DEVOCIONARIO 3 de Mayo

Encontrarás las oraciones de nuestros Grupos de Whatsapp: Fiat, Amando a la Santísima Virgen, Conociendo a San José, Adoradores Eucarísticos, Por las Benditas Almas del Purgatorio, Aumentando Nuestra Fe, Oración por los Sacerdotes, Meditando con los Santos, Devocionario, Actos de Reparación, Sanación y Liberación

FIAT

 CONSAGRACIÓN DE SÍ MISMO A JESUCRISTO LA SABIDURÍA ENCARNADA POR MEDIO DE MARÍA

¡Oh Jesús! Sabiduría eterna y encarnada, te adoro en la gloria del  Padre, durante la eternidad, y en el seno virginal de María, en el  tiempo de tu Encarnación.

Te agradezco que hayas venido al mundo -hombre entre los hombres y servidor del Padre- para librarme de la esclavitud del pecado.

Te alabo y glorifico porque has vivido en obediencia amorosa a María, para hacerme fiel discípulo tuyo.

Desgraciadamente, no he guardado las promesas y compromisos de mi bautismo, no soy digno de llamarme hijo de Dios.

Por ello, acudo a la misericordiosa intercesión de tu Madre, esperando obtener por su ayuda, el perdón de mis pecados y una continua unión contigo, Sabiduría encarnada.

Te saludo, pues, Oh María Inmaculada, templo viviente de Dios: en ti ha puesto su morada la Sabiduría eterna, para recibir la adoración de los ángeles y de los hombres. Te saludo, oh Reina del cielo y de la tierra; a ti están sometidas todas las criaturas. Te saludo, refugio seguro de los pecadores,  todos  experimentan tu gran misericordia.

Acepta los anhelos que tengo de la Divina Sabiduría y mi consagración total:

Consciente de mi vocación cristiana, renuevo hoy, en tus manos, mis compromisos bautismales.

Renuncio a Satanás, a sus seducciones y a sus obras y me consagro a Jesucristo para llevar mi cruz con Él, en la fidelidad de cada día a la voluntad del Padre.

En presencia de toda la Iglesia, te reconozco ahora por mi Madre y  Soberana. Te ofrezco y consagro mi persona, mi vida y el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras. Dispón de mí y de  cuanto me pertenece para la mayor gloria de Dios en el tiempo y la eternidad.

Madre del Señor, acepta mi oblación y preséntala a tu Hijo; si Él me  redimió con tu colaboración, debe también ahora recibir de tu mano el don total de mí mismo. Que yo viva plenamente esta consagración para prolongar en mí la amorosa obediencia de tu Hijo y dar respuesta vital a la misión que Dios te ha confiado en la historia de la salvación.

Madre de misericordia, alcánzame la verdadera sabiduría de Dios y hazme plenamente disponible a tu acción maternal.

Oh Virgen fiel, haz de mí un auténtico discípulo de tu Hijo, la Sabiduría encarnada. Contigo, Madre y modelo de mi vida, llegaré a la perfecta madurez de Jesucristo, en la tierra, y a la gloria del cielo. Amén.

Sn Luis María Grignon de Monfort

AMANDO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Oh Jesús, que vives en María

Oh Jesús, que vives en María
ven a vivir en nosotros, tus siervos,
con tu Espíritu de santidad,
con la plenitud de tus dones,
con la realidad de tus virtudes,
con la comunión de tus misterios.
Domina en nosotros sobre todo poder enemigo,
por tu Espíritu Santo, para la gloria del Padre.
Amén.

CONOCIENDO A SAN JOSÉ

SÚPLICA A SAN JOSÉ

José dulcísimo y Padre amantísimo de mi corazón, a ti te elijo como mi protector en vida y en muerte; y consagro a tu culto este día, en recompensa y satisfacción de los muchos que vanamente he dado al mundo, y a sus vanísimas vanidades. Yo te suplico con todo mi corazón que por tus siete dolores y goces me alcances de tu adoptivo Hijo Jesús y de tu verdadera esposa, María Santísima, la gracia de emplearlos a mucha honra y gloria suya, y en bien y provecho de mi alma. Alcánzame vivas luces para conocer la gravedad de mis culpas, lágrimas de contrición para llorarlas y detestarlas, propósitos firmes para no cometerlas más, fortaleza para resistir a las tentaciones, perseverancia para seguir el camino de la virtud; particularmente lo que te pido en esta oración (hágase aquí la petición) y una cristiana disposición para morir bien. Esto es, Santo mío, lo que te suplico; y esto es lo que mediante tu poderosa intercesión, espero alcanzar de mi Dios y Señor, a quien deseo amar y servir, como tú lo amaste y serviste siempre, por siempre, y por una eternidad. Amén.

ADORADORES EUCARÍSTICOS

¡TE ADORO JESÚS MÍO!

Vengo, Jesús mío, a visitarte.  R.
Te adoro en el Sacramento de tu amor. R.
Te adoro en todos los Sagrarios del mundo. R.
Te adoro, sobre todo, en donde estás más abandonado
y eres más ofendido. R.
Te ofrezco todos los actos de adoración que has
recibido desde la institución de este sacramento
y recibirás hasta el fin de los siglos. R.
Te ofrezco principalmente las adoraciones de tu Santa Madre, de San José y de las almas más enamoradas de la Eucaristía. R.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era
en un principio, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén

Ángel de mi Guarda, vé y visita en mi nombre todos
los Sagrarios del Mundo. Dí a Jesús muchas cosas que yo no sé decirle, y pídele su bendición para mí.

POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO

Oración propia de la Novena

Padre misericordioso, en unión con la Iglesia Triunfante en el cielo, te suplico tengas piedad de las almas del Purgatorio. Recuerda tu eterno amor por ellas y muéstrales los infinitos méritos de tu amado Hijo. Dígnate librarles de penas y dolores para que pronto gocen de paz y felicidad. Dios, Padre celestial, te doy gracias por el don de perseverancia que has concedido a las almas de los fieles difuntos.

Amable Salvador, Jesucristo. Eres el Rey de reyes en el país de la dicha. Te pido que por tu misericordia oigas mi oración y liberes las almas del Purgatorio, en particular, N… LLévalas de la prisión de las tinieblas a la luz y libertad de los hijos de Dios en el Reino de tu gloria. Amable Salvador, te doy gracias por haber redimido las pobres almas con tu preciosísima Sangre, salvándolas de la muerte eterna.

Dios Espíritu Santo, enciende en mí el fuego de tu divino amor. Aviva mi fe y confianza, acepta benignamente las oraciones que te ofrezco por las almas que sufren en el Purgatorio. Quiero aplicar los méritos de esta devoción en favor de toda la Iglesia Sufriente y en especial por mis difuntos padres, hermanos, hermanas, bienhechores, parientes y amigos. Atiende mi plegaria para que podamos reunirnos en el Reino de tu gloria.

Dios Espíritu Santo, te doy gracias por todos los beneficios con que has santificado, fortalecido y aliviado a estas benditas almas y en especial por consolarlas en los actuales sufrimientos con la certeza de la felicidad eterna. Que pronto se unan contigo y oigan aquellas benditas palabras que las llaman al hogar del Cielo: «¡Vengan, los Bendecidos por mi Padre! Tomen posesión del Reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo» (Mt 25, 34).

AUMENTANDO NUESTRA FE

Señor mío,
Que viviste y moriste por nosotros,
Cuya gloria de resurrección es nuestra fuerza,
Nuestro ejemplo,
Te pido que me des fuerza,
Fortaleza para cada situación,
Para cada vivencia difícil,
Para resistir cada día,
Para no dejarme caer,
Ni que la desesperación haga mella en mí,
Ayúdame te lo pido,
Lléname de tu amor constante,
Y de tus infinitas promesas,
Que son vida,
Amen.

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Oración por la Santa Iglesia y los Sacerdotes

Autora: Santa Faustina Kowalska

Oh Jesús mío, te ruego por toda la Iglesia: concédele el amor y la luz de tu Espíritu y da poder a las palabras de los sacerdotes para que los corazones endurecidos se ablanden y vuelvan a ti, Señor.
Señor, danos sacerdotes santos; tu mismo consérvalos en la santidad. Oh Divino y Sumo Sacerdote, que el poder de tu misericordia los acompañe en todas partes y los proteja de las trampas y asechanzas del demonio, que están siendo tendidas incesantemente para las almas de los sacerdotes. Que el poder de tu misericordia, oh Señor, destruya y haga fracasar lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes, ya que tú lo puedes todo (1052).
Oh mi amadísimo Jesús, te ruego por el triunfo de la Iglesia, por la bendición para el Santo Padre y todo el clero, por la gracia de la conversión de los pecadores empedernidos. Te pido, Jesús, una bendición especial y luz para los sacerdotes ante los cuales me confesaré durante toda mi vida (240).

MEDITANDO CON LOS SANTOS

De los Sermones de san Agustín, obispo

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles. Se nos exhorta a rentar al Señor un cántico nuevo. El hombre nuevo sabe lo que significa este cántico nuevo. Un cántico es expresión de alegría y, considerándolo con más atención, es una expresión de amor. Por esto, el que es capaz de amar la vida nueva es capaz de cantar el cántico nuevo. Debemos, pues, conocer en qué consiste esta vida nueva, para que podamos cantar el cántico nuevo. Todo, en efecto, está relacionado con el único reino, el hombre nuevo, el cántico nuevo, el Testamento nuevo. Por ello el hombre nuevo debe cantar el cántico nuevo porque pertenece al Testamento nuevo.

Nadie hay que no ame, pero lo que interesa es cuál sea el objeto de su amor. No se nos dice que no amemos, sino que elijamos a quien amar. Pero, ¿cómo podremos elegir, si antes no somos nosotros elegidos? Porque, para amar, primero tenemos que ser amados. Oíd lo que dice el apóstol Juan: Él nos amó primero. Si buscamos de dónde le viene al hombre el poder amar a Dios, la única razón que encontramos es porque Dios lo amó primero.
Se dio a sí mismo como objeto de nuestro amor y nos dio el poder amarlo. El apóstol Pablo nos enseña de manera aún más clara cómo Dios nos ha dado el poder amarlo: El amor de Dios —dice— ha sido derramado en nuestros corazones. ¿Por quién ha sido derramado? ¿Por nosotros, quizá? No, ciertamente. ¿Por quién, pues? Por el Espíritu Sanio que se nos ha dado.

Teniendo, pues, tan gran motivo de confianza, amemos a Dios con el amor que de él procede. Oíd con qué claridad expresa san Juan esta idea: Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.
Sería poco decir: El amor es de Dios. Y ¿quién de nosotros se atrevería a decir lo que el evangelista afirma:
Dios es amor? Él lo afirma porque sabe lo que posee.

Dios se nos ofrece en posesión. Él mismo clama hacia nosotros: «Amadme y me poseeréis, porque no podéis amarme si no me poseéis.»

¡Oh, hermanos! ¡Oh, hijos de Dios! Germen de universalidad, semilla celestial y sagrada, que habéis nacido en Cristo a una vida nueva, a una vida que viene de lo alto, escuchadme, mejor aún, cantad al Señor, junto conmigo, un cántico nuevo. «Ya lo canto», me respondes. Sí, lo cantas, es verdad, ya lo oigo. Pero, que tu vida no dé un testimonio contrario al que proclama tu voz.

Cantad con la voz y con el corazón, con la boca y con vuestra conducta: Cantad al Señor un cántico nuevo. ¿Os preguntáis qué alabanzas hay que cantar de aquel a quien amáis? Porque, sin duda, queréis que vuestro canto tenga por tema a aquel a quien amáis. ¿Os preguntáis cuáles son las alabanzas que hay que cantar? Habéis oído: Cantad al Señor un cántico nuevo. ¿Os preguntáis qué alabanzas? Resuene su alabanza en la asamblea de los fieles.
Su alabanza son los mismos que cantan.

¿Queréis alabar a Dios? Vivid de acuerdo con lo que pronuncian vuestros labios. Vosotros mismos seréis la mejor alabanza que podáis tributarle, si es buena vuestra conducta.

DEVOCIONARIO

Oración de la Santa Cruz

Dios todo poderoso
que habéis sufrido la muerte
sobre el árbol de la cruz,
por nuestros pecados,
acompáñadme,

Santa Cruz de Jesucristo,
ten piedad de mí.

Santa Cruz de Jesucristo,
rechazad de mi toda arma cortante y de fuego.

Santa Cruz de Jesucristo,
derramad sobre mi todo bien.

Santa Cruz de Jesucristo,
descartad de mi todo mal.

Santa Cruz de Jesucristo,
haced que alumbre el camino de la salud.

Santa Cruz de Jesucristo,
rechazad de mi todo atentado de muerte.

Santa Cruz de Jesucristo,
presérvame de accidentes corporales y temporales.

Que yo adore la Santa Cruz de Jesucristo por siempre;
Jesús de Nazaret crucificado, tened piedad de mí.

Haced que el Espíritu maligno y nocivo,
se aparte de mí, por los siglos de los siglos.

Amén.

ACTOS DE REPARACIÓN

Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos.

“Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos.
Señor perdona todas las santas comuniones indignamente recibidas.
Señor perdona todas las profanaciones al santísimo sacramento del altar.
Señor perdona todas las irreverencias en la Iglesia.
Señor perdona todas las profanaciones,
desprecios y abandono de los sagrarios.
Señor perdona todos los que han abandonado la iglesia.
Señor perdona todo desprecio de los objetos sagrados.
Señor perdona todos los que pasaron a las filas de tus enemigos
Señor perdona todos los pecados del ateísmo
Señor perdona todos los insultos a tu santo nombre.
Señor perdona toda la frialdad e indiferencia contra tu amor de redentor
Señor perdona todas las irreverencias y calumnias contra el Santo Padre
Señor perdona todo desprecio de los obispos y sacerdotes.
Señor perdona todo desprecio hacia la santidad de la familia.
Señor perdona todo desprecio a la vida humana”

Amén.

SANACIÓN Y LIBERACIÓN

Oración de sanación por los enfermos

Mi pastor Jesús, te adoro y te admiro,
te amo con todo mi corazón
y agradezco tu ofrenda bondadosa que has hecho por nosotros en la Cruz,
vengo ante ti aún consciente de estás siempre conmigo
tú, que todo lo observas, todo lo conoces y nunca nos abandonas.

Tú que nos concedes vida abundante
que eres el médico por excelencia de los enfermos,
tú que eres el buen pastor de ovejas y cuidas tu ganado
te imploro que bajes del cielo y des tu bendición y protección
a este ser querido que con mucho dolor padece su enfermedad,
acércalo a tu amor infinito, a tu clemencia y bondad,
hoy, solicito la dicha de la salud para nuestro hermano (nombre de la persona).

Dulce Jesús, que dijiste:

“Yo soy la resurrección y la vida”
que recibes y cargas encima de tu espalda con nuestras enfermedades,
que curaste cada enfermedad y cada dolencia de todos los que a ti acudieron;
hoy soy yo quien acude a ti, con toda mi fe y lleno de seguridad,
para rogarte por la sanación de (nombre de la persona)
con tu divino y bendito corazón.

Jesús sagrado, por tu inmensa autoridad,
y por la intervención de tu santa madre,
la Señora de los Ángeles, la Virgen María,
que es la esperanza de los enfermos y consuelo de los necesitados,
te pido que sanes y des atención a la enfermedad de tu servidor (nombre de la persona), si así está escrito,
para que sea un bien para mi alma y su descanso espiritual.

Señor mío, quien al alguacil que a ti acudió diciéndote:

“Ven, Señor, antes que mi hijo muera”,
y tú respondiste “Vete en paz, tu hijo vive”,
te imploro con todo mi ser: Jesús sana con tu poder a (nombre de la persona)

Señor mío misericordioso, quien al ciego de Jericó,
que esperándote en el camino te pidió a gritos:
“Jesús, hijo del rey David, ten compasión de mí”,
le dijisteis: “Recupera tu vista, tu fe te ha salvado”
y en el instante pudo ver,
te imploro con todo mi ser: Jesús, trae nuevamente la salud a (nombre de la persona)

Señor mío, quien el leproso que te pidió rogándote:

“Señor, si quieres puedes limpiarme”
y tú le respondiste: “Quiero, sé limpio”
te imploro con todo mi ser: Jesús, no le hagas sentir más dolor, cura a (nombre de la persona)

Señor mío, que desataste al mudo poseído por un demonio,
y después, pudo hablar con todas sus fuerzas a la multitud.
te imploro que estires tu santa mano y cures a (nombre de la persona)

Señor mío, que curaste al enfermo que padecía hace 38 años la misma enfermedad,
le djiisteis junto a la piscina de las ovejas:
“Arriba, toma tu camilla y camina” y anduvo,
te suplico: sánalo, Señor Jesús.

Señor mío, que frente al hijo muerto
de la viuda de Naím, con toda bondad y misericordia
dijisteis a la madre: “No llores”;
y tocando el ataúd, dijiste:
“Levántate, a ti te lo digo, jovencito”
regresando con vida a su madre,
Señor te imploro, haz tu milagro y renueva la salud de (nombre de la persona)

Señor mío, que dijisteis:
“Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados por mi ser”
dale consuelo y paz que alivia su dolor a (nombre de la persona)

Señor mío, que dijisteis:
“En verdad, en verdad te digo,
que todo lo que sea pedido a nuestro padre, en nombre mío, será otorgado”,
ten piedad de tu siervo (nombre de la persona) y sana su cuerpo y alma,
llénalo de bendiciones y no lo desampares,
acudo ante ti con toda humildad y lleno en fe
para que seas su fortaleza en la lucha contra su enfermedad,
eches de lado todo dolor y sufrimiento que se apodera de su cuerpo
y así sea devuelta la salud perdida que él tanto requiere.

Omnipotente, omnipresente y omnisciente Dios,
salud eterna a los que en ti creen,
oye a los que a ti piden enfermos, para que se bañen en el bien,
por quienes suplicamos por la salvación de tu misericordia;
con la finalidad de que restaurada su salud, en tu Iglesia
sea agradecido con mucha dicha y amor.

Por nuestro Señor Cristo Jesús.

Así sea.

2 comentarios

  1. Hola!! Me gustaría mucho saber cual es el origen de cada oración…. de quien es.. que Santo la escribió o le fue revelada….
    Gracias!
    Bendiciones!!

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