DEVOCIONARIO 29 de junio

Encuentra una oración para tu Devoción preferida: Amando a la Santísima Virgen, Conociendo a San José, Adoradores Eucarísticos, Por las Benditas Almas del Purgatorio, Aumenta tu Fe, Orando por los Sacerdotes, Meditando con los Santos, Devocionario, Actos de Reparación, Oraciiones de Sanación y Liberación

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El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Sal, 27




FIAT, AMANDO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Tú eres firme protección

¿Quién no se llenará la admiración ante ti? Tú eres firme protección, refugio seguro, intercesión vigilante, salvación perenne, auxilio eficaz, socorro inmutable, sólida muralla, tesoro de delicias, paraíso irreprensible, fortaleza inexpugnable, trinchera protegida, fuerte torre de defensa, puerto de refugio en la tempestad, sosiego para los que están agitados, garantía de perdón para los pecadores, confianza de los desesperados, acogida de los exiliados, retorno de los desterrados, reconciliación de los enemistados, ayuda para los que han sido condenados, bendición de quienes han sufrido una maldición, rocío para la aridez del alma, gota de agua para la hierba marchita, pues, según está escrito, por medio de ti nuestros huesos florecerán como un prado.

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CONOCIENDO A SAN JOSÉ

San José, el santo de la simplicidad, del sentido común, de la sencillez y del silencio

José, como padre del recién nacido, le circuncida al octavo día y le impone el nombre de Jesús, que era un derecho inherente a la misión del padre.

José es quien transmite a Cristo su ascendencia y genealogía y con ello la descendencia de Abraham y la de David junto a las promesas del reino mesiánico y eterno. (cf Rm 1,3; 2 Tm 2,8; Ap 22,16).

Hablar o escribir sobre San José suele ser algo paradójico, ya que por un lado resulta ser algo muy simple, y por la misma simplicidad muchas veces se nos complica.

Pero San José es el santo de la simplicidad, el santo del sentido común, el santo de la sencillez, el santo del silencio. Y se podría seguir enumerando los calificativos de su santidad y todos sus atributos, y no se trata de hacer eso en esta pequeña meditación, sino que reflexionemos sobre la fiesta de San José y celebremos el encuentro cariñoso, afectuoso y generoso, de este hombre que Dios llamó a vivir de una manera sencilla y su respuesta total a la realización del proyecto de salvación de Dios.

Para hablar de San José, es necesario hablar del silencio, pues es el santo del silencio, porque desde ahí supo contemplar el misterio del plan de Dios y porque solo en el silencio se encuentra lo que se ama. Solo en el silencio amoroso es desde donde se puede contemplar el misterio más trascendente de la redención, de un Dios que por amor se ha hecho hombre como nosotros.

Bien podemos decir que San José es el santo modelo de la fe, porque supo esperar contra toda desesperanza, por la fe aceptó a María y por la fe aceptó ser padre en esta tierra de Jesús hecho niño.

Llama la atención que no escribió nada, no se tiene referencia que haya dicho algo, simplemente obedeció con gran docilidad. Siempre a la escucha de la voz de Dios, siempre dispuesto a obedecer a Dios, a pesar de que, más de una vez, las cosas que se le mandaban no eran fáciles de aceptar.

La simplicidad de vida, el sentido común vivido con amor, haciendo ordinarias las cosas más extraordinarias… y viviendo extraordinariamente lo ordinario, porque todo lo vivió en referencia al Padre.

Hoy que hemos avanzado en el conocimiento de las ciencias naturales o en las ciencias humanas, parece que hemos perdido el sentido común también en la vida espiritual y nos cuestionamos cómo hemos de vivir el Evangelio, como se puede tener certeza de que estoy obrando bien, y llegamos a reducir la vida del Evangelio con portarse bien… y nos olvidamos que lo importante es amar y como consecuencia del amor está el portarse bien.

Sentido común en la vida espiritual es vivir con docilidad la Voluntad del Padre, es vivir con corazón agradecido por las bendiciones que de Dios hemos recibido, es ser concientes de la misión personal que se nos ha encomendado y ser fieles a ese llamamiento.

Ser cristiano con sentido común, es vivir la fe sin buscar protagonismos, vivir nuestra esperanza con la confianza de las promesas que se nos han hecho y vivir cada instante de vida en el amor, sabedores que solo el amor hace eterno el instante.

Ser cristiano con sentido común, es vivir la simplicidad de vida con la madurez del realismo, que se traduce en esa conciencia de que se es capaz de amar y de ser amado. Para hacer de cada acción, de cada instante, el punto de llegada y el punto de partida de la realización de la promesa.

San José es Patrono de la Iglesia Universal porque a él se le encomendó el cuidado de Jesús hecho hombre y el cuidado de la Virgen María, y es patrono de todos los bautizados porque cuida desde el cielo por cada uno de nosotros que le hemos sido confiados.

Si bien es cierto que a Cristo se llega por María, por San José nos acercamos a contemplar el misterio de la Iglesia que a él se le ha encomendado.

Es la presencia de San José en la Iglesia de Dios, destacada por San Mateo, como varón justo, Esposo verdadero de María y Padre singular y virginal de Jesús.

Oración

¡Glorioso Patriarca San José!, animado de una gran confianza en vuestro gran valor, a Vos acudo para que seáis mi protector durante los días de mi destierro en este valle de lágrimas.

Vuestra altísima dignidad de Padre adoptivo de mi amante Jesús hace que nada se os niegue de cuanto pidáis en el cielo.

Sed mi abogado, especialmente en la hora de mi muerte, y alcanzadme la gracia de que mi alma, cuando se desprenda de la carne, vaya a descansar en las manos del Señor. Amén.

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ADORADORES EUCARÍSTICOS

A JESUCRISTO

Dulcísimo Señor Jesucristo, te ruego que tu Pasión sea virtud que me fortalezca, proteja y defienda; que tus llagas sean comida y bebida que me alimente, calme mi sed y me conforte; que la aspersión de tu sangre lave todos mis delitos; que tu muerte me dé la vida eterna y tu cruz sea mi gloria sempiterna. Que en esto encuentre el alimento, la alegría, la salud y la dulzura de mi corazón. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

Oh María, Madre de misericordia

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.
Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.
V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellos la luz que no tiene fin.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
Padrenuestro.
V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.


Oremos.

Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y brille para ellos la luz que no tiene fin.
V. Descansen en paz.
R. Amén .

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AUMENTANDO NUESTRA FE

 BENDICE A MIS HIJOS SEÑOR JESÚS

Bendito y misericordioso Señor Jesús, que nos enseñas cada día tus maravillas y tu amor.

Que estás en medio de nosotros a cada instante, haciendo milagros y prodigios.

Te doy gracias por el milagro de la vida que hoy nos ofreces, y con él la salud, la familia y el pan diario.

Puedo sentir tu presencia Señor, puedo sentir tu amor en el amor de mis hijos y en cada oportunidad que me das cada día para estar junto a ellos.

Puedo sentir tu bendición en este día Señor, porque sé que estás aquí, en nuestro hogar y en nuestro corazón.

Señor, llena con tu luz la vida de mis hijos, para que tu protección los acompañe donde quiera que vayan y con quien quiera que estén.

Para que tu dulzura los envuelva y los haga sentir seguros, amados y capaces en todo momento.

Amado Jesús, elevo esta oración a Ti, por mis hijos. Porque confío en tu infinita misericordia Señor.

Te pido a cada uno de ellos lo abraces, lo acerques a tu corazón, lo tomes en tus manos sagradas y milagrosas.

Hoy te invoco Señor, para entregarte la salud, protección y felicidad de mis hijos.

Te ruego que selles con tu preciosísima sangre, sus vidas, sus destinos, sus actividades, sus relaciones, sus pensamientos y sus sentimientos.

Para que todos los días, reconozcan el camino hacia la felicidad, seguridad y prosperidad que Tú tienes para ellos.

Para que cada día crezcan como personas y como seres espirituales que son.

Que sepan encontrar la felicidad en las cosas que Tú, les das todos los días y agradecer todas las bendiciones que reciben a diario, gracias a tu infinita misericordia.

Señor, te pido que nunca permitas que mis hijos se dejen tentar por los caminos del mal, las drogas, la delincuencia y el dinero fácil.

Que amen la vida, que amen luchar por lo que quieren y conseguir muchas cosas con el fruto de su trabajo laborioso y honesto.

Te pido que sean buenos hijos, respetuosos y orgullosos de ser quienes son.

Señor, escucha mi clamor de madre (padre), lo que más deseo es tu bendición en este día para mis hijos, para que no estén expuestos a tantos peligros que hay en este mundo.

Para que tengan vidas tranquilas, sanas y estén rodeados de personas que los hagan felices y los quieran de verdad.

Señor, si alguno de mis hijos está en peligro de desviarse por el camino del dolor y el mal, te pido que lo perdones, que tengas misericordia de él o ella y le hagas ver en su corazón el gran error que está cometiendo.

Guíalo nuevamente a la sensatez Dios santo, guíalo con amor al camino que sea mejor para su futuro.

Amado Jesús, te pido que envíes sobre mis hijos, a tu madre María santísima, a San José y a tus ángeles y arcángeles para que estén junto a ellos en todo momento.

Para que los custodien y guarden de todo peligro y los asistan en toda necesidad.

Ruego a María santísima que los cubra su santo manto de protección y los haga invisibles ante cualquier enemigo que quiera causarles daño.

Pido a San José que este siempre a su lado, guiándolos y enseñándoles el camino del bien, así como lo hizo con el niño Jesús.

Y ruego a los ángeles y arcángeles que desplieguen sus alas sobre mis hijos y los llenen de su luz y su amor incondicional que los mantiene alejados de los peligros y la enfermedad.

Señor Jesús, Tú que derramaste tu sangre sagrada en la cruz por nosotros, te pido que por tu dolorosa pasión, libres a mis hijos de cualquier dolor, enfermedad o padecimiento físico.

Te ruego Señor, que limpies a mis hijos de cualquier problema de salud que en este momento esté en sus cuerpos, que tengan mucha salud, energía y vitalidad.

Te pido mi buen Jesús que atiendas sus oraciones cuando ellos vengan a Ti y que tengas piedad de ellos cuando te fallen.

Señor Jesús, te pido que bendigas a mis hijos con todo lo material necesario para que tengan una vida tranquila; y los proveas con todos los bienes espirituales para agradarte.

Bendito seas señor Jesús.

Amén.

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ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Oración para nuestros sacerdotes

Permitidme Sacerdote, que bese tus manos,

Manos Consagradas para salvar almas.

Manos que con amor, en el Sacramento del Bautismo, nos convierten en hijos de Dios.

Manos que con su bendición, nos perdonan los pecados, en el Sacramento de la Confesión.

Manos benditas, que nos dan el Espíritu Santo, en el Sacramento de la Confirmación.

Manos puras que reviven diariamente, el milagro de la Eucaristía para poder darnos el Cuerpo y la Sangre de Cristo Jesús.

Manos santas, que en el nombre de Dios unen y bendicen al hombre y la mujer en el Sacramento del Matrimonio.

Mantos santificadas para dar consuelo en momentos de desesperación, en la enfermedad y en el final de la vida.

Manos sagradas, que día a día, en todo el mundo, elevan la Hostia y El Cáliz para darnos El Pan de Vida.

Manos bondadosas, que nos dan tesoros, sembrando esperanzas, sin esperar a cambio glorias y alabanzas.

Benditas sean sus manos y gracias a Dios le damos por las miles bendiciones que de ustedes recibimos.

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MEDITANDO CON LOS SANTOS

De los Sermones de san Agustín, obispo

ESTOS MÁRTIRES, EN SU PREDICACIÓN, DABAN TESTIMONIO DE LO QUE HABÍAN VISTO



El día de hoy es para nosotros sagrado, porque en él celebramos el martirio de los santos apóstoles Pedro y Pablo. No nos referimos, ciertamente, a unos mártires desconocidos. A toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. Estos mártires, en su predicación, daban testimonio de lo que habían visto y, con un desinterés absoluto, dieron a conocer la verdad hasta morir por ella.

San Pedro, el primero de los apóstoles, que amaba ardientemente a Cristo, y que llegó a oír de él estas palabras: Y yo te digo que tú eres Pedro. Él había dicho antes: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Y Cristo le replicó: «Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Sobre esta piedra edificaré esta misma fe que profesas. Sobre esta afirmación que tú has hecho: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo, edificaré mi Iglesia. Porque tú eres Pedro.» «Pedro» es una palabra que se deriva de «piedra», y no al revés. «Pedro» viene de «piedra», del mismo modo que «cristiano» viene de «Cristo».

El Señor Jesús, antes de su pasión, como sabéis, eligió a sus discípulos, a los que dio el nombre de apóstoles. Entre ellos, Pedro fue el único que representó la totalidad de la Iglesia casi en todas partes. Por ello, en cuanto que él solo representaba en su persona a la totalidad de la Iglesia, pudo escuchar estas palabras: Yo te daré las llaves del reino de los cielos. Porque estas llaves las recibió no un hombre único, sino la Iglesia única. De ahí la excelencia de la persona de Pedro, en cuanto que él representaba la universalidad y la unidad de la Iglesia, cuando se le dijo: Yo te entrego, tratándose de algo que ha sido entregado a todos. Pues, para que sepáis que la Iglesia ha recibido las llaves del reino de los cielos, escuchad lo que el Señor dice en otro lugar a todos sus apóstoles: Recibid el Espíritu Santo. Y a continuación: Quedan perdonados los pecados a quienes los perdonéis; quedan retenidos a quienes los retengáis.

En este mismo sentido, el Señor, después de su resurrección, encomendó también a Pedro sus ovejas para que las apacentara. No es que él fuera el único de los discípulos que tuviera el encargo de apacentar las ovejas del Señor; es que Cristo, por el hecho de referirse a uno solo, quiso significar con ello la unidad de la Iglesia; y, si se dirige a Pedro con preferencia a los demás, es porque Pedro es el primero entre los apóstoles.

No te entristezcas, apóstol; responde una vez, responde dos, responde tres. Venza por tres veces tu profesión de amor, ya que por tres veces el temor venció tu presunción. Tres veces ha de ser desatado lo que por tres veces habías ligado. Desata por el amor lo que habías ligado por el temor.

A pesar de su debilidad, por primera, por segunda y por tercera vez encomendó el Señor sus ovejas a Pedro.

En un solo día celebramos el martirio de los dos apóstoles. Es que ambos eran en realidad una sola cosa, aunque fueran martirizados en días diversos. Primero lo fue Pedro, luego Pablo. Celebramos la fiesta del día de hoy, sagrado para nosotros, por la sangre de los apóstoles. Procuremos imitar su fe, su vida, sus trabajos, sus sufrimientos, su testimonio y su doctrina.

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DEVOCIONARIO

LETANÍAS DE LA BUENA MUERTE



¡Qué bueno es Dios para el justo,
el Señor para los limpios de corazón!

Pero yo por poco doy un mal paso,
casi resbalaron mis pisadas:
porque envidiaba a los perversos,
viendo prosperar a los malvados.

Para ellos no hay sinsabores,
están sanos y engreídos;
no pasan las fatigas humanas
ni sufren como los demás.

Por eso su collar es el orgullo,
y los cubre un vestido de violencia;
de las carnes les rezuma la maldad,
el corazón les rebosa de malas ideas.

Insultan y hablan mal,
y desde lo alto amenazan con la opresión.
Su boca se atreve con el cielo,
y su lengua recorre la tierra.

Por eso mi pueblo se vuelve a ellos
y se bebe sus palabras.
Ellos dicen: «¿Es que Dios lo va a saber,
se va a enterar el Altísimo?»
Así son los malvados:
siempre seguros, acumulan riquezas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.



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ACTOS DE REPARACIÓN

LETANÍA DE REPARACIÓN A NUESTRO SEÑOR EN LA EUCARISTÍA

Señor, Ten piedad de nosotros.

Cristo, Ten piedad de nosotros.

Señor, Ten piedad de nosotros.
Cristo, Óyenos.

Cristo, Benignamente óyenos.

(La respuesta es: Ten piedad de nosotros)

Dios Hijo, Redentor del mundo,
Santa Trinidad, un solo Dios,
Sagrada Hostia,
 ofrecida por la salvación de los pecadores,
Sagrada Hostia, anonadada en el altar para nosotros y por nosotros,
Sagrada Hostia, despreciada por los cristianos tibios,
Sagrada Hostia, signo de contradicción,
Sagrada Hostia, entregada a los judíos y herejes,
Sagrada Hostia, insultada por los blasfemos,
Sagrada Hostia, Pan de los ángeles, dado a los animales,
Sagrada Hostia, tirada en el lodo y pisoteada,
Sagrada Hostia, deshonrada por los sacerdotes infieles,
Sagrada Hostia, olvidada y abandonada en tus iglesias.
Sé misericordioso con nosotros, Perdónanos, oh Señor.
Sé misericordioso con nosotros, Escúchanos, oh Señor.

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Por el ultrajante desprecio de este maravilloso Sacramento,

R: Te ofrecemos nuestra reparación

Por tu extrema humillación en tu admirable Sacramento,

Por todas las comuniones indignas,
Por las irreverencias de los malos cristianos,

Por la profanación de tus santuarios,
Por los copones deshonrados y llevados a la fuerza,
Por las continuas blasfemias de los hombres impíos,
Por la impenitencia y traición de los herejes,
Por las conversaciones indignas en tus santos templos,
Por los profanadores de tus iglesias, a las que han profanado con sus sacrilegios,

Para que plazca aumentar en todos los cristianos la reverencia debida a este adorable Misterio, Te suplicamos, óyenos.
Para que te plazca manifestar el Sacramento de tu amor a los herejes,
Para que te plazca que los insultos de aquellos que te ultrajan sean más bien dirigidos hacia nosotros,
Para que te plazca misericordiosamente recibir esta nuestra humilde reparación,
Para que te plazca hacer nuestra adoración aceptable a Ti,

Hostia Pura, Escucha nuestra oración.
Hostia Santa, Escucha nuestra oración.
Hostia Inmaculada, Escucha nuestra oración.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos, Oh Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Benignamente óyenos, Oh Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten misericordia de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
V. Mira, Oh Señor, nuestra aflicción,
R. Y da gloria a tu Santo Nombre.

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HIMNO DEL DÍA

EN EL PRINCIPIO, TU PALABRA

Pedro, roca; Pablo, espada.
Pedro, la red en las manos;
Pablo, tajante palabra.

Pedro, llaves; Pablo, andanzas.
y un trotar por los caminos
con cansancio en las pisadas.

Cristo tras los dos andaba:
a uno lo tumbó en Damasco,
y al otro lo hirió con lágrimas.

Roma se vistió de gracia:
crucificada la roca,
y la espada muerta a espada. Amén.

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ORACIÓN DE SANACIÓN

Señor Dios, hoy junto mis manos y con mi alma llena de amor, quiero agradecerte por la bendición del alimento. Bendice, Altísimo, las manos que sembraron e hicieron posible que los tengamos en esta mesa. Otorga tus más valiosas bendiciones a la o las personas que han preparado esta deliciosa comida, y permite que podamos aprovechar y asimilar bien sus nutrientes y propiedades.Hacemos una petición para que no falte el alimento en la mesa de todas las familias del mundo. Enséñanos, Salvador, a ser agradecidos contigo y con las maravillas que haces en nuestras vidas. No permitas que seamos indiferentes para con nuestros hermanos y llena nuestro corazón de generosidad, así como nos enseñó Jesús con su ejemplo.

Esta petición la hago con total confianza en mi corazón, y con un profundo agradecimiento de que has llenado nuestra alma de tu maravillosa bondad.

¡Padre Santo! Antes que nada, quiero darte las gracias por las bondades que ya se me han sido otorgadas, por los favores concedidos y por todos los méritos que me has regalado durante mi andar en este valle.Acudo a ti en este momento para solicitar ante tu presencia, que me protejas, que me guíes, que me hagas mejor persona, un ser humano íntegro y de buenos valores, que seas parte de mi ser cada día de mi vida, y que me des tu santa bendición a mi y a los míos.

Aprecio tu mano protectora en cada paso que doy, tu infinito amor en mi hogar, familia, trabajo y relaciones laborales, soy plenamente consciente de la suerte y la dicha que he tenido por ser tu hijo y reconocerte. Quédate a mi lado, Señor, haz que sea posible seguir cosechando tus frutos y dones en mí. Amén.

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