Lecturas del día y Reflexión al Evangelio de Hoy  VIERNES 11  DE NOVIEMBRE de 2022 «Lectio Divina»

“Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado”

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San Martín de Tours, obispo

“Me suscitaré un sacerdote fiel, que obrará conforme a mi corazón”, dice el Señor.

1Sam 2, 35 
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Audios originales tomados de: panversia.com

Primera Lectura

Lectura de la Segunda carta del apóstol San Juan 

2 Jn 4-9

Señora elegida: 4 Me he alegrado muchísimo al encontrar a algunos hijos tuyos que viven en la verdad, según el mandamiento que hemos recibido del Padre. 5 Y ahora te ruego: amémonos los unos a los otros. Con lo cual no te comunico un nuevo mandamiento, sino que el que tenemos desde el principio. El amor consiste en vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. Y el mandamiento que ustedes han aprendido desde el principio es que vivan en el amor.

7 Porque han invadido el mundo muchos seductores que no confiesan a Jesucristo manifestado en la carne. ¡Ellos son el Seductor y el Anticristo! Ustedes estén alerta para no perder el fruto de sus trabajos, de manera que puedan recibir una perfecta retribución.

9 Todo el que se aventura más allá de la doctrina de Cristo y no permanece en ella, no está unido a Dios. En cambio, el que permanece en su doctrina está unido al Padre y también al Hijo.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor
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Salmo Responsorial

Sal 118, 1. 2. 10. 11. 17. 18

R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor. R/.

Dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Te busco de todo corazón,
no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R/.

En mi corazón escondo tus consignas,
así no pecaré contra ti. R/.

Haz bien a tu siervo: viviré
y cumpliré tus palabras. R/.

Ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu ley. R/

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Evangelio

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

Lc 17, 26-37

El que trate de salvar su vida la perderá; y el que la pierda la conservará”

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 26 En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempo de Noé. 27 La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.

28 Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía. 29 Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos. 30 Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.

31 En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás. 32 Acuérdense de la mujer de Lot. 33 El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.

34 Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado; 35 de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada». 36 [De dos que estén en un campo, uno será llevado y el otro dejado.]

37 Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?». Jesús les respondió: «Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres».

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

Perder la vida significa entregarla como Cristo y con Cristo por los demás, recobrarla en el sentido y la verdad de la Pascua

San Martín de Tours: Nació en Hungría en el año 316. Fue soldado e hijo de soldados, del Imperio romano al igual que su padre, lo que le llevaba a entender que eso era un impedimento para convertirse al cristianismo. Viendo a un mendigo frente a la catedral de Amiens (Francia), partió en dos su capa militar para cubrirlo del frío. Esa noche, en un sueño, Jesús se le apareció envuelto en esa media capa. Posteriormente, luego de participar en una protesta militar, fue encarcelado y Martín se hizo bautizar, abandonó el ejército y, al poco tiempo, recibió la ordenación episcopal, siendo obispo de Tours. Era una persona que vivía la soledad y de mucha oración, llevando esa espiritualidad a varios lugares de Europa. “Fundó monasterios y se entregó a la evangelización. Tuvo fama de sanador de enfermos y leprosos” (La Liturgia Cotidiana, 11/11/2022, pág. 49).

Rescatamos del comentario precedente sobre el juicio final: que Dios siempre está cerca y hasta dentro mismo de cada uno, y los cristianos identificamos esta cercanía con el destino de Jesús, el Cristo, el Mesías, desde la Pascua. Lo primero que rescatamos es que el juicio se manifiesta de manera sorpresiva. Así como en tiempos de Lot y de Noé, los seres humanos seguimos ocupados en los grandes afanes de la vida, como la fortuna, la comida, el sexo, la diversión, los negocios, la vanagloria, la codicia, el bienestar, etc.

Sabemos que todo esto lleva mucho tiempo, es absorbente, que lleva a la persona a olvidarse de la dimensión de profundidad: de Dios que viene a nuestro encuentro y que llama a convertirnos a la auténtica verdad de nuestra vida. Se nos advierten dos actitudes de fracaso ante el llamado de Dios: por un lado, quienes están tan ocupados en sus cosas y no quieren escuchar, así como los habitantes de Sodoma; por otro lado, quienes escuchan al principio el llamado, pero sienten la nostalgia del mundo, que terminan abandonando su camino de conversión retornando hacia lo antiguo, así como la mujer de Lot. Los judíos entendían que la salvación se daría hacia las personas de su pueblo y los gentiles (paganos) serían condenados; pero la Palabra de Jesús destruye este argumento. La salvación y condena responden a la profundidad radical de la vida de cada persona. Por eso, pone el ejemplo que dos dormirán en la misma cama, como el marido y mujer, con los mismos ideales, mismas esperanzas, virtudes y defectos, pero el juicio pasará por en medio de ellos separando la actitud y la verdad de cada esposo o esposa. Así también con los criados que trabajan en el campo o siervas que muelen en el cuarto más profundo de la casa, de igual manera, el juicio estará en la profundidad de sus vidas en referencia a Dios (es decir, dicho juicio es personal). Cada quien es responsable de su comportamiento, eso no se puede delegar. Y como se nos regaló inteligencia, sentimientos,

voluntad, y hasta intuición, cada uno de nosotros tenemos la capacidad de entender lo que Dios nos está diciendo y el alcance de sus mandamientos.

Dios no se ocupa de apariencias, lo que importa de verdad es la actitud, la decisión fundamental, aquella hondura o profundidad en que se viene a decidir el valor de la vida. Los judíos decían “donde está el cadáver se reunirán los buitres”, respondiendo al dónde del juicio. La respuesta de Jesús significa “en todas partes”, donde está el cadáver (donde se encuentre el ser humano), bajarán los buitres (se dará el juicio de Dios a cada uno). Perder la vida significa entregarla como Cristo y con Cristo por los demás, recobrarla en el sentido y la verdad de la Pascua. Desde la Muerte y Resurrección de Cristo, del que somos partícipes, se dará el juicio de Dios.

La venida gloriosa de Jesucristo será un acontecimiento visible en todo el mundo, pero antes los discípulos serán rechazados por la gente. Atención: cuando Jesús venga, tendrá lugar el juicio. Por eso, cada discípulo debe estar en actitud de vigilancia, respondiendo en el camino de la fidelidad de cada día, que no le suceda como en tiempos de Noé y de Lot, pues estaban tan despreocupados de su salvación, que la gente no se dio cuenta del diluvio que se venía, ni el castigo que llegaba encima de Sodoma. Se salvaron sólo Noé y su familia, y Lot y sus hijas, el resto murió. Cuando llegue Jesús habrá el verdadero juicio, cada uno debe rendir cuentas o responder por sus propios actos. Se cierra con un proverbio, diciendo que Cristo glorioso no pasará inadvertido, todos podrán darse cuenta de su llegada.

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