Lecturas del día y Reflexión al Evangelio de Hoy JUEVES 6  DE OCTUBRE de 2022 «Lectio Divina»

“Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”

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San Bruno, presbítero (ML)

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo y la tierra, y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

Est 4, 17
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Audios originales tomados de: panversia.com

Primera Lectura

      

Lectura de la Carta del apóstol san Pablo a los Gálatas   

Ga 3, 1-5

1 Gálatas insensatos, ¿quién los ha seducido a ustedes, ante quienes fue presentada la imagen de Jesucristo crucificado? 2 Una sola cosa quiero saber: ¿ustedes recibieron el Espíritu por las obras de la Ley o por haber creído en la predicación? ¿Han sido tan insensatos que llegaron al extremo de comenzar por el Espíritu, para acabar ahora en la carne? 4 ¿Habrá sido en vano que recibieron tantos favores? ¡Ojalá no haya sido en vano! 5 Aquel que les prodiga el Espíritu y está obrando milagros entre ustedes, ¿lo hace por las obras de la Ley o porque han creído en la predicación?

11 Pero cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible. 12 En efecto, antes que llegaran algunos enviados de Santiago, él comía con los paganos, pero cuando estos llegaron, se alejó de ellos y permanecía apartado, por temor a los partidarios de la circuncisión. 13 Los demás judíos lo imitaron, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por su simulación. 14 Cuando yo vi que no procedían rectamente, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas a los paganos a que vivan como los judíos?»

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor
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Salmo Responsorial

Sal 116

R/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo

Suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas. R/.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la “misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza”. R/.

Y “el juramento que juró a nuestro padre Abrahán” para concedernos
que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días. R/.

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Evangelio

Lectura del santo evangelio según San Lucas

Lc 11, 5-13

“Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan”.

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En aquel tiempo, Jesús dijo: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, 7 y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. 10 Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. 11 ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? 12 ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? 13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan».

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

La oración se convierte en un bálsamo para el Corazón de Jesús y hace que se derrita de amor respondiéndonos siempre con amor.

“(Colonia, 1030 – Calabria, 1101). San Bruno perteneció a una noble estirpe y tuvo una brillante carrera, fruto de su admirado intelecto y capacidad de enseñanza. Fue canónigo en Reims y posteriormente, tras algunas experiencias que marcaron su vida, decidió dejarlo todo para retirarse a los bosques de La Cartuja. Allí, junto a otros compañeros fundó una comunidad (hoy es la Orden de los Cartujos). Tras una vida, inserta en la soledad, el silencio, la oración y la alegría, murió en la cartuja de La Torre” (La Liturgia Cotidiana, 6/10/2021, pág. 34). “Nació en colonia (Alemania), hacia 1030 y murió en Serra San Bruno (Calabria, Italia), el 6 de octubre de 1101. Fue profesor de teología en Francia, pero deseaba llevar una vida de silencio y soledad, así fundó, con algunos discípulos, en el desierto valle de Chartroux, una Orden monacal, donde se armonizaban: la soledad eremítica con una mínima organización de vida común. Fue asistente de Urbano II. Concluido el período de colaboración, se retiró como eremita a un monasterio donde finalizó sus días”

(La Liturgia Cotidiana, 6/10/2022, pág. 36).

En esta parte del texto notamos que en toda oración se muestra cuánto Dios nos ama, por eso es importante saber esperar. Con estos ejemplos sacados de la realidad de un amigo que llama (cf. Lc 11,5-8) o del hijo que está pidiendo (cf. Lc 11,11-12), el evangelista enseña la manera en que se debe confiar en Dios. Nosotros somos débiles, frágiles, limitados, con nuestra existencia todavía sin acabarse, por eso debemos pedir a Dios lo más importante, lo fundamental en la vida, lo que marcaría la diferencia entre nuestra felicidad eterna y la que nos lleve por otro camino.

Termina la oración diciendo: “Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!” (Lc 11,13). En este contexto nos dice que podemos pedir a Dios lo que sea, pero que sea dentro de Su voluntad, pues sin drama nos regalará al Espíritu Santo, quien orará en nosotros y nos conducirá por sendas de amor en la vida cotidiana. La oración así, es estar abiertos al amor del Padre; estar abiertos con Jesús, quien confió en la palabra del Padre y vive inmerso en la existencia de su reino. Es volverse sinceros y transparentes ante el don de Dios que llega. Siempre que estemos pidiendo algo de verdad, anhelamos la venida de Dios hasta nosotros para recibir el Espíritu Santo, quien nos ayuda a clamar: “Abba”, es decir, Papito. Con tal confianza, de ser y sentirnos sus hijos tan amados y mimados, la oración se convierte en un bálsamo para el Corazón de Jesús y hace que se derrita de amor respondiéndonos siempre con amor. La oración es eficaz, pues Dios nunca será indiferente a las súplicas de sus hijos tan amados, no simplemente porque le dejemos en paz por fastidiarle con tantas súplicas, sino porque nos ama incondicionalmente. Al hacer la oración se nos presenta que contenga tres elementos: expresar las necesidades que tengamos, perseverar hasta obtener las gracias que se pide y la seguridad de la bondad de Dios en que concederá aquello que se le está pidiendo (siempre y cuando sea desde y para algo bueno). Es hermoso cuando toda la vida, los problemas, las responsabilidades, las dificultades que nos llegan, sea un ofrecimiento en oración.

Tomemos el santo Rosario contemplando el misterio de salvación, pues la Virgen María es nuestra mejor aliada para hacer llegar nuestras oraciones como ofrendas para consolar el Corazón de su Hijo (Ella es el mejor atajo, el camino más seguro y fácil para alcanzar la buena voluntad de Jesús). Meditemos la Palabra de Dios, para entender lo que nos está diciendo ante toda nuestra vida y la de nuestros hermanos con quienes compartimos. Hagamos en la noche un examen de conciencia, para arrepentirnos de cualquier ofensa que le hayamos causado, entregando todo en oración sintiendo que estamos en sus brazos, como sus niños más amados. Entregamos nuestro descanso a Tu divina voluntad, para recobrar las fuerzas y seguir evangelizando. Con la oración descubrimos que el amor de Dios implica saber que Dios nos ama, por eso, es necesario mantenernos a la espera. Los ejemplos nos enseñan que debemos confiar en Dios. Si nuestra oración ha sido verdadera, recibiríamos el gran regalo: al Espíritu Santo. Toda la oración cristiana consiste en un volverse transparentes ante el don de Dios que llega y se concreta en su presencia en nosotros. Dios no nos da sólo algo en relación a lo que le pedimos, sino que se da a sí mismo, nos da su propio Don, el Don de su Espíritu. Nos dará “cosas buenas” (cf. Mt 7,7-11), son los bienes espirituales mesiánicos. Recordemos que el Espíritu Santo es quien nos da todos los bienes que nos ayudan para nuestra salvación (cf. Jn 7,38-39). Todo es fruto del amor: “El que me ama, será fiel a mi Palabra y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él” (Jn 14,23

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