Reflexión al Evangelio de Hoy y Lecturas del día, Lunes 4 de julio de 2022 «Lectio Divina»

“Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”

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Santa Isabel de Portugal (ML). Siervo de Dios Padre Julio César Duarte Ortellado.

En tu santo templo, Señor, evocamos tu misericordia; la gloria de tu nombre llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha está llena de justicia.

Sal 47, 10-11

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Audios Originales de: https://panversia.com/

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Oseas   

Os 2, 16. 17b-18. 21-22

Así dice el Señor:

16 Yo seduciré a Israel, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón. 17b Allí, ella responderá como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. 18 Aquel día –oráculo del Señor– tú me llamarás: «Mi esposo» y ya no me llamarás: «Mi Baal». 21 Yo te desposaré para siempre, te desposaré en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia; 22 te desposaré en la fidelidad, y tú conocerás al Señor.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor

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Salmo Responsorial

Sal 144, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R/. El Señor es clemente y misericordioso

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.

Encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

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Evangelio

Lectura del santo evangelio según San Mateo

Mt 9, 18-26

“CON SÓLO TOCAR SU MANTO, QUEDARÉ SANA”

En aquel tiempo, 18 se presentó ante Jesús un alto jefe de la sinagoga y, postrándose ante él, le dijo: «Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá». 19 Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

20 Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, 21 pensando: «Con sólo tocar su manto, quedaré curada». 22 Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: «Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado». Y desde ese instante la mujer quedó curada.

23 Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: 24 «Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme». Y se reían de él. 25 Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. 26 Y esta noticia se divulgó por aquella región.

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

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MEDITACIÓN

“SI ALGUIEN CREE DE VERDAD, SE POSTRA ANTE DIOS Y LO ALABA Y AGRADECE POR TODO LO QUE REGALA TODOS LOS DÍAS”

Hoy recordamos a santa Isabel de Portugal, quien se hiciera terciaria franciscana, cuando fue reina, y estuvo al servicio de los pobres, peregrinos y enfermos obrando con la misericordia de Dios. En el Paraguay, tierra de María, recordamos al siervo de Dios, Pbro. Julio César Duarte Ortellado, a quien el + Rvdo. Carlos Heyn (sdb), se refería así: “Era un sacerdote modelo, un humilde cura de aldea, que quiso serlo de verdad y lo fue desde el principio hasta el final. Era un padre espiritual, un generoso protector de los pobres, un sostén de los débiles y desamparados, un confesor prudente y consumado de los pecadores, un guía firme y seguro para todos; en fin, un verdadero apóstol que, como su Maestro Cristo Jesús, pasó por el mundo haciendo el bien”. Tuvo apenas 37 años cuando falleció en Ybycuí, dejando a todas las personas de todas las categorías sociales en una gran consternación. Nadie podía creer que el pa´i Julio, a quien ya decían al referirse a él, ñandepa’íngosántohína, nuestro padrecito es santo; se despedía definitivamente de su amado pueblo el 4 de julio de 1943. Hoy le rendimos homenaje y ofrecemos nuestras oraciones porque en la brevedad lo podamos tener coronado en los altares.

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Es una escena que narran los tres evangelistas: Mateo, Marcos y Lucas. Mateo menciona costumbres judías. Una costumbre se refiere a las borlas que llevaba Jesús en el borde de su manto (cf. Mt 9,20), pues toda persona judía piadosa las llevaba para que le evocasen los mandamientos del Señor (cf. Núm 15,38ss). Nos enseña que Jesús cumplía con esas costumbres de esa época. Otra costumbre que se menciona refiere a los flautistas profesionales a quienes se les llamaba para que el duelo sea más solemne. Jesús nos muestra con esos gestos que es un verdadero judío obrando coherentemente conforme a las leyes vigentes de esa época, toda vez que no obstaculice la voluntad divina.

Llama la atención al inicio del texto cuando al jefe lo vemos postrarse delante de Jesús, indicando con ello gesto de adoración. Si alguien cree de verdad, se postra ante Dios y lo alaba y agradece por todo lo que regala todos los días, pero confiando plenamente en que tiene poder incluso de devolver la vida si así lo quisiera, pero todo dentro del marco de su voluntad. Por otro lado, nada acontece sino dentro del marco de su Providencia, buscando el bien en todos los casos. Aunque muchas veces nuestras decisiones fueran no acorde a la voluntad de Dios, o sucediesen lo que nosotros podemos llamar desgracias, para Dios siempre será una oportunidad para convertir esa situación en parábola y generar algo hermoso para quienes estén pasando por la experiencia complicada en ese momento.

Lo que pretende demostrar el autor en este caso es que Jesús vence a la muerte. El evangelista Juan dirá que Jesús es la Resurrección y la Vida. Jesús se enfrenta a la muerte y la vence porque Él es la Resurrección y la Vida, tiene poder sobre la muerte. Siendo el Mesías, nos expresa con esto que el destino final no será la muerte, sino la vida eterna. Sabemos que Jesús camina hacia la muerte para superarla con su Resurrección y mostrarnos que será el destino definitivo del creyente. En el lenguaje bíblico la imagen del sueño significa que los muertos esperan ser despertados, resucitados (cf. Is 57,2; Dn 12,2; 1 Tes 4,13-14). ¿Existe en el mundo alguien que tiene poder para dar o quitar la vida? Fuera de Dios, nadie. Por tanto, si Él es el Dueño de la Vida, aseguramos para siempre nuestra vida si nos comportamos como creyentes, así como Él nos pide, cumpliendo sus mandamientos (del Amor). Todas las autoridades de este mundo, incluyendo las de la Iglesia, tienen una autoridad porque Dios lo permite. Nunca pueden tener más poder que Dios. De ahí que es fundamental hacer lo que Dios nos pide y no sólo lo que nos gusta en cada circunstancia de la vida. Misma explicación con relación a la hemorroísa: Quien vence a la muerte, también lo hace con la enfermedad. Con esto nos muestra que la acción de Dios afecta la totalidad del ser humano, todas sus dimensiones, no sólo afectaría su mundo interior, sino también todo lo referente a su dimensión biofísica, mental psicológica y espiritual. Dios obra en nuestra vida, y tiene impacto en todas sus dimensiones, no puede afectar sólo una de ellas sin conexión con las demás. Si Dios es quien sanó cualquier herida o trauma y curó enfermedades llámense como se llamen, ¿hoy día perdió poder con relación a aquella época en que Jesús recorría y obraba milagros? Si es Dios, nunca puede disminuir su poder, siempre tuvo, tiene y tendrá el mismo poder, porque Él es “el mismo ayer, hoy y siempre(Heb 13,8).

Por tanto, otro punto resaltante es la fe en el poder de Jesús sobre la muerte, en el caso del jefe (Jairo lo llaman los evangelistas Marcos y Lucas) y sobre la enfermedad (en el caso de la hemorroísa). La fe sería como la llave para activar el poder de Dios que obra milagros, diciéndonos que para Él nada hay de imposible (cf. Lc 1,37). El milagro (acción sobrenatural de Dios, es decir, no se puede explicar con las solas leyes naturales, ni con las ciencias positivas ni otras conocidas por el ser humano –a no ser las ciencias teológicas-), tiene como finalidad suscitar la fe y si ya existe fe es para que aumente más todavía. Nos muestra con ello que Él es quien dirige la historia de la humanidad, y si es su voluntad, se realizará si encuentra fe en sus hijos. Digamos, por tanto: yo creo Señor, pero aumenta mi poca fe (cf. Mc 9,24).

Esta narración de los dos milagros en este texto evangélico, nos muestra que Jesús no se presenta como un santo taumaturgo que le va pidiendo a Dios y Éste le escucha y responde a sus pedidos, sino como Quien tiene poder propio sobre las cosas y las cambia porque así lo quiere (manifestando la primacía de su voluntad, respetando siempre nuestra libertad), por ello, lo notamos hablando de modo imperativo, exigente y seco, para que un muerto reviva y un enfermo se cure. La fe será una condición fundamental, en donde se visualiza la absoluta confianza en Dios, quien cumple siempre con su promesa; pero nos pide también que la vivamos y lleguemos a tener ese espíritu de fe para trascender en un plano de aceptación plena de su voluntad, orando permanentemente por medio de nuestro Señor Jesucristo.

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