DEVOCIONARIO 20 de Junio

Encuentra una oración para tu Devoción preferida: Amando a la Santísima Virgen, Conociendo a San José, Adoradores Eucarísticos, Por las Benditas Almas del Purgatorio, Aumenta tu Fe, Orando por los Sacerdotes, Meditando con los Santos, Devocionario, Actos de Reparación, Oraciiones de Sanación y Liberación

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Sal, 27




FIAT, AMANDO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Mi santísima Señora

Mi santísima Señora, Madre de Dios, llena de gracia, tú eres la gloria de nuestra naturaleza, el canal de todos los bienes, la reina de todas las cosas después de la Trinidad…, la mediadora del mundo después del Mediador; tú eres el puente misterioso que une la tierra con el cielo, la llave que nos abre las puertas del paraíso, nuestra abogada, nuestra mediadora. Mira mi fe, mira mis piadosos anhelos y acuérdate de tu misericordia y de tu poder. Madre de Aquel que es el único misericordioso y bueno, acoge mi alma en mi miseria y, por tu mediación, hazla digna de estar un día a la diestra de tu único Hijo.

ORACIÓN DE SAN EFRÉN DE SIRIA, Doctor de la Iglesia. 

CONOCIENDO A SAN JOSÉ

ESPOSO DE MARÍA SAN JOSÉ

Oración a María Santísima
Amabilísima Madre mía; pues gustáis tanto de que veneremos a vuestro querido esposo San José, encended más en mi corazón la llama de la devoción a tan gran santo, y por la reverencia y amor que le tenéis, os suplico me alcancéis de vuestro divino Hijo el perdón de mis pecados y la gracia que necesito para mi salvación; favor que espero no me negaréis poniendo por medianero a mi patrón y abogado San José. Amén.

Oración a San José
Gloriosísimo patriarca San José, dignísimo esposo de la Madre de Dios, padre adoptivo de nuestro adorable Redentor y poderosísimo abogado nuestro en toda tribulación, en toda necesidad y en todo peligro: os elijo por mi patrón y abogado para toda mi vida y para mi muerte. Os pido humilde y con toda mi alma que me recibáis, santo mío, por perpetuo siervo y esclavo vuestro, y que con vuestro poderoso valimiento me alcancéis la continua protección de vuestra Esposa, la Inmaculada Virgen María y las misericordias de mi amantísimo Jesús. Asistidme siempre y bendecid mis palabras, obras, acciones, pensamientos y deseos para que en todo me conforme a la voluntad divina, y así, sirviéndoos constantemente, logre con vuestro patrocinio una feliz muerte. Así sea, Jesús, María y José.

ADORADORES EUCARÍSTICOS

A JESÚS CRUCIFICADO

Mírame, ¡oh mi amado y buen Jesús!, postrado en tu presencia: te ruego, con el mayor fervor, imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y firmísimo propósito de jamás ofenderte; mientras que yo, con el mayor afecto y compasión de que soy capaz, voy considerando y contemplando tus cinco llagas, teniendo presente lo que de Ti, oh buen Jesús, dijo el profeta David: «Han taladrado mis manos y mis pies y se pueden contar todos mis huesos.» (Salmo 21, 17-18)

POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

Decenario de la pasión en sufragio de las almas del purgatorio

(Se repite cinco veces para formar un Rosario de cinco dieces.)

Oración inicial: 
Abre, Señor, nuestros labios; alienta nuestros corazones y límpialos de vanos, impuros e impertinentes pensamientos; ilustra nuestro entendimiento, inflama nuestra voluntad, para que, con todo nuestro corazón, meditemos los pasos de tu Sagrada Pasión y muerte, con los acerbísimos dolores de tu Madre Santísima, y merezcamos ser oídos ante el acatamiento de tu Divina Majestad, que vives y reinas en todos los siglos. Amén.

Primera decena

Jesús mío, por aquel sudor copioso de sangre que sudaste en el huerto, ten misericordia de las almas del Purgatorio (o del alma de N.)

Segunda decena

Jesús mío, por la bofetada que recibió tu rostro venerable, ten misericordia de las almas del Purgatorio.

Tercera decena

Jesús mío, por los crueles azotes que sufriste, ten misericordia de las almas del Purgatorio.

Cuarta decena

Jesús mío, por la corona de agudas espinas que traspasaron tu santísima cabeza, ten misericordia de las almas del Purgatorio.

Quinta decena

Jesús mío, por los pasos que diste en la calle de la Amargura con la cruz a cuestas, ten misericordia de las almas del Purgatorio

Sexta decena

Jesús mío, por tu santísimo rostro lleno de sangre, que dejaste impreso en el velo de la Verónica, ten misericordia de las almas del Purgatorio.

Sétima decena

Jesús mío, por la vestidura sangrienta que con violencia te desnudaron los sayones, ten misericordia de las almas del Purgatorio.

Octava decena

Jesús mío, por tu santísimo cuerpo clavado en la cruz, ten misericordia de las almas del Purgatorio.

Novena decena

Jesús mío, por tus santísimos pies y manos clavados con duros clavos, ten misericordia de las almas del Purgatorio.

Décima decena

Jesús mío, por tu costado abierto al borde de una lanzada, de donde manó sangre y agua, ten misericordia de las almas del Purgatorio (o del alma de N.)

En lugar del Padrenuestro se dirá la siguiente oración:
Piadosísimo Jesús mío, mira con benignos ojos las almas de los fieles difuntos por las cuales has muerto y recibido tormento de cruz. Amén.

AUMENTANDO NUESTRA FE

 MI AMADO DIOS

A mi amado Dios todo poderoso, omnipotente y omnipresente, elevo esta oración y te pido escuches mi corazón. Tú, que haces que hoy salga el sol de nuevo y que brille sobre toda tu creación, llenando de calor, de vida y esperanza a todos los seres porque es un nuevo día.

Un nuevo día para caminar de tu mano, sintiéndote cerquita a mi corazón en todo momento. Sintiendo que Tú me estas mirando, guiando y protegiendo. Sintiendo que hoy, nada malo me puede suceder, porque todas las cosas las he dejado en tus manos. Porque camino llen@ de alegría y confianza en mi Dios, mi Señor.

Dios mío, alimenta hoy mi espíritu con tu bendición, para que pueda tener paz en este mundo a veces tan inestable y tan lleno de amenazas. Alimenta mi alma con la fe que me hace fuerte para derrotar toda adversidad.

Señor, que mi techo, mi alimento, todas mis necesidades y las de mi familia, sean hoy cubiertas en abundancia por tu infinita misericordia. Que no nos falte el trabajo digno y bien remunerado con el que podamos salir adelante, vivir tranquilamente, cumplir nuestras obligaciones y ayudar a nuestros seres cercanos más necesitados.

Señor Jesús, danos nuestro pan material cada día, y sé Tú, nuestro alimento espiritual en todo momento. Cada mañana al despertar, en nuestros momentos de mayor dificultad, en la enfermedad y la soledad, en la tristeza y la desesperanza, ayúdanos Dios santo.

Amado Dios, ayúdame a refugiarme siempre en la fe que tengo en Ti, y que ésta, sea cada día más grande. Mi fe es mi armadura, es la barrera que me hace fuerte, que me defiende de la maldad y de los peligros, y que me hace sentir cada día un ser único y bendecid@.

Te busco en este día mi Señor, llen@ de amor y confianza hacia Ti, dejando en tus manos benditas el bienestar de toda mi familia. Para que Tú, derrames bienaventuranzas en sus vidas y estén siempre acompañados de tus ángeles que los protegen y los ayudan en cada momento de sus vidas, en especial, en los de mayor necesidad.

Padre celestial, dame sabiduría para solucionar de la mejor manera mis problemas, para nunca perjudicar a nadie y agradarte con todas mis decisiones. Enséñame a aceptar siempre tu voluntad cuando las cosas no sucedan como yo quiero. Y a comprender el mensaje que tienes para mí en cada situación.

Cúbreme siempre con tu amor Señor, porque esa es la fuerza que me hace indestructible ante los problemas, que me ayuda a encontrar soluciones y me da tranquilidad. Señor, despierto tranquil@ cada mañana sabiendo en que, si te necesito, solo debo invocarte, estirar mi mano con una oración sincera para sentir que Tú no te apartas nunca de mi lado.

Porque te veo desde que los primeros rayos de luz entran en mis ojos, en toda la belleza de este mundo; en todo el amor que has puesto en tu obra por amor a nosotros. Caminar consciente de tu presencia Señor, es vivir en la alegría, en la salud y la seguridad. Porque Tú me provees de todas mis necesidades y alivias todas mis aflicciones con infinita dulzura y compasión.

Dios todo poderoso, guíame en mi trabajo para que pueda avanzar hacia donde quiero, y pueda recibir pronto el fruto de mi esfuerzo representado en una mejor calidad de vida y el éxito en todo lo que hago. Señor de misericordia infinita, Tú eres mi único camino, te pido que impregnes con tu luz celestial toda mi vida y que nunca me dejes sentir el temor que siente la gente cuando se aparta de Ti.

Con esta oración Señor, te entrego mis planes y mi futuro, todos mis sueños y anhelos por cumplir. Porque solo dejándolos en tus manos los puedo cumplir, puedo encontrar las herramientas, las personas y los caminos para lograrlos. Yo te alabo Señor, bendito seas. Amén.

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Oración por la Santificación de los Sacerdotes, de Santa Teresita del Niño Jesús

Oh Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas
protege a tus sacerdotes (especialmente a: …………..)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.

Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.

Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.

Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.

Bendice Sus trabajos y fatigas,
y que como fruto de su apostolado obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén.

MEDITANDO CON LOS SANTOS

Del Tratado de san Gregorio de Nisa, obispo, Sobre el perfecto modelo del cristiano.

EL CRISTIANO ES OTRO CRISTO



Pablo, mejor que nadie, conocía a Cristo y enseñó, con sus obras, cómo deben ser los que de él han recibido su nombre, pues lo imitó de una manera tan perfecta que mostraba en su persona una reproducción del Señor, ya que, por su gran diligencia en imitarlo, de tal modo estaba identificado con el mismo ejemplar, que no parecía ya que hablara Pablo, sino Cristo, tal como dice él mismo, perfectamente consciente de su propia perfección: Ya que andáis buscando pruebas de que Cristo habla por mí. Y también dice: Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.

Él nos hace ver la gran virtualidad del nombre de Cristo, al afirmar que Cristo es la fuerza y sabiduría de Dios, al llamarlo paz y luz inaccesible en la que habita Dios, expiación, redención, gran sacerdote, Pascua, propiciación de las almas, irradiación de la gloria e impronta de la substancia del Padre, por quien fueron hechos los siglos, comida y bebida espiritual, piedra y agua, fundamento de la fe, piedra angular, imagen del Dios invisible, gran Dios, cabeza del cuerpo que es la Iglesia, primogénito de la nueva creación, primicias de los que han muerto, primogénito de entre los muertos, primogénito entre muchos hermanos, mediador entre Dios y los hombres, Hijo unigénito coronado de gloria y de honor, Señor de la gloria, origen de las cosas, rey de justicia y rey de paz, rey de todos, cuyo reino no conoce fronteras.

Estos nombres y otros semejantes le da, tan numerosos que no pueden contarse. Nombres cuyos diversos significados, si se comparan y relacionan entre sí, nos descubren el admirable contenido del nombre de Cristo y nos revelan, en la medida en que nuestro entendimiento es capaz, su majestad inefable.

Por lo cual, puesto que la bondad de nuestro Señor nos ha concedido una participación en el más grande, el más divino y el primero de todos los nombres, al honrarnos con el nombre de «cristianos», derivado del de Cristo, es necesario que todos aquellos nombres que expresan el significado de esta palabra se vean reflejados también en nosotros, para que el nombre de «cristianos» no aparezca como una falsedad, sino que demos testimonio del mismo con nuestra vida.

DEVOCIONARIO

Salmo 72 I



POR QUÉ SUFRE EL JUSTO

¡Qué bueno es Dios para el justo,
el Señor para los limpios de corazón!

Pero yo por poco doy un mal paso,
casi resbalaron mis pisadas:
porque envidiaba a los perversos,
viendo prosperar a los malvados.

Para ellos no hay sinsabores,
están sanos y engreídos;
no pasan las fatigas humanas
ni sufren como los demás.

Por eso su collar es el orgullo,
y los cubre un vestido de violencia;
de las carnes les rezuma la maldad,
el corazón les rebosa de malas ideas.

Insultan y hablan mal,
y desde lo alto amenazan con la opresión.
Su boca se atreve con el cielo,
y su lengua recorre la tierra.

Por eso mi pueblo se vuelve a ellos
y se bebe sus palabras.
Ellos dicen: «¿Es que Dios lo va a saber,
se va a enterar el Altísimo?»
Así son los malvados:
siempre seguros, acumulan riquezas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

ACTOS DE REPARACIÓN

Oración de desagravio a Jesús Sacramentado

Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todas las santas comuniones indignamente recibidas. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todas las profanaciones al santísimo sacramento del altar. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todas las irreverencias en la Iglesia. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todas las profanaciones, desprecios y abandono de los sagrarios. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todos los que han abandonado la iglesia. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todo desprecio de los objetos sagrados. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todos los que pasaron a las filas de tus enemigos. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todos los pecados del ateísmo. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todos los insultos a tu santo nombre. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona toda la frialdad e indiferencia contra tu amor de redentor. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todas las irreverencias y calumnias contra el Santo Padre. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todo desprecio de los obispos y sacerdotes. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todo desprecio hacia la santidad de la familia. (Te lo ruego escúchame).
Señor perdona todo desprecio a la vida humana. (Te lo ruego escúchame).

HIMNO DEL DÍA

EN EL PRINCIPIO, TU PALABRA

En el principio, tu Palabra.
Antes que el sol ardiera,
antes del mar y las montañas,
antes de las constelaciones,
nos amó tu Palabra.

Desde tu seno, Padre,
era sonrisa su mirada,
era ternura su sonrisa,
era calor de brasa.
En el principio, tu Palabra.

Todo se hizo de nuevo,
todo salió sin mancha,
desde el arrullo del río
hasta el rocío y la escarcha;
nuevo el canto de los pájaros,
porque habló tu Palabra.

Y nos sigues hablando todo el día,
aunque matemos la mañana
y desperdiciemos la tarde,
y asesinemos la alborada.
Como una espada de fuego,
en el principio, tu Palabra.

Llénanos de tu presencia, Padre;
Espíritu, satúranos de tu fragancia;
danos palabras para responderte,
Hijo, eterna Palabra. Amén.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s