Lecturas del día y Reflexión al Evangelio de Hoy  domingo 7  de agosto  de 2022 «Lectio Divina»

“No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino”

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San Sixto II, Papa, y compañeros, Mártires (ML). San Cayetano, Presbítero (ML)

No se celebra por ser domingo

Acuérdate, Señor, de tu alianza, y no olvides para siempre a tus pobres. Levántate, Señor, defiende tu causa y no desoigas el clamor de los que te invocan.

Sal 73, 20. 19. 22. 23
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Audios originales tomados de: panversia.com

Primera Lectura

Lectura del libro de la Sabiduría   

Sab 18, 6-9

6 La noche de la liberación pascual, fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.

7 Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos; 8 porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti.

9 Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor
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Salmo Responsorial

Sal 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22 

R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quienes le temen,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R/.

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Segunda lectura

Lectura de la carta a los hebreos

Heb 11, 1-2. 8-19

Hermanos: 1 La fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven. 2 Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.

8 Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. 9 Por la fe, vivió como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa. 10 Porque Abraham esperaba aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.

11 También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. 12 Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.

13 Todos ellos murieron en la fe, sin alcanzar el cumplimiento de las promesas: las vieron y las saludaron de lejos, reconociendo que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. 14 Los que hablan así demuestran claramente que buscan una patria; 15 y si hubieran pensado en aquella de la que habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar. 16 Pero aspiraban a una patria mejor, nada menos que la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de llamarse «su Dios» y, de hecho, les ha preparado una Ciudad.

17 Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, 18 a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. 19 Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor
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Evangelio

Lectura del santo evangelio según San Lucas

Lc 12, 32-48

“FELICES LOS SERVIDORES A QUIENES EL SEÑOR ENCUENTRA VELANDO A SU LLEGADA! LES ASEGURO QUE ÉL MISMO RECOGERÁ SU TÚNICA, LOS HARÁ SENTAR A LA MESA Y SE PONDRÁ A SERVIRLOS

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En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 32 No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. 33 Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. 34 Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón.

35 Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. 36 Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. 37 ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. 38 ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!

39 Entiéndalo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. 40 Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada».

41 Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?». 42 El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? 43 ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! 44 Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. 45 Pero si este servidor piensa: “Mi señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, 46 su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.

47 El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo.

48 Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

“SER RESPONSABLES DESDE EL PEQUEÑO REBAÑITO, DESDE EL CUERPO DE CRISTO, ES ESTAR ATENTOS CON NUESTRA ACTITUD FIEL A LA VOLUNTAD DEL SEÑOR”

El primer tema que nace del Evangelio de hoy es la presentación del grupo de los discípulos como un “pequeño rebañito”. Que seamos pocos puede ser motivo de desaliento, en vez de ser un impulso para la nueva evangelización. San Juan Pablo II en Novo MillennioIneunte nº 35 dijo: «En muchas regiones los cristianos son, o lo están siendo, un «pequeño rebaño» (Lc 12,32). Esto les pone ante el reto de testimoniar con mayor fuerza, a menudo en condiciones de soledad y dificultad, los aspectos específicos de su propia identidad.» Y el Papa Francisco en EG n° 92: “Precisamente en esta época, y también allí donde son un «pequeño rebaño» (Lc 12,32), los discípulos del Señor son llamados a vivir como comunidad que sea sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5,13-16). Son llamados a dar testimonio de una pertenencia evangelizadora de manera siempre nueva”.Ahí está la responsabilidad desde el sentido de pertenencia al mismo Pueblo de Dios, al mismo Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, aunque seamos pocos los que estemos perseverando en responder fielmente a lo que el Señor nos pide.

El segundo tema, y es central, el lugar desde el cual Jesús mira y juzga la realidad, mirar desde allí nosotros también, desde la fe (la fe tal como la describe Heb 11,1). La fe es ver la realidad con los ojos de Jesús, participar de su propia mirada. Y Jesús mira y juzga la realidad desde la eternidad, desde la trascendencia, desde el Reino de Dios que llega y el juicio final que le sigue. De ahí que, Jesús no presenta el Reino que el Padre se complace en darnos, en ofrecernos, que es la realidad definitiva, el fin último de la vida del hombre. El discípulo creyente es quien se abre al Reino de Dios con la esperanza cierta de recibirlo; quien mira y juzga la realidad desde la perspectiva del Reino de Dios, y así comprende el sentido de los bienes terrenales y los orienta hacia la posesión del Reino definitivo. Así se descubre el valor de la caridad, del compartir los bienes con los necesitados, de empobrecerse materialmente para enriquecerse espiritualmente. También nos hace notar que hay que procurarse los bienes necesarios para vivir y que es legítimo disfrutar de los mismos, pero que no se puede hacer de ellos el tesoro de la vida, no se puede poner el corazón en ellos por cuanto son caducos, no pueden darnos la vida eterna. Somos peregrinos en esta vida y que las actitudes propias del creyente, mientras espera lo definitivo son la vigilancia y el servicio fiel. La vigilancia o lucidez es una actitud espiritual de atención a Dios y a su Reino. Lo contrario sería la tibieza, tener una vida cristiana adormecida. Esta vigilancia nos ayuda a no perder de vista que hemos recibido una misión en esta vida y debemos dedicarnos a ella con un servicio fiel y responsable “hasta que el Señor venga”. Ser responsables desde el pequeño rebañito, desde el Cuerpo de Cristo, es estar atentos con nuestra actitud fiel a la voluntad del Señor, procurando por la salvación de las personas que Dios nos encomendó.

Decía el Papa Francisco en el ángelus del 11 de agosto de 2019: “el Señor nos recuerda que la vida es un camino hacia la eternidad; por eso, estamos llamados a emplear todos los talentos que tenemos, sin olvidar nunca que «no tenemos aquí ciudad permanente, sino que andamos buscando la del futuro» (Hb 13,14). Desde esta perspectiva, cada momento se vuelve precioso, así que debemos vivir y actuar en esta tierra teniendo nostalgia del cielo: los pies en la tierra, caminar en la tierra, trabajar en la tierra, hacer el bien en la tierra, y el corazón nostálgico del cielo”. Es no perder el tiempo en cosas superficiales, en situaciones que no valen la pena, que nos alejan de ser partícipes del Reino del Señor. Nuestro compromiso es ser sal y luz del mundo, empezando viviendo la caridad en nuestra propia casa.

H. U. vonBalthasar: «Todos los textos de esta celebración nos exigen vivir en tensión, en movimiento (éxodo), desinstalados, en estado de peregrinación, en una palabra: vivir en vela, en vela en razón de la fe, en razón de la promesa de Dios, en razón de las cuentas que habremos de rendir pronto». Cuando el Señor venga, que nos encuentre velando y trabajando para su mayor gloria, misionando con amor compartiendo tiempo, tesoro y talento para seguir construyendo un mundo mejor.

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¡Viva María!

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