Lecturas del día y Reflexión al Evangelio de Hoy    MIÉRCOLES 19 DE OCTUBRE DE 2022 «Lectio Divina»

“Feliz aquel a quien su Señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo”

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)..Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

Sal 16, 6. 8
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Audios originales tomados de: panversia.com

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios

Ef 3, 2-12

Hermanos: 2 Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. 3 Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. 4 Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, 5 que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. 7 De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de Dios, en virtud de la eficacia de su poder.

Yo, el menor de todos los santos, he recibido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, 9 y poner de manifiesto la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el creador de todas las cosas, 10 para que los principados y las potestades celestiales conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia. 11 Este es el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor, 12 por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en él.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor
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Salmo Responsorial

Is 12, 2-3. 4bcde. 5-6

R/. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador

«Él es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación».
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.  R/.

«Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso». R/.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R/.

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Evangelio

Lectura del santo evangelio según San Lucas

Lc 12, 39-48

“AL QUE SE LE DIO MUCHO SE LE PEDIRA MUCHO; Y AL QUE SE LE CONFIO MUCHO SE LE RECLAMARA MUCHO MAS”.

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 39 Entiéndalo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. 40 Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada».

41 Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?».

42 El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? 43 ¡Feliz aquel a quien su Señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! 44 Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes.

45 Pero si este servidor piensa: “Mi Señor tardará en llegar”, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, 46 su Señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles.

47 El servidor que, conociendo la voluntad de su Señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. 48 Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

La rendición de cuentas siempre será en base al encargo que se le dio a cada uno de acuerdo a sus propias capacidades y tareas asignadas para la vida,.

Este texto es la continuación del anterior. Trata sobre la actitud de vigilancia que debe tener un servidor, o creyente en el Señor. Debe vivir en la tensión de la llegada de su señor, ocupándose en los misterios de ese reino que exige nuestra espera activa atenta. Esa espera tiene un gran sentido, como Pedro lo dijo: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?”. Lo importante es ser un buen y fiel administrador, no uno infiel o malvado. Ese tiempo de espera es un tiempo de servicio generoso y atento a la verdadera necesidad del hermano. Ese administrador puede ser cualquier dirigente de la Iglesia, de una comunidad o de una familia, quien vigila sirviendo a los hermanos con el poder que se le dio para concretar bien ese servicio (el poder acá podría ser esa obligación o deber que tiene el administrador con el encargo dado para el servicio).

Sabemos que no sólo los dirigentes de la Iglesia tienen esa responsabilidad (aunque ciertamente la tengan con mayor carga), sino todo miembro de la Iglesia a quien Dios le encarga una tarea de misionar llevando su amor. Pero si sabe el encargo, su responsabilidad cristiana, y de igual manera no lleva a la práctica lo que Dios le pide, entonces, en el momento menos pensado puede llegar el Señor o Dueño, y le puede pedir rendición de cuentas. La rendición de cuentas siempre será en base al encargo que se le dio a cada uno de acuerdo a sus propias capacidades y tareas asignadas para la vida, poniéndose cada quien al servicio de los demás. Quienes sean fieles hasta el final, recibirán un premio inaudito, incluso el mismo Señor se pondrá a servirlos, y ese premio será la vida eterna. Si, eventualmente, maltratan a los demás y no se empeñan en la tarea asignada, recibirán un castigo severo. Si bien el Hijo del hombre vendrá al final de los tiempos, viene también en el momento de la muerte de cada persona, y lo hace permanentemente a través de los acontecimientos de la vida, en cada sacramento, en la misma comunidad con sus luces y sombras, en las personas más necesitadas de la sociedad (cf. Mt 25,31-46). Para responder adecuadamente según la voluntad divina, es necesario un discernimiento según la luz de su Palabra para tomar siempre las decisiones de hacer lo que nos dice delante de su Presencia y previsiones en cada circunstancia de los tiempos. Hay que estar atentos a estas manifestaciones (cf. Lc 12,40).

La petición no es sólo la vigilancia sin más, sino en cumplir con lo que se le ha encargado. Por tanto, el administrador fiel y previsor, es el que es fiel sirviendo y no sólo el que vigila y no llega a concretar lo mandado. Si recibimos gracias y dones especiales, no es precisamente algo nuestro, sino que los hemos recibido para administrarlos adecuadamente para el bien de los demás y provecho de la comunidad. Si los dirigentes de las comunidades hacen bien sus servicios, si son fieles al compromiso hecho con Dios, a la alianza o consagración, a la responsabilidad asumida, entonces, serán partes de la gloria, de la vida eterna. Pero si no son fieles, sabiendo que son los más amados por la misión que se les dio, sufrirán más que los demás las consecuencias de su infidelidad, pues “a quien se le dio mucho, se le pedirá mucho”.

Lo importante es discernir que si Dios te dio algo (don, carisma) no lo hizo para decorar mejor tu personalidad, sino como un valioso elemento de trabajo, de servicio para hacer más bien todavía y poder la persona seguir perfeccionándose en su apostolado. Si te regaló dones, carismas, talentos, será como una gran luz, no para que sólo tú brilles delante de los demás, sino para que además de brillar, puedas iluminar el camino de tantos hermanos que no ven bien el trayecto de sus vidas, y puedan caminar tranquilos hacia el Señor, yendo detrás de Ti. ¿Brilla tu luz con los dones, talentos y carisma, para que todos te miren y aplaudan, o para que, sin verte a ti, sino la luz que recibiste de Dios, les guíe para que entiendan por dónde y hacia dónde ir? Siempre la voluntad de Dios será la salvación de las almas, pues “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4). El centro es Dios y no el ser humano, por tanto, que Dios brille en nosotros y en todas nuestras acciones.

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¡Viva María!

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