La Virgen de la Leche

Se venera la Gruta de la Leche en Belén, muy cerca de la Basílica de la Natividad, y es la patrona de los matrimonios que desean tener hijos

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La Capilla de la Gruta de la Leche

También llamada simplemente Gruta de la Leche o Gruta de Nuestra Señora (en latín: Crypta lactea; en árabe: مغارةآلسثئ) es el nombre que recibe un edificio religioso católico que se encuentra en la ciudad de Belén, en Cisjordania en los Territorios Palestinos, específicamente en el desierto de Judea. Desde la antigüedad, el lugar ha sido un centro de peregrinación cristiana, propiedad de la Custodia de Tierra Santa, un santuario mariano, y iglesia monasterio de la orden de los franciscanos.

La tradición cristiana afirma que es el lugar donde la Sagrada Familia encontró refugio durante la matanza de los inocentes, antes de que pudieran huir a Egipto. El nombre se deriva de la historia de que una gota de leche de la Virgen María cayó en el suelo de la cueva y cambió su color a blanco.

En lugar se construyó una iglesia bizantina alrededor del siglo V, de la que solo quedan parte del mosaico en el piso de la actual iglesia católica. La estructura actual fue levantada en 1872.

El espacio en realidad tiene tres grutas o cuevas diferentes.

También conocida como Virgen nutricia o nodriza, Virgen del Reposo o del Buen Reposo, Virgen de Belén o de la gruta de Belén; es una advocación y una iconografía de la Virgen María, en la que se la representa en el acto de amamantar al Niño Jesús. Esta representación ha tenido diversos desarrollos en el arte sacro, como lo es la pintura, la escultura y la particular iconografía de la Iglesia Ortodoxa.

La representación de la Virgen amamantando al niño Jesús es mencionada por el papa Gregorio Magno, un mosaico con esta representación que probablemente data del siglo XII se encuentra en la fachada de la Basílica de Santa María en Trastevere, aunque unos otros cuantos ejemplos de la temprana Edad Media aún sobreviven. Se considera que esta advocación puede ser un sincretismo de las diosas-madre, en particular de la diosa Isis amamantando a Horus y, probablemente las primeras imágenes aparecieron en el arte copto.

La Gruta de la Leche es un lugar en Belén, muy cercano a la Basílica de la Natividad, donde la tradición dice que la Virgen amamantó al Niño, y una gota se derramó sobre una roca, que cambió su color, haciéndose blanca. Debido a esto, piedras de la gruta (formadas de carbonato de calcio), eran consideradas reliquia en los primeros siglos pues, al diluirlas en agua, ésta tomaba aspecto de leche. El santuario levantado en este lugar es utilizado por las mujeres que piden a la Virgen les mejore la calidad de su leche materna.

Un tema dentro de la hagiografía cristiana vinculado a la Virgen lactante es el de Lactatio Bernardi, según el cual la virgen se le apareció en sueños a un monje y, al darle de su leche, le otorgó algún don milagroso.

En la cristiandad latina la advocación se hizo muy popular, con la denominación Virgo lactans, en los siglos finales de la Edad Media (es habitual usar la expresión Madonna lactans mezclando latín e italiano -Madonna-). Fue particularmente utilizado por la Escuela de Siena del Trecento (siglo XIV), pero se difundió por toda Europa Occidental.

Hasta tal punto era demandada esta iconografía, que se incorporaba como elemento central de escenas evangélicas como la Huida a Egipto (representada habitualmente en un entorno natural, donde el grupo familiar se toma un «descanso» para que el Niño se amamante -de ahí la denominación «reposo» y «Virgen del Reposo» o de composiciones que incluyen a la Sagrada Familia o de la Virgen con santos. Algunos críticos del arte sostienen que su representación se limitó a partir del Concilio de Trento (1545-1563) por razones de pudor (evitar la representación del pecho desnudo como hace, por ejemplo, la obra de Luis de Morales) pero especialmente en España (también en Portugal y América Latina), la Virgen de la leche disfrutó de gran popularidad hasta por lo menos finales del siglo XVII.

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Oración para ser Madre

Hermosa Señora de la Leche,
amadísima Madre del Niño Jesús y Madre mía,
escucha mi humilde oración.

Tu corazón de madre
sabe todos mis deseos, todas mis necesidades.
Sólo a ti, Inmaculada Virgen,
tu Hijo Divino ha dado a comprender los sentimientos que llenan mi alma.

Tuyo fue el sagrado privilegio de ser Madre del Salvador.
Intercede ahora con Él, mi amadísima Madre,
para que, de acuerdo con su voluntad,
pueda yo ser madre o madre de otros hijos
enviados por Nuestro Señor.

Esto pido, Señora de la Leche en nombre de tu Hijo Divino, mi Señor y Redentor. Amén

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Oración para cuando el hijo ya ha nacido

Señor Jesucristo, por la intercesión de tu tierna Madre, Nuestra Señora de la Leche, quien te llevó cerca de su corazón durante esos largos meses antes de tu nacimiento, me entrego en tus manos.

Acepta el sacrificio de mis males y dolores, los cuales yo uno con tus padecimientos en la cruz. Sobre todo, misericordioso y amadísimo Jesús, protege de todo mal a este hijo que Tú me has dado, dotándolo de la salud y vigor que necesita cada niño. Inculca en mi corazón y en mis labios las palabras y oraciones de tu Madre y la mía.
Nuestra Hermosa Señora de la Leche, todo esto te pido en fin de que mi hijo y yo podamos vivir para alabar eternamente tu Santo Nombre. Amén

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