Lecturas del día y Reflexión al Evangelio de Hoy  jueves 11  de agosto  de 2022 «Lectio Divina»

“No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.”

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San Clara de Asis, virgen (MO)

Acuérdate, Señor de tu alianza, y no olvides para siempre a tus pobres. Levántate, Señor, defiende tu causa y no desoigas el clamor de los que te invocan.

Sal. 73, 20. 19. 22. 23
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Audios originales tomados de: panversia.com

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Ezequiel

Ez 12, 1-12

1 La palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 Hijo de hombre, tú habitas en medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pero no ven, tienen oídos para oír, pero no oyen, porque son un pueblo rebelde. 3 En cuanto a ti, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si tuvieras que ir al exilio, y parte en pleno día, a la vista de ellos. Emigrarás del lugar donde te encuentras hacia otro lugar, a la vista de ellos: tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde. Sacarás tu equipaje en pleno día, a la vista de ellos, y saldrás por la tarde, también a la vista de ellos, como salen los deportados. 5 Abrirás un boquete en el muro y saldrás por él, a la vista de ellos. 6 Cargarás el equipaje sobre tus espaldas y saldrás cuando sea de noche, cubriéndote el rostro para no ver el país, porque yo te he convertido en un presagio para el pueblo de Israel.

7 Yo hice exactamente lo que se me había ordenado: saqué mi equipaje en pleno día como quien parte para el exilio, y por la tarde abrí un boquete en el muro con la mano. Salí cuando estaba oscuro y cargué el equipaje sobre mis espaldas, a la vista de ellos.

8 A la mañana, la palabra del Señor me llegó en estos términos: 9 Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, ese pueblo rebelde, qué es lo que estás haciendo? 10 Diles: Así habla el Señor: Este oráculo se refiere al príncipe que está en Jerusalén y a todo el pueblo de Israel que vive en medio de ella. 11 Diles también: Yo soy un presagio para ustedes. Lo mismo que yo hice se hará con ustedes: serán deportados e irán al exilio.

12 El príncipe que está en medio de ustedes cargará el equipaje sobre sus espaldas durante la noche, y saldrá por el boquete que abrirán en el muro para hacerlo salir; y él se cubrirá el rostro, para no ver el país.

P/ Palabra de Dios
R/ Te alabamos Señor
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Salmo Responsorial

Sal 77, 56-57. 58-59. 61-62 

R/. ¡No olvidéis las acciones del Señor!

Ellos tentaron al Dios Altísimo y se rebelaron,
negándose a guardar sus preceptos;
desertaron y traicionaron como sus padres,
fallaron como un arco engañoso. R/.

Con sus altozanos lo irritaban,
con sus ídolos provocaban sus celos.
Dios lo oyó y se indignó,
y rechazó totalmente a Israel. R/.

Abandonó sus valientes al cautiverio,
su orgullo a las manos enemigas;
entregó su pueblo a la espada,
encolerizado contra su heredad. R/.

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Evangelio

Lectura del santo evangelio según San Mateo

Mt 18, 21-19, 1

“Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos”

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En aquel tiempo, 18:21 se adelantó Pedro y le dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?».

22 Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

23 Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. 24 Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. 25 Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. 26 El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”. 27 El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.

28 Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: “Págame lo que me debes”. 29 El compañero se arrojó a sus pies y le suplicó: “Dame un plazo y te pagaré la deuda”. 30 Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 31 Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. 32 Este lo mandó llamar y le dijo: “¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. 33 ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?”. 34 E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.

35 Lo mismo hará también mi Padre Celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».

19:1 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó Galilea y fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.

P/ Palabra del Señor
R/ Gloria a ti, Señor Jesús

MEDITACIÓN

Así el Padre actuará con nosotros si no somos capaces de perdonar de corazón a nuestros hermanos que se han equivocado con nosotros”

“(Asís, 1194 – 1253) Clara, perteneció a la nobleza italiana del siglo XII y siguió los pasos de san Francisco de Asís en su ideal de pobreza evangélica. Pese a las oposiciones de sus familiares, dejó todo. Con ella se inició la rama femenina de los franciscanos, conocida como la Orden de las Clarisas. Su ejemplo de austeridad y pobreza atrajo vocaciones y la admiración del Papa y del pueblo. Fue enormemente devota de Cristo Sacramentado. Los últimos años de su vida, los pasó enferma, pero con gran serenidad”

(La Liturgia Cotidiana, 11/08/2021, pág. 46).

Seguimos con las enseñanzas para la comunidad, donde hoy Jesús concluye con la parábola sobre el perdón. La parábola de hoy tiene tres fases: primera, un rey ajusta cuentas con sus servidores, entre ellos uno le debe una suma extremadamente grande de dinero (diez mil talentos) y no tiene con qué pagarle; segunda, como el servidor es insolvente y suplica al rey, éste lleno de compasión, le perdona toda la deuda; tercera, pero quien es recientemente perdonado actúa con incoherencia y maldad no perdonando al compañero que le debe muy poco dinero (cien denarios). La parábola se cierra en donde los compañeros servidores denuncian ante el rey el comportamiento inadecuado de su compañero y el rey muy enojado castiga con dureza a quien ya había perdonado. Sabemos que la misericordia de Dios es infinita, pero quien es misericordiado, se queda comprometido para actuar de la misma manera, ser “misericordioso como el Padre”.

Lo que encontraremos en esta sección es sobre temas de reconciliación y perdón, que se puede encontrar en Mt 5,23ss, y en el Padrenuestro. Los números a los que se refiere (7 veces y 70 veces 7) enseña el perdón ilimitado del cristiano, pues “si Caín fue vengado siete veces, Lamec lo será setenta veces siete” (Gén 4,24); es decir, al principio pagano de la venganza sin límites se le responde con el principio cristiano del perdón ilimitado. En esa época en Oriente la venganza era una ley sagrada, mientras que el perdón era muy humillante. Y es la nueva enseñanza que trae Jesús para sus discípulos y para quienes quieran serlo, entonces se debe preparar a perdonar porque ya se ha recibido el perdón de parte de Dios. Los diez mil talentos que debía este servidor (imaginemos unos 10 millones de dólares aproximadamente), era hasta inimaginable para su auditorio, lo que le lleva a concluir que era imposible pagar esa deuda. El rey, a quien le debe tanto, da orden de venta de todo cuanto su deudor tiene: a él, a su mujer, familiares y cosas para pagar la deuda; pero el dinero que se obtendría por la venta de todos ellos, será ridículo en comparación a todo lo que debía, lo cual nos muestra que sólo actúa de esa forma porque está indignado ante su siervo. Pero el siervo apela suplicando y prometiendo que irá pagando la deuda, lo que lleva al rey a actuar con compasión

condonando toda la deuda. Se mostró tan bueno que actuó con tanta misericordia con su siervo. Pero el siervo perdonado se convierte en despiadado al no perdonar a su compañero que le debía una suma miserable en comparación a todo lo que él fue perdonado. Su compañero le suplica y le promete, así como él llegó a hacer ante el rey; sin embargo, en este caso todo resulta inútil y lo mete a la cárcel hasta que pague todo lo que debía. Genera la reacción de sus compañeros contando todo al rey, lo que hace retirarle el perdón y actúa con él con justicia y sin piedad. Terminará como esclavo siendo torturado por no haber sido misericordioso como el rey. Así el Padre actuará con nosotros si no somos capaces de perdonar de corazón a nuestros hermanos que se han equivocado con nosotros. La medida que usamos con nuestros hermanos es la medida que Dios usará con nosotros. Por tanto, ya sabemos cuál será la medida que Dios usará con nosotros en el juicio final: la misma medida que usamos con nuestros hermanos, por eso es fundamental tener una actitud misericordiosa siempre y con todos, incluso con quienes nos hacen daño, así como el Padre la tiene con nosotros.

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¡Viva María!

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