Lecturas del día y Reflexión al Evangelio de Hoy  domingo 24 de julio de 2022 «Lectio Divina»

“¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado?”

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Jornada Mundial de los Adultos mayores. Las memorias de san Charbel Makhlüf y san Francisco Solano no se celebran por caer en domingo

Dios habita en su santa morada. Él congrega en su casa a los dispersos. El dará poder y fortaleza a su pueblo.

Sal 67, 6-7. 36
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Audios Originales de: https://panversia.com/

Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis   

Gen 18, 20-32

En aquellos días, 20 el Señor dijo a Abraham: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, 21 que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré». 22 Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham. 23 Entonces Abraham se le acercó y le dijo: «¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable?

24 Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? 25 ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?». 26 El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos».

27 Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. 28 Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?». «No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco», respondió el Señor. 29 Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá no sean más de cuarenta». Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos cuarenta». 30 «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta». Y el Señor respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta».

31 Abraham insistió: «Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte». «No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor. 32 «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez». «En atención a esos diez, respondió, no la destruiré».

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor

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Salmo Responsorial

Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 6-7ab. 7c-8 

R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio.
Cuando camino entre peligros, me conservas la vida;
extiendes tu mano contra la ira de mi enemigo. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.  R/.

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Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Colosenses  

Col 2, 12-14

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Hermanos: 12 En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con Él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.

13 Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con Él, perdonando todas las faltas. 14 Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

Evangelio

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas

Lc 11, 1-13

“PIDAN Y SE LES DARÁ, BUSQUEN Y ENCONTRARÁN, LLAMEN Y SE LES ABRIRÁ”

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1 Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos».

El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, 3 danos cada día nuestro pan cotidiano; 4 perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación». 5 Jesús agregó:

«Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche para decirle: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, 7 y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”. 8 Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.

9 También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. 10 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. 11 ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? 12 ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan».

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

“INSISTE EN LA NECESIDAD DE REZAR PRESENTANDO A JESÚS ORANDO”

San Francisco Solano, Presbítero (ML). San CharbelMaklüf, Presbítero (ML) “Francisco Solano (Andalucía, 1549 – Lima, 1610). Este santo fraile franciscano fue enviado a evangelizar las tierras del Alto Perú (que correspondía parte de Perú, Bolivia y norte de Argentina), además de parte del Paraguay. Allí desempeñó una ardua labor evangelizadora. Fundó el convento limeño de los Descalzos en el Rímac, pasó por Trujillo y finalmente transcurrió sus últimos días en el convento de San Francisco de la ciudad de Lima”. “Charbel (Beqakafra, 1828 – Annaya, 1898). En 1977, san Pablo VI inscribió en el catálogo de los santos a san Charbel, sacerdote maronita y primer santo libanés, cuyo testimonio de vida traspasó las barreras culturales y es venerado tanto en Oriente como Occidente. Sus años transcurrieron en el monasterio maronita de Annaya. Allí, a la luz de la Palabra de Dios, la vida ascética y la caridad con los hermanos de comunidad y los fieles, encontró el sentido de su vida, haciéndose para los demás un hermano y un pastor”. San Charbel ofreció amplias pruebas a lo largo de su vida sobre sus extraordinarios dones. Después de su muerte, su tumba fue rodeada de una brillantez extraordinaria y su cuerpo se ha mantenido incorrupto, emanando líquido parecido a la sangre con el que se han obrado muchas curaciones. Sus milagros son incontables en el mundo entero. Para su beatificación se necesitaba un milagro reconocido por médicos y teólogos. En el caso de Charbel se contaron hasta 1200 milagros. Todavía hoy, tras 123 años de su muerte, este santo, conocido como el ‘Ermitaño del Líbano’ es objeto de gran estimación. Numerosas de sus imágenes exudan milagrosamente aceite el cual se utiliza en la oración por los enfermos. Su devoción se extendió por el mundo, especialmente en aquellos países con inmigración libanesa”

(La Liturgia Cotidiana, 24/07/2021, pág. 74/76)

Comparamos el tema de la oración: en Mateo Jesús enseña sólo cómo debían rezar los cristianos, porque su auditorio en su mayoría provenía del judaísmo y tenían hábito de rezar; Lucas insiste en la necesidad de rezar presentando a Jesús orando, por ser el ejemplo de orante. Lucas pone en el viaje de Jesús desde Galilea a Jerusalén (cf. Lc 9,51-19,27), simbolizando el camino del aprendizaje discipular con varias instrucciones reiterativas de Jesús a sus discípulos. En Lc 19,1-14, se enseña que la oración del cristiano debe ser perseverante y humilde, mientras que la catequesis inicial sobre la oración está en Lc 11,1-13, donde al comienzo está el Padrenuestro. Esta oración ocupa un puesto central en la catequesis fundamental de Jesús por su contenido doctrinal, y tiene un carácter modélico para los cristianos por estar dentro de la catequesis básica.

El domingo anterior el Evangelio presentaba la centralidad de la escucha de la Palabra en la vida del discípulo, el cristiano. Se aprende a ponerse a escuchar al Padre quien habla en Jesús. Luego, aprende a hablarle a Dios llamándolo Abba, pidiéndole con confianza e insistencia (enseñanza de hoy). Esto es: aprender a dejarnos que el Señor nos enseñe a orar. Es dialogar con Dios, escuchando y hablando. Si bien hay primacía del escuchar, digámosle a Dios lo que pensamos y deseamos, pues “el hombre es un mendigo que necesita pedirlo todo a Dios” (San Juan María Vianney). Tenemos en el corazón a los adultos mayores, quienes mendigan donarnos sus historias y sabiduría de vida.

La primera petición de los discípulos a Jesús fue que les enseñe a orar, y para ello hay que empezar pidiendo el don de la oración. Y Jesús directamente les dice que deben pedir el Espíritu Santo, pues es el Maestro Interior, quien uniéndose a nuestro espíritu nos hace orar al Padre (cf. Gál 4,6; Rom 8,5). Para san Pablo, los cristianos son hijos de Dios como fruto de la Redención obrada por el Hijo, quien les otorga la participación en su espíritu filial; esta condición de hijos, al igual que en Jesús, se pone de manifiesto y se ejercita en la oración.

Como expresaba el Papa Francisco, es una actitud filial, esencial para el cristiano, quien dialoga con Dios porque se aman, con confianza, escuchando y siendo abiertos a la solidaridad. Diálogo del Hijo con el Padre, y de los hijos y el Padre. Así como hay clima filial, también comunitario, de familia, porque Jesús nos enseña a pedirle a Dios para nosotros, no sólo para uno mismo. Son peticiones no individuales sino comunitarias, está el Tú de Dios y el nosotros de los hermanos, sin el yo individualista. Tertuliano, exegeta más antiguo del Padrenuestro, decía que es “una síntesis de todo el evangelio”. San Cipriano manifestaba que esta oración encierra grandes misterios y de gran eficacia espiritual, está toda súplica y oración en ella, es un compendio de la doctrina celestial. El Papa Francisco en su encíclica Lumen Fidei 46 considera al Padrenuestro como uno de los elementos esenciales en la transmisión fiel de la memoria de la Iglesia, ya que “en ella, el cristiano aprende a compartirla misma experiencia espiritual de

Cristo y comienza a ver con los ojos de Cristo. A partir de aquel que es Luz de luz, del Hijo Unigénito del Padre, también nosotros conocemos a Dios y podemos encender en los demás el deseo de acercase a él”.

Junto a la centralidad y carácter modélico del Padrenuestro, los textos de hoy ponen de relieve la importancia y necesidad de la oración de petición. Papa Francisco expresaba: “Son tres peticiones que expresan nuestras necesidades fundamentales: el pan, el perdón y la ayuda ante las tentaciones (cf. vv. 3-4). No se puede vivir sin pan, no se puede vivir sin perdón y no se puede vivir sin la ayuda de Dios ante las tentaciones”.

Un maestro espiritual expresa: “Petición, alabanza y acción de gracias son las formas fundamentales de la oración bíblica, que no se contraponen, sino que se complementan. La petición prepara y anticipa la acción de gracias, y en sí misma es ya una alabanza, pues confiesa que Dios es bueno y fuente de todo bien. Y la acción de gracias brota del corazón creyente, que pide a Dios y que recibe todo bien como don de Dios. No menospreciemos, pues, la oración de súplica, como si fuera un género inferior de oración, que, después de todo, el Padrenuestro, la oración que nos enseñó Jesús, se compone de siete peticiones” (J. Rivera – J. M. Iraburu).

Jesús elige para enseñarnos el modo de orar dos ejemplos o parábolas de fuerte connotación afectiva: la relación de amistad y la paterno-filial. Al Padre así se lo identifica con un amigo fiel y con un padre bondadoso. Se resalta la imagen del Padre en Jesús: Dios es Padre, un padre más bondadoso que el más bondadoso de los padres humanos (“¡cuánto más!”). La fe en estos rostros de Dios despierta la confianza insistente en la oración, pues la insistencia es manifestación de la confianza que no decae, pero al que pide primero el Reino de Dios, todo lo demás se le dará por añadidura.

En la primera lectura de hoy se ve la importancia y necesidad de esa oración de petición inspirada por la caridad, que es la intercesión, pidiendo por los demás, pidiendo para los otros. El Papa había dicho que la intercesión es como la levadura en el seno de la Trinidad, “el corazón de Dios se conmueve por la intercesión, pero en realidad Él siempre nos gana de mano, y lo que posibilitamos con nuestra intercesión es que su poder, su amor y lealtad se manifiesten con mayor nitidez en el pueblo” (EG 283). Pidamos al Señor como niños insistentes para que nos enseñe a rezarle al Padre, que Él ore en nosotros al Padre; que nos haga participar de su oración al Padre. Pero, ante todo, pidamos el Espíritu Santo que es el que nos dará todo esto y mucho más…

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