, desaparece, su valor es momentáneo y limitado. Pero el amor de Dios y la vida de Gracia van más allá de los límites y categorías humanos. Implica una invitación a cultivar en nuestro corazón toda clase de buenos sentimientos, buenas intenciones con todos, y sacar de nosotros toda maldad o sentimientos que son indignos del amor de Dios. Limpiar la mirada con la Misericordia de Dios, esto es: mirar con sencillez, con pulcritud, con pureza, pues sabemos que los limpios de corazón, verán a Dios. Y si nuestro destino final será contemplarle a Dios cara a cara, ojalá que todo se oriente a eso: “tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro”, porque mi alma te busca a Ti, Señor, Dios mío.

Al presentarnos estas imágenes de quitarnos el ojo o la mano, con tal de ganar la vida eterna, no lo debemos tomar al pie de la letra, sino lo que nos está queriendo comunicar de verdad. Nos muestra el objetivo fundamental de nuestra vida y las renuncias que deberíamos hacer también en función a no perder lo esencial. Nos pide un gran sacrificio a algo que nos resulta muy preciado, querido por nosotros, y que hasta puede ser muy hermoso, pero que nos enfoquemos en Dios, y en todo lo que Dios nos enseña, en su Mensaje, que nos entrega en su Palabra.

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